Hola soy Luís, y os mando otra historia. La protagonista es Ana.
Un día Paco, su marido, me llamó y me propuso que participara en un regalo para Ana. Me puso un poco por encima al corriente de lo que iba a pasar. Quería que quedara totalmente satisfecha por todos los agujeros de su cuerpo. Así que quedamos una noche que nos iba bien a todos en un hotel en Santiago.
La idea de él era pasar la noche con ella en el hotel después de celebrar su cumpleaños, esa es la idea que le transmitió a ella. Cuando llegaron a la habitación ella se preparó para estar con él, y él con la disculpa de bajar a comprar tabaco pasó por las habitaciones de los implicados y nos fue llamando y reuniendo para acudir a su alcoba. Me sorprendí porque éramos cinco chicos y una chica. Carlos nos indicó que quería que entre los seis, incluido él, la dejásemos totalmente satisfecha esa noche, y que Cristina, que era la otra chica, se dedicaría a mantener las pollas preparadas para Ana, vamos como un servicio de mantenimiento.
Entramos en la habitación y nos metimos en el baño. Paco fue hacia su mujer, que no nos había visto entrar, y empezó a prepararla a base de caricias y lamiéndole el coñito, cosa que a ella le chiflaba. De pronto a una señal suya fuimos pasando y la cara de Ana cambió, primero mostró una expresión de preocupación propia de alguien que ve que en la habitación había otras personas, pero como íbamos desnudos y con las pollas ya un poco entonadas, Cristina había comenzado a hacer su trabajo en el baño, su cara pasó a tener unos rasgos de una persona lujuriosa.
Lo primero nos sentamos alrededor de la cama y Ana empezó a mamárnos la polla uno a uno, primero con bastante interés, ya que nos recorría con los labios todo el tallo y nos lamía los huevos, succionándolos como si tuvieran jugo dentro; en el capullo se dedicaba con esmero introduciéndolo en la boca y acariciándolo con la lengua provocándonos alguna que otra convulsión en los huevos.
Debo decir que las herramientas no estaban mal. Manuel tenía un rabo de 23cm, Javier de 19cm, Jose de 15cm, Juan de 18cm como yo y Paco el marido de ella de 16cm. Cristina mientras nos veía se masturbaba con un vibrador sentada en un sillón de la habitación recorriéndose con las manos los pezones muy endurecidos. Durante la mamada colectiva José no lo pude evitar y se corrió como un poseso en la boca de Ana, la cual sorprendida le siguió succionando hasta dejarlo seco. A continuación Jose paso a las manos de Cristina (y a su boca también), la cual empezó a trabajarle la polla para que con calma fuese recobrando su erección.
Poco a poco los ánimos se iban caldeando. Ana estaba dedicándose con esmero a los 23cm de Manuel, que además de larga la tenía muy gruesa, y Javier empezó a lamerle a ella el clítoris; Ana se estremecía lo que se trasladaba al rabo de Manuel, al que le estaba dedicando más que una mamada una auténtica comida como si le fuera la vida en ello. Yo aproveché la postura de Ana a cuatro patas para agacharme y empezar a lamerle los pezones, cosa que le encantaba, tenía unos senos redondos y de un tamaño no excesivamente grande pero mayores que la media. Paco comenzó a aprovechar también para empezar a lamerle el chochete del culo. Ana empezaba a emitir gemidos, entrecortados por la labor que estaba llevando en el cipote de Manuel.
De pronto se levantó y en el borde de la cama mismo se sentó sobre Manuel.
Empezó a introducirse lentamente su rabo, y a pesar de lo excitada y dilatada que ya estaba no le fue tarea fácil pero lo estaba saboreando por su coño como si de una boca se tratase. Nos quedamos un poco quietos mirando el proceso, ya que una polla de esas dimensiones no es fácil ver como se la mete una chica en su chocho. Pero en seguida seguimos con lo nuestro y Paco aprovechó que Manuel estaba ya totalmente dentro para empezar a meterle primero uno y luego dos dedos en el culo de Ana. Javier le puso a Ana la polla en su boca que empezó a lamerla y Juan también la colocó de su lado con lo que ella empezó a chuparlas alternativamente. Se le veía como en trance, Paco empezó a introducirle el rabo en el culo y Ana estaba como ansiosa y desesperada, a veces no acertaba a meterse las pollas en la boca, y cuando lo hacía incluso se las metía enteras de un bocado.
