Me encantan los relatos y me he decidido a platicar uno de los que mayor e intensos recuerdos tengo.
Por cuestiones de mi trabajo en ocasiones tengo que salir fuera de la ciudad y estar hasta fines de semana sola en alguna ciudad desconocida, así que esta aventura ocurrió en uno de estos viajes. Por lo general traigo en mi equipaje alguna ropa femenina que he ido adquiriendo pero en esta ocasión aproveche la estancia y fui a algunos tianguis para comprarme algunas otras cosas, soy de cuerpo más bien robusto, y alta 1.78m así que batallo un poco con las tallas sin embargo encontré ropa fascinante en esta visita así que sin pensarlo dos veces adquirí algunas otras cosas sin importarme que al final tuviera que deshacerme de ellas, ustedes saben para no ser descubierta, ni modo.
Para esta ocasión me decidí en hospedarme en un hotel de paso cerca de una autopista muy transitada, llegué a mi habitación y de inmediato me transformé en Karina, que es como me encantaría me conocieran, no tenia mucha ropa así que solo me puse un brassier negro, leotardo tipo tanga negro también con el se me ven mis nalgas divinas es de la pocas prendas que me han fascinado mucho, medias de malla y un lindo vestido azul que me había comprado en el tianguis mencionado, también me puse unos botines negros que hacían resaltar mis duras nalgas y hacer ver más fuertes mi hermosas piernas que cualquiera hombre o mujer estarían dispuestas a acariciar, una peluca cortita lacia en negro y un maquillaje ligero, al verme al espejo no dudé en mandarme un beso, una vez ataviada como Karina me dispuse a dar una vuelta en el auto, eran alrededor de las 8:00pm y estaba completamente oscuro así que me decidí a salir del motel, aún no iniciaba su carga de trabajo intensa que es alrededor de las 10:00pm.
Salí tranquilamente y me subí al auto, como era un auto rentado no estaba polarizado así que me daba cierto temor el ser vista y que me fueran a insultar, estaba en verdad nerviosa y asustada mi corazón me palpitaba a mil pero en fin me decidí, es una de esas cosas que te llegan y que sabes que algún día tenias que hacerlo, muchas de ustedes me comprenderán, ya lo creo, encendí el auto y salí del estacionamiento del motel a dar una vuelta por la autopista así manejé sin ningún contratiempo alrededor de 30 min.
Y decidí probar mi atuendo y feminidad me acerqué a un restaurante de comida para llevar y sin bajar del auto con la voz más delicada ordené algo de cena, al acercarme a la ventanilla para recoger el chico que me atendió estiraba su mirada para tratar de ver más entre mis piernas, a propósito yo había encendido la luz interior del auto para lucirme más y así poder sentirme deseada por ese chico, yo sentí ansiosa su mirada en mi cuerpo e hice un movimiento para buscar el dinero en la guantera que le permitió al muchacho ver gran parte de mis nalgas ya que el vestido solo cubría lo mínimo necesario, él se quedó más de la cuenta viendo mi trasero, me di cuenta de su indiscreción para lo cual el respondió poniéndose rojo de la vergüenza.
Al entregarle el dinero toqué su mano como por descuido y él me correspondió afirmativamente y me dijo "que tengas un buena noche linda" a lo que yo respondí con una sonrisa y un ligero beso al aire, Salí de ahí muy satisfecha de mi primer prueba de mi atuendo, me sentía más relajada y con ganas de que todo el mundo me viera.
Una vez superada mi primera prueba me dirigí hacia la plaza principal de esa ciudad e inicie por dar algunas vueltas en el centro como buscando alguna dirección, ya que iba manejando muy despacio, ya llegando a la plaza sentí la necesidad de bajar de mi auto para caminar y sentir el aire fresco de esa noche acariciar mis piernas, se que muchas de ustedes también lo han sentido y sabemos que es algo indescriptible, esa suavidad de las medias acariciando tus piernas y ese aire freso entrando por tu cuerpo es fantástico, así que sin pensarlo más me bajé de mi auto y me dirigí a una banca que se encontraba sola.
Me senté por unos minutos, sentí las miradas de los hombres que a esa hora estaban por ahí y escuché los piropos que me lanzaban, después me dirigí a comprar un refresco y el joven que me atendió no quitaba su mirada de mis piernas y mi culo en atención a eso me incliné más de la cuenta para que se deleitara viendo mis nalgas y hasta un poco de mi tanga, fue entonces que hasta el refresco me regaló, una vez hecho esto me dirigí a el auto y manejé al hotel, extasiada de mi aventura y llena de sensaciones indescriptibles.
Ya para cuando llegué al hotel el movimiento era frenético, chicos tomando, parejas en plena relación más que sexual, y algunas cosas más y eso solo en el estacionamiento. Me bajé del auto y me dirigí a mi habitación que se encontraba en la parte baja del hotel inmediatamente frente a los autos estacionados. Entré y me dejé caer en la cama a descansar de mi primer encuentro en vivo con el mundo exterior. Una vez un poco recuperada tomé una cerveza y me asomé a la ventana, parecía que ya todos se habían ido a sus habitaciones para seguir con la diversión, así que me dispuse a abrir la puerta para sentir el viento fresco de otoño entre mis piernas maquilladas con esas medias tan hermosas, así mismo sentir como el aire entraría por entre mi entrepierna acariciándome toda mi intimidad deseosa de ser poseída por un hombre.
