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La eterna cornuda   (Infidelidad)
 
AUTOR: cornudaypajera
 

Lo que voy a relatar ocurrió hace unos años atrás y continúa hasta la actualidad.

Dainara es una amiga mía muy hermosa, de piel negra y cuerpo escultural, una morena infernal, en ese entonces ella estaba estudiando y estaba de novia con el que hoy es su marido que trabajaba para ayudarle a costear sus estudios, cuando mi marido conoció esa monumental morena se volvió loco por poseerla.

Dainara no era partido fácil para mi marido Roberto; era muy fiel y estaba muy enamorada de su pareja. Roberto insistía en ir a visitarlos y cuando estábamos con ellos la desnudaba con la mirada; se le iban los ojos hacia el culo de Dainara, yo veía como se le agrandaba el bulto cuando la miraba y no era para menos ella es muy linda de cara, con labios gruesos muy buen cuerpo sobre todo el culo y es una mina muy culta y con clase; mi marido quería cogerla a toda costa pero siempre se encontró con la negativa de Dainara.

Poco tiempo después de estar de novia se junto con su novio y al final las dos parejas nos frecuentábamos bastante. Dainara y yo nos hicimos muy amigas a tal punto que ella me llego a contar de todas las veces que Roberto se le lanzaba, también me reconocido que mi pareja Roberto le resultaba atractivo; el es rubio, carilindo, de estatura media con el cuerpo muy bien formado pero sin exagerar la musculatura y tiene un miembro enorme, largo y muy grueso, siempre fue muy mujeriego y tiene muy buen desempeño sexual las mujeres se le pegan como moscas.

Pasó el tiempo y todo continuaba igual parecía como si nada ocurriera entre Dainara y Roberto, para eso yo me había hecho muy amiga de los dos de Dainara y de su pareja.

Ella hizo una carrera espectacular en la facultad, obtuvo su titulo rápidamente, y ganó una beca para un master en EEUU, todo esto fue posible gracias a lo sólida que estaba su pareja y a que su marido no dejó que le faltara nada para su carrera, a veces hacia horas extras en su trabajo y Dainara pasaba mucho tiempo en casa.

A pesar que todo parecía andar sobre ruedas, había algo que en el fondo no cerraba, el sexto sentido que tenemos las mujeres me decía que algo estaba mal y que debía tener cuidado; al final lo hablé con el esposo de Dainara en un café para poder decirle con tranquilidad las dudas que estaba teniendo, yo veía que el trato entre Roberto y Dainara era de mucha confianza, mi marido pasaba mucho tiempo a solas con ella, a veces la iba a buscar en el auto a la facultad y un sinnúmero de cosas de ese tipo que me ponían en alerta, al final concluimos que lo mejor seria estar atentos y mantenernos en contacto para saber en todo momento que es lo que estaban haciendo nuestras parejas.

Aunque nuestra actitud siempre fue vigilante nunca pudimos ver nada raro; Dainara y su pareja se radicaron en EEUU por el tema del master que ella había ganado, pero ella venia seguido porque como parte de su actividad tenia que desarrollar algunos trabajos en empresas que tenían sucursal en Argentina, y cuando estaba aquí paraba en mi casa, porque venia sola debido a que el marido quedaba en EEUU porque estaba trabajando allá; es decir que durante todo el tiempo que duró el master, cuando Dainara estaba en nuestro país vivía con nosotros y era mucho el tiempo que pasaba a solas con mi marido Roberto.

Aunque yo me mantenía siempre alerta para ver si los pescaba en algo raro, nuca pude ver nada fuera de lugar, aunque conociendo a Roberto y viendo el tiempo que él le dispensaba era casi seguro que algo tenían, pero nos lo estaban haciendo muy bien ya que era imposible engancharlos en falta, el tiempo pasó, ella terminó exitosamente el master y volvieron a Argentina, obteniendo una gerencia regional, se ubicó sumamente bien a nivel profesional.

