Después de comer frugalmente en el bar de abajo de mi despacho, me dispongo a subir a trabajar un rato de nuevo... Llevo un pantalón negro a rayas blancas que define mi lindo culito a la perfección.
Un suéter negro con escote de pico, el cual deja adivinar el nacimiento de mis pechos. Sujetador verde y tanga verde y blanco. Botines negros, bolso negro y cazadora de ante blanca.
No tengo ganas de trabajar. Cuando giro la esquina, veo un coche como el tuyo aparcado justo delante de la puerta de mi curro. Mi corazón salta. Pero rápidamente pienso que no puedes ser tú. Conforme me voy acercando, la matrícula del coche me resulta muy familiar (los números, las letras), así como el auto en si. Pero dentro no hay nadie. Paseo mi mirada azul por los alrededores, pero no te veo. "Alucinas, Esther", me digo.
Bajo mis ojos hacia mi bolso para buscar las llaves, y en ese momento ciento una mano fría en mi nuca. Me doy vuelta y te veo. Mi chocho anticipa fiesta. Tu boca promete. Después de saludarnos un poco asépticamente, te invito a conocer mi oficina y el "sofá blanco de la entrada".
Subo delante de ti, y noto tus ojos en mis nalgas. Tus lindas manos no pueden aguantar y antes de llegar al descansillo ya me has pegado un par de palmadas en el culo. El rellano está muy oscuro. Me arrinconas y comenzamos a besarnos como dos desesperados. Tu pantalón se hincha, mi entrepierna palpita. Me refriego como una putilla contra ti. Y un calambrazo de placer nace en tus ingles y muere en tu nuca.
Me encantan tus besos, y también a mi coño. Me desprendo de tu abrazo y echo a correr. Riéndome abro la puerta del despacho y con un gesto te invito a entrar. "Estoy muy cansado. ¿Me dejas que me tumbe en tu sofá blanco?".
Te quitas los zapatos, te desabrochas el cinturón y el primer botón de los pantalones y con cara de satisfacción te dejas caer cuan largo eres sobre el sofá. Yo voy a trabajar un poco, mientras tú duermes una siestita. Hago una última llamada y cuando termino me asomo y te veo durmiendo como un angelote.
Despacio me acerco a ti. Poco a poco y con delicadeza comienzo a bajarte la cremallera de los jeans.
Detrás de tus parpados, noto el movimiento de tus pupilas.
No llevas slips. Mi lengua se relame de gusto... Agarro tu poya (que pese a estar tú durmiendo esta dura) con mis dos manos. Empiezo a chupar ese capullo tan lindo. Lametones cortos y rápidos. Que rica poya. Me meto todo el capullo en la boca, le doy mordisquitos muy leves. Se hincha y palpita. Poco a poco comienzo a bajar lamiendo todo tu rabo hasta la base, donde sobresale una vena... Te muerdo en la base de la poya, me meto un huevito en la boca y lo absorbo.
Sorprendentemente, sigues durmiendo. O al menos eso creo yo. Me encanta chuparte la poya, la cual sigue creciendo y creciendo... Estas tan duro. Me muero por metérmela dentro. En cuanto el pensamiento toma forma en mi mente, ya no puedo pensar en otra cosa. Comienzo a quitarme los pantalones con una mano, mientras con la otra te hago una paja.
A mi chocho no le hace falta ningún tipo de estimulación. Esta mojado y abierto. Cuando me dispongo a quitarme el tanga, noto que tu mano derecha apreta una de mis nalgas (hasta hacerme daño, cabrón) y con voz ronca me dices "sigue chupándome la poya, golfa. Quiero correrme en tu linda boca".
Como me ponen esas palabras soeces, esos insultos.
Te obedezco. Me arrodillo y abro la boca. Vuelvo a meterme la poya dentro de ella. Uhmmm, que rica. Me entrego al tema de chupar tu miembro erecto en cuerpo y alma. Tu cara es todo un poema... Me la meto hasta que casi me roza la campanilla, la saco, la vuelvo a meter. Mientras con una mano la agarro fuerte de la base. Noto como se hincha, como se calienta.