Estuve en la puerta alrededor de 10 minutos hasta que repentinamente escuché que la puerta de un auto como a dos habitaciones de la mía se cerraba fuertemente y de el se bajaba un chico moreno alto de cabello largo y pues no mal parecido se me quedó viendo fijamente y yo me llené de pánico, estoy segura que en esos casos no te puedes llenar de valor ya era mi primera vez que alguien me viera vestida, en ese momento decidí entrar a mi habitación cerrando con llave y doble seguro mi puerta, pensé incluso en poner una silla, estaba aterrada de lo que había vivido en ese instante, apague todas las luces y me senté al borde del sillón mientras me bebía otra cerveza temblorosamente, el sentimiento era quizás como cuando tus papas te fueran a descubrir vestida de niña en tu infancia y tu te ocultabas lo mas posible en tu habitación.
Así pasaron algunos minutos hasta que tocaron a la puerta yo me sentía desfallecer, que haría en ese momento le abriría, le tomaría de su polla y me la comería, saldría corriendo de mi habitación vestida de mujer, no sabia que hacer. Lógicamente no abrí mi puerta y después de unos segundos el joven muchacho se fue, pero en ese momento en que me acercaba a observar por la mirilla de la puerta mi vida tendió en un hilo al escuchar sonar el timbre del teléfono, corrí despavorida a la cama y ya con calma y después de dejar sonar 10 veces el teléfono por fin me atreví a contestar, era el mismo chico que había venido a tocar a mi puerta y en tono muy amable se puso a platicar conmigo.
Me comentó que me había observado desde su auto y que le había gustado mucho lo que vio aunque si notó unas cosas un poco raras en mí, por ejemplo mi complexión más bien robusta y no muy común, mi estatura en una mujer de mi país era algo verdaderamente notable, por lo que sin más le comente que era travesti y que en realidad solo me vestía así para cumplirme algunas de mis fantasías más ocultas de mi ser, una vez dicho esto descansé de tal manera que hasta lo invité a mi habitación a cenar y a beber algunas cervezas dicho esto aceptó pero con la condición de que fuera yo a su habitación, después me dijo que siempre soñó con que una putita lo fuera a buscar a su habitación de hotel y yo en ese momento me estaba convirtiendo en esa putita deseada por mi hombre, así que tomé mis cosas, las cervezas que quedaban y me dispuse a salir a ver a mi chico que me estaría esperando.
Llegué a su habitación y toqué, inmediatamente me abrió la puerta y me ayudó con las cosas que traía para acto seguido aventarme a la cama y lanzarse sobre mi apenas cerrando la puerta tras su espalda, empezó a besarme en la boca, en el cuello, en mi pecho y acariciándome salvajemente me colocó boca abajo en la cama y se sumergió en mis nalgas tocándome toda mi intimidad, me empezó a bajar las medias e hizo a un lado el leotardo para besarme de manera fascinante mi culito que ya estaba más que lubricado ya que antes de vestirme acostumbro limpiármelo y calentarme con un consolador que me deja más que lubricada y cómoda para sentirme más segura y limpia para mi hombre.
Ya me estaba empezando a mojar cuando me pidió lo que creí nunca haría, chuparle su polla que para entonces se encontraba a toda su dureza y extensión así que se paró en la cama y yo me arrodillé ante mi hombre y empecé por tocárselo, nunca en mi vida había hecho algo similar, se lo inicié acariciando y empecé con un sube y baja suave para que fuera el sintiéndolo, una vez en confianza le di un besito tímido en la punta de ese enorme falo para después chuparle lentamente esa cabecita roja brillante.
Y así irme comiendo las 9pulgadas de mi macho, no se como pero toda esa polla enorme me cabía en mi boca, la fui devorando lentamente a lo que el reaccionaba con gritos de placer y lujuria incontenible, me gritaba, así Karina sigue, sigue, eres una hembra golosa, a lo que yo respondía con una nueva mamada más profunda cada vez y una chupada de polla inolvidable también para mí, ese sabor salado inundó mi boca y mi nariz lo alcanzó a percibir sin darme por enterada de lo que estaba haciendo solo me entregaba al placer y gozo de la sensación más placentera de mi vida.
En ese momento sentí como sus testículos se tensionaban y endurecían en mis dedos sus contorsiones eran más intensas y fuertes por lo que supuse una eyaculación inmediata y acelerando mis movimientos con mi mano logré que se viniera en mi llenando mi boca y mi cara con su descarga de semen tan intensa que me escurrió por mi cara hasta mis pechos, yo le di una última mamada y dejé a mi hombre recostarse para descansar, fui al baño para limpiarme un poco del encuentro más fascinante de mi vida y regresé para recostarme a su lado y puse mi cabeza en su pecho a lo que él respondió abrazándome fuertemente.
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