Mi marido siempre fue un mujeriego incorregible y pasaba el tiempo sin que me enterara de que estuviera haciendo algo con alguna mujer, tal como fue siempre tan característico en el.

Yo estaba casi segura que Roberto se cogía a Dainara, el problema era que siempre nos había resultado imposible comprobarlo.

El esposo y yo decidimos seguirlos en aquellos momentos en que pensábamos que se encontrarían, sin que ellos se dieran cuenta, para eso rentamos un auto por si ellos llegaban a verlo que no fuera conocido y de esa manera nosotros pasar desapercibidos. Los primeros dos días no vimos nada fuera de lugar pero en el tercero vimos a Roberto pasar a buscar a Dainara al trabajo e irse juntos en el auto de el; los seguimos y por fin confirmamos lo que durante tanto tiempo sospechamos, mi marido y la negra entraban a un motel.

Fue una situación muy fuerte ellos dentro del motel y nosotros en el auto bien cornudos los dos. Si bien a partir de ese momento él y yo tuvimos la seguridad de ser terriblemente cornudos, no sabíamos desde cuando lo éramos ni que grado de relación tenían Roberto y Dainara, si eran amantes fijos o si cogían eventualmente.

Durante un tiempo aguantamos la situación pero al final el tema explotó, en las dos parejas generó un montón de discusiones pero a pesar de todo eso ellos siguieron viéndose y al final nos fuimos enterando que Roberto y Dainara cogen desde que empezamos a frecuentarnos, una de las primeras veces que Roberto y ella quedaron a solas él logró hacerla calentar tanto que al final cogieron, a ella le gustó tanto la forma en que Roberto se la clavó que siguieron teniendo sexo desde que estaba estudiando, cuando vivió con nosotros, cuando estaba fuera del país y venia a parar a casa quedando a solas con Roberto, etc; todo el tiempo nos adornaron la frente al marido y a mi nos hicieron recornudos, durante todo el tiempo cogían y nosotros ni enterados ¡¡¡que cornudos, súper cornudos, somos recontracornudos!!!

Una tarde en que estaba en mi trabajo muy molesta por la situación que estábamos pasando pedí permiso para irme a mi casa y me lo dieron. Cuando llegué me llamó la atención ver en la puerta el auto de la negra, y otra cosa rara era que todas las ventanas estaban cerradas; me decidí a entrar por la cochera y pasé al patio sin hacer ruido, espié por la ventana y los vi en mi dormitorio; estaban los dos desnudos en mi propia cama.

Mi marido estaba caliente como nunca estaba encima de ella y la penetraba con una desesperación terrible, con cada empujón de su vergota Dainara pegaba unos gritos y gemidos de placer muy intensos; ella lo besaba con mucha pasión y no dejaba de abrazarlo en ningún momento; el cuerpo de ambos estaban unidos por la enorme verga de mi marido.

Yo me sentía la mas boluda de la tierra, estaba llena de ira pero también me estaba calentando esa situación de estar viendo lo terriblemente cornuda que estaba siendo y comencé a pasarme la mano por la vagina con una mezcla de enojo y de excitación por saberme cornuda y pajera, llegue a calentarme mucho, frotaba mi cara en la pared y todo mi cuerpo mientras me masturbaba como una forra, hasta que al final sentí los gritos de la negra y mi marido que estaban a punto de acabar; los miré y vi como Roberto acababa dentro de la concha de Dainara todo su semen sin parar de bombearla ella gritaba mientras recibía su leche diciéndole: "...dame mi amor dame....Te Amo Te Amo.....".

Yo también acabé en ese momento y me dio mucha vergüenza e ira; ellos continuaban besándose en mi cama. Salí corriendo y caminé un montón de cuadras sin rumbo fijo me sentía la más boluda forra y cornuda del planeta.

Desde ese momento mi matrimonio entró en decadencia, y mi marido y la negra poco a poco fueron solidificando cada vez más su relación.


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