Mi lengua la recorre de arriba a abajo sin ningún pudor. Cubro totalmente tu capullo con mis labios, sigo con el movimiento de dentro hacia afuera... Y de repente, noto como te tensas. Tu poya se hincha hasta lo indecible. Me agarras del pelo. Palabras entrecortadas salen de tu garganta. Suspiros y gemidos. Tu lechita rica inunda mi garganta. Esta caliente, espesa, dulce... Mientras te corres, levantas un poco el pompis. Es la ocasión que está esperando mi dedito para meterse en tu año... Sé que te gusta.
Después de descargarte en mi boca, te levantas y te desperezas. Los pantalones se te caen hasta los tobillos. No puedo evitar reírme. Nunca vi una imagen tan poco erótica.
"Te voy a dar en el culo, puti. Por reírte de mi..." Me pones de cara a la pared con el culete en pompa. Y comienzas a darme palmaditas. Mis nalgas enrojecen. Mi coñito brama de deseo. Me gusta tanto que me den en el culo.
Y por lo que veo, a ti te gusta darme. Tu pilila se está despertando de nuevo. Uno de tus dedos se dirige a mi ano depilado y empieza a estimularlo. Primero por el contorno, sin entrar en el. Apenas rozándolo. Con la otra mano, me tocas el coño. Mi ano comienza a dilatar. Mientras tú te entretienes en mis bajos, yo me dedico a apretarme y a pellizcarme las tetitas.
Me apetece que me escupas en el ano (lo he visto en las películas). Te lo digo y a ti te falta el tiempo para hacerlo. Resulta de lo más excitante. Después metes un dedo, y luego otro...
Completamente dilatado es una muda invitación para tu hombría. Invitación que, obviamente, tú aceptas.
Poco a poco. Con cuidado y con calma, empiezas a rozarme el culo con la punta roja de tu poya, mientras que con las manos me agarras las tetas. Desde luego que no es la posición ideal para una sodomía (como me gusta esa palabra), pero la ocasión la pintan calva.
Tu capullito encuentra el camino apropiado y no se hace de rogar. Dolor leve, pero dolor al fin y al cabo.
"Uhmmmmmmmmm, muy despacito. Por favor". Noto como vas entrando poco a poco en mí por detrás. Con cautela y desconocimiento total. Me muevo un poco y hago que mi culo salga al encuentro del resto de tu poya.
Tú sigues, con un conocimiento nacido del instinto, estimulando mis partes traseras.
¿Te gusta? Espero que sí. Tan estrechito, tan pequeño, tan oscurito...
El dolor poco a poco se va convirtiendo en placer exquisito. Placer dado y recibido en dos direcciones. Tu poya comienza a hincharse. Parece que me vayas a reventar el culo. Me siento ultrajada y sucia, pero son sentimientos que me gustan. Me remueven el morbo
Me encanta tener tu poya dentro de mi culo. Es algo que todavía no había experimentado contigo. Y la verdad es que me lo estás haciendo muy bien.
Cada vez me duele menos y me da más gusto. Comenzamos a movernos al compás. Te esta encantando la sodomía, eh? Sé que te sonara un poco extraño, pero estoy a punto de correrme y así te lo hago saber.
Eso te excita sobremanera. Y de repente, no puedes aguantar más. En el momento de tu corrida, tu poya se hincha como un globo. Apenas cabe ya en mi culo de lo gorda que esta...
Yo también me voy a corrrrrreeeeeeeeerrrrrrrrrrrrrr...............
Nos corremos ambos. Ahora con cuidado, puesto que la "operación salida" también duele.
Una vez fuera de mí, te dejas caer al suelo. Espatarrado como un muñeco roto. Con las últimas gotitas de semen rezumando en la punta de tu capullo. Yo me siento encima de ti, buscando tu calor como una cachorra desamparada. "Todavía no hemos probado el sofá...", susurras.
Empezamos a besarnos, todavía en el suelo. Tú te has quitado el pantalón, yo solo llevo el suéter negro y los botines...
