SEXSHOP FAVORITOS | PÁGINA DE INICIO | RECOMIENDANOS | REGISTRARSE | CONTACTO | FORO
HOME
FORO
BLOG
REGISTRARSE
JUEGOS PORNO
RELATOS
TOP 100
LISTA DE RELATOS
TU RELATO
BUSCAR RELATO
LISTA DE AUTORES
AUTOR ALEATORIO
SEXO GRATIS
ENLACES AMIGOS
Guia de escorts
JUGAR GRATIS LISTA COMPLETA INGRESO WEB
 
 
En www.librored.com recopilamos los mejores relatos eroticos de la red y los que vosotr@s nos enviáis. Si tenéis una historia que dar a conocer, o para cualquier otra cosa, podéis escribir a: relatos@librored.com

librored CATEGORIAS DE RELATOS
Amor Filial Autosatisfacción Bisexuales Confesiones
Dominación Fantasías Eróticas Fetichismo Gays
Hetero General Infidelidad Intercambios Lesbianas
Maduras No Consentido Orgías Primera vez
Sadomasoquismo Sexo Anal Sexo Interracial Sexo Oral
Sexo Virtual Transexuales Trios Voyerismo

Después del bar   (Confesiones)
 
AUTOR: calienteJuan
 


Eso fue con lo que me disparó mi esposa, Lucía cuando en cierta ocasión, le reclamé su conducta. Mi nombre es Juan y mi mujer y yo tenemos unos dos años más o menos de casados, ella tiene veinticuatro y yo casi la misma edad. Desde antes de casarnos, teníamos la costumbre de salir juntos, mi esposa y yo, a pasarla bien en compañía mis amigos en una cervecería o Pub, pero luego de nuestro matrimonio, en cierta ocasión me molestó la manera en que ella y uno de nuestros conocidos se estaban, no tan solo mirando sino que tratando, como si yo no existiera o no estuviera frente a ellos en esos momentos.

Ese día agarré a Lucía por la mano y tras pagar nuestra cuenta, la saqué del Pub donde nos encontrábamos pasando el rato, durante el trayecto a nuestra casa, ni ella ni yo nos dijimos ni una palabra, pero apenas entramos, le llamé la atención por la manera en que se estaba comportando en la cervecería, y para colmo frente a mí persona sin vergüenza alguna flirteaba con el tipo ese. Lo que Lucía me respondió fue que ella actuaba de la misma forma o manera que yo lo hacía con el resto de las chicas que asistían a ese negocio, a medida que discutíamos, Lucía se fue quitando la ropa, preparándose para darse un baño antes de acostarse. En cierto momento me dijo, que de seguro yo pensaba que ella era ciega, y no se daba cuenta como la gringa (se refería a una de las meseras del Pub) esa me pelaba las nalgas mientras que yo deleitaba viéndole el culo. En ese momento me mostró sus bien formadas nalgas, imitando la manera en que la mesera se paraba frente a mí y se inclina de manera tal, que realmente yo no tenía que hacer ningún esfuerzo para ver como sus pantis negras se le enterraban entre sus pálidas nalgas.

Aunque me encontraba molestó por la manera en que Lucía se jugaba con Jairo, su imitación de la gringa me hizo gracia, por lo que me le acerqué y pegué mi cuerpo al suyo, y le dije y cuando Jairo te tomó por la cintura así tú no hiciste nada para detenerlo. Lucía restregó sus desnudas nalgas contra mi cuerpo, diciendo si lo hice, hice esto para ver si reaccionabas y le dabas un buen puñetazo al hijo de puta, que me tenía agarrada por el culo.

No pero tú en lugar de darle un golpe a él, me agarraste a mí, a la más pendeja y me sacaste del Pub. En ese momento ya me encontraba bajando mis pantalones dispuesto a ensartar a Lucía en mi verga. Cuando ella la sintió sobre sus nalgas, dejó de discutir y con mayor fuerza continuó restregando su culo desnudo contra mi cuerpo, en cosa de segundos Lucía abrió las piernas y se medio inclino hacía adelante buscando apoyo en uno de los muebles de nuestra sala, yo dirigí con mi mano mi verga directo a su coño y por un buen rato ambos disfrutamos de esa escabrosa relación. En medio de la cual me preguntó como me había sentido cuando Jairo la tenía agarrada por las caderas, y a medida que le enterraba mi verga con más fuerza dentro de su coño, le dije que eso no me había gustado nada, pero rematé diciendo, que la verdad era que aparte de todo, me había excitado tremendamente. A lo que ella moviendo sus caderas de manera más fuerte, volvió a repetir parte de lo que yo le había dicho.