A Javier y Juan les iba cambiando la cara de los lametazos y chupadas de Ana, así que en un momento dado notando que les iba a venir se lo avisaron a ella, la cual cogió ambas pollas con las manos y se las pajeó hasta que se derramaron en su cara a borbotones, ella iba chupando lo que encontraba y los dejó perfectamente limpios, pasaba sus manos por la cara para recoger los restos y comerse absolutamente todo. Juan y Javier pasaron al "taller" de Cristina que estaba dándole los últimos toques a José, el cual ya presentaba un aspecto revitalizado.
Manuel tenía un aguante descomunal porque Ana daba auténticos saltos sobre su polla y Paco que estaba en su culo notaba esas embestidas y el rabo de Manuel en el interior de ella lo que le llevó a correrse a gritos en el culo de su mujer, ella se quedó quieta notando cómo la leche caliente se resbalaba por su interior. Paco pasó a ver a Cristina a la cual se le empezaba a acumular el trabajo. Jose ocupo el sitio de Paco y empezó a taladrar el culo de ella, yo mientras dejaba que ella me fuese chupando la polla, y me estaba haciendo sentir un gusto brutal porque parecía un helado a su merced en un día de calor.
Manuel ya no aguantaba más y así se lo dijo a Ana, la cual hizo que se pasara a su boca y yo me metí en su coño que estaba dilatadísimo por el tamaño del rabo de Manuel. Ana siguió chupando el rabo de Manuel que enseguida se corrió en su boca, y si el tamaño era considerable nada digamos de la abundancia de su corrida ya que entre lo que le dio tiempo a tragar y lo que se le salió de los labios era una barbaridad.
Manuel pasó a la boca de Cristina que se encontró encantada de llevarse a la boca algo así.
Juan volvió al ruedo y rápidamente empezó a follarse la boca de Ana. La temperatura iba subiendo de tono así que aquello empezaba a convertirse en una orgía real.
José volvió a correrse en el culo de Ana y se sentó esperando que Cristina acabase con su lista de espera. El coño de Ana se adaptó a mi pene y empecé a notar su roce, lo cual me empezaba a volver loco, me salí de su coño y empecé a metérsela por su culo bombeando con fuerza. Javier vino y ocupó mi sitio en su coño.
En este momento ella ya no llevaba la iniciativa y éramos nosotros los que no las follábamos a la vez. Juan se corrió en su boca entre alaridos, y yo le llené el culo de leche. Manuel se recuperó enseguida y volvió para follarse el culo de Ana. No sé cómo pero consiguió meter su cipote en ese agujerito. Para ella ya era demasiado parecía que iba a desvanecerse y gritaba "follarme cabrones, os voy a dejar secos", "sí, sí, rómpeme el culo mamón" y cosas así. Paco se la metió en la boca pero no aguantó demasiado y le regó todo la cara y el pelo de leche. En ese momento en el taller estábamos Juan, Jose, Paco y yo. Yo una vez recuperado volví a la boca de Ana y cómo no comencé a follársela.
Manuel se corrió en su culo en uno de los empujones y la cara de ella cambió de la brutal corrida que este chico se pegó, se le salía por el agujero del culo la leche. En ese momento Ana nos pidió que nos corriésemos en su boca los dos que faltábamos y así lo hicimos a la vez, consiguió meterse las dos pollas en la boca en el momento que nos corríamos, por lo que la sensación fue indescriptible, ya que mientras me corría notaba las palpitaciones del rabo de Javier corriéndose también.
Cristina que estaba recuperando a los otros tres le pidió permiso a Ana para tragarse la leche de ellos. Ella sin fuerzas le dijo que sí, con lo que Cristina también tuvo su ración de proteínas, pero no sólo de ellos, sino también de los tres que faltábamos ya que Ana estaba fuera de juego.
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