Eso nada habría tenido de raro, puesto que seguramente mi figura, cuando me ducho, también ha de proporcionar una forma parecida y seguramente ella me habrá visto muchas veces, aunque nunca me lo ha dicho como yo tampoco estaba dispuesta a contarle mi observación. Pero había algo que si me llamó extrañamente la atención y era el movimiento
El perfil de ese trasero, no se quedaba como una sombra estática en el centro del vidrio empeñado sino que parecía tener un movimiento oscilante hacia arriba y hacia abajo manteniendo además un brazo en alto. Un solo brazo. No dos.
Naturalmente que lo primero que se me vino a la mente fue que mi amiga estaba sobre los muslos de un hombre consolando su viudez de cuatro meses y siendo ella una mujer muy agraciada me pareció todo muy natural. Además que entibió un poco mi noche que desde hace tres semanas son solitarias por viaje de mi marido.
Admito que la visión alteró un poco mi soledad, pero el único efecto concreto fue que me decidí a observarla de nuevo a la noche siguiente, para cerciorarme de si solo se trataba de una casualidad o si de verdad era una rutina.
La verdad no era ninguna de las dos cosas.
La noche siguiente mi amiga me descolocó absolutamente, porque en lugar del negro perfil proyectado en la ventana, lo que pude ver y sin lugar a dudas, fue el trasero de mi amiga en toda su magnifica presencia, o sea era ahora el positivo de la imagen de la noche anterior.
Ella estaba exactamente en la misma posición, pero ahora era su culo real. Su magnifico culo de selección que siempre le había envidiado, el que oscilaba allí con unos movimientos de subir y bajar, sin dejar nada a la imaginación, mostrando sus nalgas preciosas y ágiles, describiendo movimientos ondulantes en ese espacio de ventana, mostrando justamente lo que tenia que mostrar, en forma tan explicita, que ocasionaba en mi un efecto mortífero. Ello hacia más tormentosa mi realidad solitaria comparada con el festín de sexo que ella se estaba dando noche a noche, con algún galán cuidadoso, que no dejaba ver nada de su anatomía lo que habría hecho la observación aún más cruel para mi.
Me quedé allí observando esa maravilla unos cinco minutos, hasta que ellos parecieron darse cuenta de la ventana abierta, la cerraron y lo último que alcancé a ver fue el brazo en alto de mi amiga, un solo brazo, no quise imaginar donde estaba el otro, porque había demasiadas opciones.
La curiosidad o ese deseo malsano por hacer sentir a otra que uno “lo sabe todo”, fue lo que llevó a la noche siguiente a presentarme en la casa de Marcia con una disculpa que ya olvidé y deslizando una conversación a otra terminé por decirle lo que habia observado sin agregar ningún comentario. Pero lo que ella me respondió fue algo que nunca lo habia pensado. Me miró a los ojos y con una serenidad increíble me dijo
- Ah lo del sexo? Es Marcos...? Quieres verlo en directo ¿... Estoy segura que se vera mucho mejor que a través de la ventana... Lo hago todas las noches para él
Claro, una tiene su orgullo y yo no me iba a amilanar porque ella me invitaba a presenciar una sesión de sexo con su amante. Además que novedad podría ser sino solo conocer la identidad del tipo? De modo que la seguí hasta su espacioso cuarto de baño que siempre se lo había envidiado.
- Déjame prepararme. En un segundo estamos listos -Me dijo con la seguridad de quien esta en su casa
El hombre no estaba. Seguramente se había metido en el dormitorio de Marcia cuando me escuchó hablar, de modo que me senté en un pequeño taburete que había en el baño y me preparé para el espectáculo. De verdad me sentía ridícula pero ya no podía irme.
Entonces entró Marcia completamente desnuda y pude apreciar que su culo era mucho más lindo de lo que había observado por la ventana. Ella se sentó a horcajadas en un taburete algo alargado, con los muslos separados y dando la espalda a la ventana ya descrita y comenzó con ese movimiento de su trasero que era de un contenido erótico infernal.
Por eso fue que no me di cuenta desde el comienzo que no había hombre alguno en el cuarto. Estaba solo ella moviéndose de ese modo encantador que me tenia hirviendo y vi su brazo en alto y cuando quise saber donde esteba el otro brazo fue que me percaté que con esa mano ella tenia agarrada con fuerza una gran vela de color en la cual se ensartaba con su sexo subiendo y bajando de la forma más caliente que yo habría podido imaginar.
Eso era superior a cualquiera imagen erótica que pudiese tener en mi memoria.
La mujer subía y bajaba emitiendo quejidos de placer electrizantes.
Como yo estaba impactada y muda, ella me miró sonriente para decirme.
- Ya te dije, lo hago para Marcos señalándome con un gesto de sus labios que mirara hacia el pequeño mueble que ella tenia enfrente.
Allí sobre una superficie negra estaba primorosamente enmarcada una fotografía de 30 x 40 de su difunto marido que solo en ese momento recordé que se llamaba Marcos. Tenía a su lado una vela encendida igual a la otra vela.
En ese mismo momento la mujer era presa de un orgasmo monumental y yo creí ver dibujada en el rostro de Marcos una sonrisa que hacia más luminosa su fotografía.
De verdad. Jamás lo habría pensado.
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