Te excitó tremendamente, cabrón. El escuchar esa fea palabra de sus labios me dio una tremenda rabia y con mayor fuerza le volví a clavar mi verga dentro de su mojado coño. Al tiempo que le advertía que no me volviera a llamar así o le pesaría. De paso, Lucía es como los niños pequeños, basta que uno le diga que no haga una cosa, para que casi de inmediato proceda hacerla. Y eso hizo de inmediato me continuó fenomenal de todos. Cuando terminamos ambos fuimos a la cama, y luego que Lucía salió del baño, quejándose de lo rojas que le habían quedado las nalgas, y en tono de broma me preguntó con malicia. ¿Sí me las ve mi marido que va a pensar? yo siguiendo con el juego le respondí, mientras que la abrazaba y dirigía mi boca a su coño. Sencillamente que soy un tremendo cabrón. En ese momento ya los dos sobre la cama, me puse a chuparle su coño, y casi momentos después ella se introdujo mi verga en su boca, por un largo y sabroso rato tanto ella me mamaba la verga a mí, como yo se la chupaba y lamía el coño de ella, hasta que nuevamente los dos llegamos al más divino éxtasis. Luego de ese día no volvimos a tocar el tema, pero disimuladamente yo dejé de llevarla en mis salidas con mis amigos, al principio ella no se molestó, pero luego que en varias ocasiones que se quedó sola en casa, me llamó la atención por eso.

Le dije que yo no hacía nada malo, que únicamente tomaba unas cuantas cervezas, y charlaba con mis panas, Lucía se quedó mucho más tranquila, pero cuando al cabo de varios meses yo seguía saliendo solo, y diciéndole lo mismo, al viernes siguiente cuando le comenté que iba a salir, ella me dijo que haría lo mismo, al principio no creí que se atreviese, pero cuando la vi que se había dado un baño y arreglado el cabello no lo dude, por lo que le pregunté, que pensaba hacer, Lucía me respondió de lo más tranquila, que saldría con algunas de sus amigas, a las que yo conocía, en su mayoría eran solteras y desde mi humilde opinión, casi todas eran, medias locas, frustradas, acomplejadas y tenía mi sospecha que más de una era lesbiana. Lucía me continuó diciendo que pensaban ir al cine, y luego a cenar o algo por el estilo. Yo no le di mayor importancia y me marché a pasar el viernes en la noche con mis panas, al Pub.

Realmente parte de la noche la pasé de lo mejor, uno de mis amigos, Antonio que por mal nombre le decimos Carla, al parecer ya entrada la noche, se había levantado a una chica al otro lado de la barra, y debido a la gran cantidad de personas en la cervecería no pude hablar con él, pero me di cuenta por la manera en que agarraba a la puta esa, de seguro se la llevaría a la cama, esa noche. La chica vestía un llamativo traje rojo, sumamente ajustado a su cuerpo, y su cabellera aparte de ser de un color anaranjado chillón, era sumamente abundante y peinada tipo afro, por lo que me supuse sería una peluca. Su rostro realmente por la distancia, la gran cantidad de personas y la oscuridad imperante en la cervecería no lo pude detallar, pero algo en ella me pareció familiar. Esa noche cuando llegué a casa, me encontré con que Lucía no había llegado, pensaba esperarla despierto para reclamarle su tardanza, pero ella nunca me reclamaba a mi cuando por lo general llegaba más tarde aun, así que no le di importancia y me fui a dormir. A la mañana siguiente me desperté con Lucía a mi lado, cuando retiré la sábana me di cuenta que ella se había acostado del todo desnuda, cosa rara en ella, por lo general o se pone una camiseta mía que le queda bien grande, o se pone alguna de sus pijamas.