Agua, necesito beber agua.
Cuando regreso, tú estás sentado en el sofá. Completamente espatarrado. Te estás tocando la poya. Me quedo mirándote. Me gusta ver como te masturbas. Apoyada en el marco de la puerta, te observo. Poniéndome cada vez más cachonda. Empiezo a tocarme el coño al mismo ritmo que tu te tocas la poya. Me miras. Te miro. Solo una palabra "ven" llena de promesas y paraísos.
Me acerco a ti con la botellita de agua en la mano. Me acoplo encima de ti. Me abro de piernas y te monto.
"¿Vas a follarme, golfilla?" "Acaso lo dudas, cabrón?"
Me encanta tenerte entre mis piernas. Me gusta ver tu cara cuando te follo (porque te voy a follar yo). Empiezo a moverme. Muy despacito al principio. Más rápido después. Tus manos se enganchan a mis caderas, intentando marcar el ritmo. "Te equivocas, vaquero. Mando yo". Te dejas hacer. Tu poya dura, durísima entra y sale. Entra y sale...
Me alzo hasta casi sacar la poya de dentro de mí, y luego vuelvo a dejarme caer muy despacio. Uno de tus dedos se mete en mi boca. Lo humedezco y tu lo trasladas a mi ano, el cual después del festival aun sigue abierto.
Con la otra mano me agarras una tetita. Me retuerces el pezón, me das golpecitos. Te beso. Un beso largo y profundo, sensual. Cargado de deseo y ansia.
Dejas mi pecho y bajas hacia mi entrepierna. Mi coño está completamente abierto. Tu poya dentro. Mi clítoris, el cual andan buscando tus dedos, roza tu estomago. Me da muchísimo gusto esa fricción.
Me abres los labios del chochete con la mano y uno de tus dedos comienza a masajearme el clitoris, mientras yo te sigo follando. Buffffffffffffffff, que gustazo.
"No pares, sigue moviéndote así. No sabes cómo me pones, puta".
Me muevo cada vez más deprisa. Te muerdo los labios, te estiro del pelo, te chupo el cuello, te muerdo el hombro.
Tu dedo sigue masajeando mi clítoris, tu poya esta dentro de mí y en mi culo vive otro de tus dedos La punta de mi lengua se desliza sinuosa por tu cuello. Se te pone piel de gallina.
"Que gustito, V... Sigue tocándome. Sigue mirándome con esa cara, cabrón".
Sacas el dedito de mi culo y comienzas a darme cachetes en las nalgas.
Me estoy volviendo loca de placer, al igual que tu.
Arriba y abajo. Cada vez más rápido.
Noto como me llega el orgasmo, y por tu cara adivino que tu también estas a punto de correrte.
Nos tensamos a la vez. Tu poya se hincha, mi coño la aprieta. Tu boca se abre y aparece la puntita rosada de tu lengua, la cual comienzo a chupar como una loca.
Mi coño se contrae una vez más, tus manos se alojan en mis caderas y me obligan a dejarme caer con más fuerza sobre toda tu dureza.
"Si... Venga... Va... No pares, ahora no. Venga, va. Sigue. Más, más, más, mucho más... No pares, V... Sigue, fóllame, fóllame. Ahora muy fuerte. Venga, mas, mas..... Quiero mas. Mucho más, rápido, va... Buf" "Me corro, nena. Yo también me corro. Apreta, apreta... Fuerte... Que rico. Joder, buf, ah..." Uhm, que gustazo...
Y ahora, quietos. Yo encima, tú debajo. Muy quietecitos... Me encanta que te quedes dentro de mi luego de follarnos. Me gusta sentir como tu pirindola se va haciendo más y más pequeñita. Besitos tiernos y abrazos. Sudor y satisfacción.
Como me gusta follar contigo.
Bebo un poco de agua. Tú abres la boca y te doy un beso de agua.
Vuelvo a beber y dejo que el agua resbale por mi boca, por mi barbilla, por mis pechos... Es muy sexy y sensual la sensación.
Está tan fresquita el agua. Te echó agua por encima.
Sensacional.
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