Al verla así me provocó tener sexo con ella, por lo que la retiré la sábana, y suavemente comencé acariciar la parte externa de su parcialmente depilado coño, en ese momento Lucía se despertó, y viendo en la condición en que me encontraba de excitado, me dirigió una sonrisa, cuando dirigí mi rostro a sus muslos, ella restregaba su coño sobre mi cara con bastante fuerza, hasta que ella alcanzó un delirante orgasmo, luego cambió de posición y se lo introduje dentro de su sabroso coño, a medida que comenzábamos a tener relaciones, le pregunté como la había pasado la noche anterior, y ha donde había ido, me dijo que vieron una película y que luego entraron por un rato al Pub, en el que yo me encontraba, pero sus amigas y ella se retiraron a la casa de una de ellas, casi de inmediato a chismear. Yo le pregunté si llegó a ver a Antonio, y ella me respondió a Carla, si lo vi ¿por que? Por nada la respondí yo, es que anoche solo lo vi de lejos mientras se levantaba a esa tipa, que de seguro se la habrá llevado ala cama, a lo que ella me respondió lo más seguro. Su respuesta me extrañó, pero cuando se lo iba a decir ella me comentó. Yo vi a la muchacha con quien Tom bailaba, y la verdad que me pareció toda una puta barata, no tan solo como andaba vestida con ese vestido rojo tan pegado, sino que además dejarse tocar así todo el cuerpo, delante de todo el mundo cuando bailaba con tu amigo, de seguro que es una puta. Cosa con lo que yo estaba completamente de acuerdo, y así se lo dije a Lucía.

Luego a medida que ella y yo continuábamos teniendo sexo, me preguntó tu realmente crees que tu amigo y ella se hayan acostado, yo respondí un seco si, y habrán disfrutado tanto como nosotros dos lo hacemos ahora, no creo fue mi respuesta, mientras que Lucía me restregaba sabrosamente su culo contra mi cuerpo, sus continuas preguntas sobre mi amigo y la chica, me comenzaban a excitar más aun, Lucía continuó preguntando, tu crees que ella le haya movido el culo como yo te lo muevo a ti, mi respuesta inmediata fue no, tu crees que Carla se la haya mamado como tu me la mamas a mí, ahí le tuve que responder que no sabía, pero ella no cesaba de hacer preguntas todas relacionadas a Tom y su desconocida compañera.

Al punto que ya de lo excitado que me tenía por la manera de en que me lo preguntaba y lo que me preguntaba, me vine sin poder contenerme finalmente. Durante la siguiente semana no salimos ni ella ni yo, pero cuando volví a salir y la vi a ella vistiéndose, le reclamé que lo hiciera, fue cuando me respondió, pero yo solamente voy a pasar un buen rato, no voy hacer nada malo, me pareció estar escuchándome a mi mismo las veces en que ella me hacía la misma pregunta, con la diferencia de que yo, en unas cuantas ocasiones, le había sido infiel sin que ella desde luego se enterase. Yo continúe algo molesto con su idea de salir, hasta que a su vez ella algo molesta me respondió lo siguiente.

Tengo los mismos derechos que tu, y si no te gusta te puedes ir de la casa. Luego de escucharla decir eso, me quedé de una sola pieza, realmente la casa era totalmente de ella, la había heredado de sus padres, y yo me había casado posteriormente a que ella la recibiera, así que tenía toda la razón. Yo procuré que tanto Lucía como yo nos calmásemos, y como para discutir hacen falta dos, le dije que hiciera lo que ella quisiera, que yo me marchaba a la cervecería. Cuando me encontraba en el Pub, vi a Carla, y le pregunté por curiosidad que había pasado con aquella tipa, luego que se la describí, para mi asombró me respondió muy serio, que únicamente la dejó en su casa, y que no había pasado nada entre ellos, pero la manera en que me lo dijo me pareció bastante raro, en otras ocasiones Tom se ufanaba de todo lo que pudo haber realizado con esa tipa, y de no haber hecho nada de seguro se inventaría algo para no quedar mal.

Pero el restó de la noche continuamos bebiendo, y hablando pendejadas. Cuando regresé animó, le pedí de buena manera que me contase que había hecho con sus “amigas” y Lucía me fue diciendo paso a paso todo lo que había sucedido esa noche entre ella y sus amigas. Al principio se sentó frente a mí con sus piernas entrecruzadas, y a medida que fue ablando, decidí ofrecerle un trago para que soltase más la lengua. Tras darse el trago como si fuera agua, me dijo. Que lo primero que hicieron fue ir a ver una obra de teatro llamada machos, esa donde todos los actores hacen papel de maricones, y mientras cuentan sus aventuras entre ellos, terminan desnudándose del todo frente a la audiencia.
Luego fueron a un Pub, que tengo entendido es de personas del ambiente gay, cosa que no me extraño mucho, ya que como les dije siempre he sospechado de que algunas de sus “amigas” son lesbianas, según Lucía lo único que hicieron fue criticar y reírse de las otras personas que se encontraban en el Pub, lo que entiendo que debido a la inmadurez de la mayoría de ellas es cierto. Pero finalmente me contó que fueron a la casa de Rocío, y se pusieron a beber mientras charlaban, hasta que la dueña de la casa le dio por fumar, al principio no entendí que de particular tenía que alguien quisiera fumar, es más la mayoría de las personas que conocemos lo hacen. Pero cuando Lucía, unió el dedo índice y el pulgar y se lo pegó a los labios de manera particular, y a la vez comenzó hacer como si chupase un pitillo o pajilla, entendí de inmediato que no era precisamente cigarrillos lo que ellas estaban fumando. Luego de haber estado fumando por largo rato, a una de sus “amigas” en medio de la nota que tenían, inventó ponerse a jugar la botella, pero con la variante de que la botella se encontraba llena de ron o tequila, y ha quien señalaba se debía dar un trago y pagar una penitencia, o de lo contrario perdía una prenda de vestir. A medida que mi esposa me contaba lo que había sucedido durante el juego con sus “amigas” yo estaba que me retorcía de la rabia por dentro.

Pero Lucía continuó contando lo sucedido, como si se tratase de una gracia. Me explicó, como en cosa de poco tiempo, ella había perdió casi toda la ropa, hasta quedar del todo desnuda frente a sus “amigas”, en esos momentos se levantó del sillón y para demostrarme como, se ha quitado el vestido que llevaba puesto, en ese momento me di cuenta que ella no tenía su ropa intima puesta y así se lo hice ver.

Lucía se comenzó a reír como una tonta y me comentó que alguna de las muchachas se debió quedar con sus pantis y sostén como recuerdo. Mientras se colocaba acostada sobre la alfombra de la sala para demostrarme lo que había pasado luego entre ella y el resto de las chicas, a medida que Lucía me continuaba diciendo lo que le habían hecho yo me fui excitando bárbaramente, y a pesar del coraje que yo tenía en esos momentos, poco a poco me le fui acercando a su cuerpo desnudo. Mientras que ella con sus piernas extremadamente abiertas me decía como la tal Rocío había comenzado a lamer su coño, y dos de las restantes otras chicas le acariciaban todo su cuerpo.

Lucía se comenzaba a introducir sus dedos directamente dentro de su húmeda vulva. Para esos momentos yo me arrodillé frente a su coño y coloque mi boca sobre la piel de su vulva, y de inmediato me puse a mamar y lamérsela como ella me decía que la tal Raquel se lo había estado haciendo, en esos instantes me preguntó, si me hubiera gustado estar presente viendo como sus “amigas” jugaban con el cuerpo de ella, y levantando mi rostro de su coño, le respondí un sobre excitado si. Para nuevamente continuar lamiéndola mientras ella se retorcía sobre la alfombra de la sala. Por un buen rato hasta que Lucía alca hablando, y me preguntó nuevamente, pero en lugar de llamarme por mi nombre me dijo.

Cabrón, te hubiera gustado ver como mis amigas me hacían todo eso. En medio de mi excitación sin pensar que me había dicho cabrón, sacaba mi lengua de sus nalgas y le respondía nuevamente le respondía que si, para de inmediato volver a meter mi lengua dentro de su culo. Lucía no paraba de decirme cabrón y lo mucho que había disfrutado, y que en cierto momento se imaginó que yo la estaba viendo mientras sus amigas disfrutaban de su cuerpo, yo en ese instante, le volví a decir que si me hubiera gustado verla a ella con sus amigas haciendo todas esas cosas.

Pasado un buen rato Lucía quitó su culo de mi cara, y se puso en cuatro patas, mientras que yo me terminaba de quitar el pantalón, frente a mi se encontraban sus lindas nalgas todas llenas de mi propia saliva, mientras que Lucía me invitaba a que se lo metiera por el culo, volviéndome a decir repetidas veces cabrón, tal y como Rocío le había introducido una negra verga de goma, que se había pegado a su propio coño con un pequeño arnés de cuero del mismo color. A medida que yo le comencé a introducir mi verga dentro de las nalgas de Lucía, ella me volvía a preguntar en todo momento diciéndome cabrón, si me gustaba eso de que ella se acostase con sus amigas, en esos momentos, le respondí automáticamente que si, mientras que mi mujer movía su culo sabrosamente, y me decía que la otra chica Raquel, luego de poner su coño en la boca de ella, le puso sus nalgas para que Lucía le besara y lamiera el culo. Mientras que la tercera, que creo que era Jessica, le chupaba las tetas como una loca. Durante el tiempo restante Lucía me volvió a repreguntar una y otra vez lo mismo, y siempre llamándome cabrón, a lo que yo invariablemente le respondía que si mi puta sucia, a medida que continuaba dándole por su bello y sabroso culito. Justo antes de que yo me viniera mientras le daba por el culo, había introducido parte de mi mano derecha dentro de su mojado coño, y le decía que en realidad me hubiera gustado verla con sus amigas, en ese momento, me dijo nuevamente que yo era un cabrón de marca mayor, por decir eso, y mientras le daba por el culo le decía que ella era una puta lesbiana, una perra que disfrutaba de una buena verga sin importar del color que fuera. Lucía lo único que me respondió fue un seco. Si cabrón.

Justo en el momento en que me venía dentro de su culo. Ya tarde en la mañana, los dos nos despertamos en medio de la sala, nos habíamos quedado durmiendo sobre la alfombra, al levantarnos su saludo fue un seductor. Buenos días cabroncito, a lo que yo le respondí un. Buenos días, mi putita barata, en igual tono de cariño, tras lo cual nos comenzamos a besar, Lucía se encontraba acostada boca arriba sobre la alfombra, yo la agarré por los tobillos y abrí lo más que pude sus piernas y mientras me encontraba de rodillas frente a ella, comencé a penetrarla sabrosamente con mi verga, terminamos volviendo a tener otra relación sobre la alfombra de la sala. Pero en lugar de ensartarla por el culo se lo introduje por su mojado coño, y a medida que lo hacía le pregunté sí Rocío, Raquel o Jessica, le habían metido la verga negra de goma por su coño, a lo que Lucía de manera lujuriosa me respondió, si cabrón, pero además comentó. Que aunque le gustaba mucho que sus amigas le hicieran eso, prefería las de verdad como la mía. En ese momento, al tiempo que yo continuaba metiendo y sacando mi verga de su coño, no se como me armé de valor para preguntarle. ¿Lucía, aparte de mi verga, te has metido otra?

No se porque oscura razón yo al escuchar su pregunta, supe en el fondo de mi ser, que la chica era ella. Lucía obvió los detalles de su estadía dentro del Pub, y me dijo que Tom no se había dado cuenta de que se trataba de ella, que no la había reconocido por la peluca, por lo que al salir del Pub, inmediatamente la llevó en el auto de él, a el viejo motel que se encuentra a pocas calles de la cervecería, en el trayecto él comenzó a tocarle el coño a ella metiendo su mano bajo el ajustado vestido rojo que una de sus amigas le había prestado esa noche, Lucía por su parte se dio a la tarea de comenzar a mamar la verga de Tom mientras este conducía rumbo al motel. Ya dentro de la pequeña habitación, Lucía se desnudo toda mientras le bailaba, tras lo cual Tom nuevamente la puso a mamar su verga y con una pequeña cámara digital comenzó a tomarle fotos mientras ella le mamaba su hierro, de momento y ante los ojos de él Lucía se quitó la peluca anaranjada, y Tom se dio cuenta de quien era ella. Al parecer poco le importó eso, ya que luego sin contemplación enterró toda su verga dentro del coño de Lucía a medida que de cuando en cuando le continuaba sacando fotos, hasta que él se vino dentro de ella. Tras terminar y Lucía decirle que la dejase en la casa nuestra, él le rogó por lo que más quisiera, que no me dijese nada, por nuestra amistad. A medida que la escuchaba contarme lo que Tom, mi amigo le había hecho, la excitación era tal, que disfruté de una tremenda eyaculación.

Al tiempo copias de esas fotos las vi en la red. Cuando ella terminó de contarme todo con lujo de detalles, los dos terminamos, nos volvimos a besar y nos levantamos de la alfombra, en ese momento fue que nos dimos cuenta que el ventanal de la sala se encontraba del todo descubierto, ya que las cortinas se encontraban recogida, al otro lado un par de jardineros al parecer habían disfrutado de todo lo que Lucía y yo habíamos hecho en la alfombra de nuestra casa. Eso hizo que yo me moviera rápidamente, pero Lucía se tomó su tiempo, como que no le importaba en lo más mínimo que la vieran así.
Ambos fuimos a bañar, y de ese tema no volvimos hablar durante un rato, hasta que Lucía se le ocurrió preguntarme si de verdad me gustaría verla a ella acostada con sus amigas. En esos momentos le dije que se olvidase de todo lo que había pasado esa noche, incluso lo que me había dicho en la mañana. Pero su pregunta se quedó dándome vueltas en la cabeza, y preguntándome a mi mismo, como era posible que no me molestase con ella por haberse acostado con Tom. Todo lo contrario, cada vez que recordaba todo lo que ella me contaba me sentía sumamente excitado. Pero a la vez, me decía a mi mismo, que yo era un cabrón por actuar así de esa manera.

Cuando llegó el siguiente viernes, decidí quedarme en casa, ya que francamente no tenía dinero para salir, pero de momento veo que Lucía se arregla de lo más provocativa, con una mini extremadamente corta, de esas que luego de dar dos pasos, se tiene que detener a estirar la falda, aparte de una súper ajustada blusa negra semitransparente y sin sostén, que realzaba sus bellos senos, cuando se paró frente a mi y dio una vuelta como modelándome, y le comenté que se le notaba por de tras el tanga rojo que estaba usando. Fue cuando me dijo que pasaría la noche con sus amigas, yo comencé a decirle que eso no era correcto, pero Lucía me dijo de forma muy picara y descarada .Que sí yo lo quería, ella podía traer a sus amigas a la casa. Al escuchar sus palabras, de inmediato en mi mente se formaron, un sin fin de imágenes de todas esas mujeres juntas, teniendo relaciones con Lucía. Estuve a punto de decirle que no, p me dijo, que iba saliendo para la casa bien acompañada, por lo que yo dispuse todo esperando su llegada, y subí a mi habitación para que ellas no me vieran, hasta que hubieran comenzado a divertirse, ya que Lucía me había advertido que tardaban un poco en entrar en calor, y que si me llegaban a ver de seguro nada iba a pasar.

Yo sentí a Lucía llegar, acompañada pero al escuchar que eran voces de hombres, rápidamente me asomé a ver que estaba sucediendo. En efecto era Lucía pero no estaba acompañada de sus amigas, sino por unos cuantos tipos, ha alguno de ellos lo conocía de vista en la cervecería, Por lo que muerto de coraje y vergüenza decidí permanecer oculto, para ver hasta donde se atrevía llegar mi esposa. Para colmo, había puesto a enfriar dos cajas grandes de cervezas que tenía, en una gran cuba con bastante hielo. Lucía apenas entró a la casa, comenzó a comportarse como toda una puta, los tipos la tocaban por todo su cuerpo sin que ella pusiera la menor resistencia, salvo que en algunos momentos, me parecía que la lastimaban mientras la tocaban y ella se quejaba vagamente. Uno de los tipos le pidió a mi mujer que bailase para ellos, y Lucía ni corta ni perezosa se ha subido sobre la mesa de centro y mientras sonaba la música del equipo de sonido, ella comenzó a moverse de manera sugestiva y a poco a poco ir quitándose la ropa sin vergüenza alguna delante del grupo de hombres.

Para colmo eran mucho más grandes que yo, así que lo pensé bien, y algo más tranquilo, me di cuenta, que lo que me podía pasar era que entre todos me dieran una paliza, sí me ponía a reclamarle a Lucía delante de ellos, por lo que guardé silencio mientras que Lucía y sus amigos se divertían en la sala de la casa. Me asomé ligeramente desde el barandal de la escalera, y vi como Lucía continuaba bailando sobre la mesa de centro, ya sin casi nada de ropa frente a esos tipos, que de cuando en cuando le agarraban las piernas y las nalgas. Mientras que ella parecía disfrutarlo del todo, y yo oculto me moría de la rabia, sin saber que hacer o como actuar. Finalmente Lucía quedó del todo desnuda, tal y como vino a mundo, por un rato continuó bailando, mientras que alguno de los tipos se comenzaban a quitar los pantalones y descaradamente mostraban sus miembros a mi mujer, la que al verlos mientras bailaba y se tocaba el coño y las tetas de manera sugestiva, mientras dirigía su mirada al lugar donde yo me ocultaba y se relamía los labios de manera viciosa con su lengua. Cuando finalizó la música, Lucía se bajó de la mesa en brazo de uno de esos tipos, y casi de inmediato él la puso a mamar su verga ante la mirada enferma del resto de sus compañeros.

Lucía aparte de mamar semejante aparato, se movía he introducía una de sus manos dentro de su vulva, hasta que otro de los tipo la ha ensartado por el coño, a partir de ese momento, era como dice el dicho, uno quitado y otro puesto, le estaban haciendo de todo, cuando no la tenían mamando, alguno de ellos le daba por el culo, mientras otro la tenía clavada por el coño, o en su lugar la ponían a masturbarlos hasta que la leche de ellos corría por su rostro y cuerpo de ella.

Para colmo frente a mis ojos. De cuando en cuando alguno de ellos le preguntaba por su marido, ósea yo, y Lucía de manera muy alegre y en alta voz para que yo la escuchase le respondía. Que no se preocupase por el cabrón de su marido, que mientras ellos estuvieran en la casa no se presentaría. Ya en la madrugada, yo había perdido la cuenta de cuantos se lo habían metido a ella. Finalmente todos se fueron, Lucía tras ellos marcharse, subió por la escalera del todo desnuda y llena de semen por todas partes de su cuerpo, Lucía me pidió que la mamara, y me negué. Pero Lucía insistió y tras darme una fuerte cachetada, me obligó a mamarle el coño, mientras ella me contaba con lujo de detalles, todo lo que vi que los tipos le hicieron a ella.

Desde esa fecha, ya no he vuelto a salir los viernes en la noche, ahora es ella quien lo hace y mientras la espero en casa, ansioso por que me cuente detalladamente sus aventuras. Se que a muchos esto no les sonará real, parece más bien un cuento, pero de no ser por la vergüenza que en el fondo me causa, los invitaría, a que pasaran una noche con mi mujer, mientras espero para que ella me cuente como le fue.


9.0000 PUNTOS  |  ENVIAR A UN AMIGO  |  COMENTAR  |  VOTAR | Atras


ENLACES TOP RECOMENDADOS
Relatos Eróticos
Relatos Eróticos



www.librored.com no se responsabiliza de los comentarios o expresiones que puedan incluirse en los relatos, así como de los nombres o identidades indicados, llegado el caso. Si desea que, por motivos personales o de otra índole algún relato sea eliminado de nuestra página, puede remitirnos un mensaje a la dirección arriba indicada, haciendo constar los motivos.
De la misma forma, si Ud. es webmaster de alguna web de relatos y alguno de los que incluimos tiene derechos reservados, no tendremos el menor inconveniente de retirarlo.
Nuestro objetivo no es otro que entretener a través de lecturas eróticas. Agradecemos vuestra colaboración.
librored

USUARIO:
CONTRASEÑA:

 

 
LIBRORED.com© Spacio Global Media S.L. , todos los derechos reservados / Aviso Legal y Condiciones / Home