Hola, no sé si me recuerden, he escrito en otras ocasiones para estas paginas relatos que he titulado, una confesión, una fantasía hecha realidad, etc. Pero ahora vengo a contarles algo que me sucedió y que yo no pensé que podría sucederme a mí ni en un millón de años.
Yo soy una persona con una mente abierta a todo, sobre todo si de cuestiones de sexo se trata, pero aún así hay algunos tabúes que nunca pensé que se podrían romper, ya que en mi familia el incesto (en cualquier forma) es algo innombrable y prohibido, no niego que en muchas ocasiones algunas de mis primas me llegaron a parecer preciosas y porque no, hasta cogibles, pero ese pensamiento casi inmediatamente era desechado de mi mente por los tabúes que ya he mencionado.
Sin embargo eso era cuando yo era niño o adolescente, pero cuando uno crece la vida le da a uno muchas sorpresas, como la que pasaré a relatarles.
Resulta que tengo muchas primas y una de ellas a la que llamaré Martha estudió odontología por lo cual se imaginarán que se convirtió en la dentista de cabecera de toda la familia, ella es 10 años mayor que yo, yo tengo 34 por lo que ella tiene 44 ahora, es casada y tiene un par de hijos, yo también lo soy pero tengo solo uno, pues un día en que me comenzó a molestar una muela, afortunadamente no dolía solo molestaba, hablé con ella y me dio cita para ese mismo día, hacia mucho tiempo que no la veía ya que además de vivir lejos de mi casa.
La mayoría de la gente solo acude al dentista cuando le duele un diente o tiene alguna molestia, como era mi caso además que en ese momento yo no estaba en muy buenas condiciones económicas y con la confianza de ser primos podía decirle que me permitiera pagarle en plazos.
En fin que llegué a su consultorio eran las 6 de la tarde aproximadamente, ya que como vivo lejos le pedí que me diera cita hasta esa hora porque era la que más se acomodaba a mi horario de trabajo. Cuando entré al consultorio me recibió su secretaria pero Martha me escuchó y salió a recibirme con un efusivo abrazo y un beso diciendo, primito consentido que milagro!
Hace mucho que no nos veíamos (en efecto habían pasado por lo menos cerca de 10 años) y vaya que se notaba el cambio, a ella los años la habían hecho ponerse buenísima, yo la recordaba como mi prima o sea guapa pero sin chiste, pero ahora la veía como mujer, tenia el cabello larga hasta los hombros, una cintura que la filipina que usan los dentistas dejaba ver perfecta, unas nalgas que por lo mismo de la filipina se le marcaban perfectamente redondas y paraditas, y un par de tetas que con grandes dificultades se sostenían debajo de la bata de dentista. Yo por mi parte según ella los años me habían hecho todo un hombre.
Después del saludo me pasó al sillón de dentista, yo estaba nervioso (quien no se pone así cuando está en el dentista) ella lo notó y comenzó a acariciarme la mano diciendo, tranquilo primito no pasa nada y comenzó a revisarme la dentadura, y después de explicarme que tenia un par de caries procedió a anestesiarme para trabajar en ellas, todo transcurría normalmente sin embargo comencé a notar que en ocasiones mientras estaba trabajando una muela se acercaba demasiado con lo cual una de sus tetas se recargaba en mi mejilla, en un momento dado pude ver y sentir que no traía sostén ni nada debajo de la filipina y varias veces llegué a sentir en mi mejilla el roce de la piel de su seno, al principio me pareció algo normal dado el trabajo que estaba haciendo pero poco a poco se fueron haciendo mas frecuentes sus roces y comencé a sentir sus pezones erectos además que en un momento dado la escuche suspirar y al voltear a verla estaba sonrojada.
Yo cuando me di cuenta que se estaba excitando y de sus continuos roces de tetas en mi mejilla comencé a excitarme y a tener una erección, en ese momento maldije mi idea de pasar a casa a cambiarme de ropa por algo, según yo, mas cómodo y haberme puesto un pantalón de hacer ejercicio (en México les llamamos pants) por lo que intenté pensar en otra cosa para que se me bajara la erección sin embargo sus tetas a escasos centímetros de mi boca sobre mis mejillas y los continuos roces ahora de sus parados pezones comenzaron a hacer más evidente mi erección en un momento dado se detuvo de lo que estaba haciendo para hablar por teléfono a su secretaria y decirle que como ya era tarde y no tenia más pacientes por atender, podía retirarse pues estaba en confianza con su primo, y no era necesario que se quedara más tiempo.
La secretaria se despidió y salió cerrando la puerta. Inmediatamente después Martha me dijo, bien primito ahora si podemos continuar con lo que estábamos haciendo sin interrupciones y continuó trabajando con mi caries y con el continuo rozar de tetas en mi cara yo estaba súper excitado mi erección no podía bajarse y estaba apenado por que en cualquier momento Martha se diera cuenta de la "carpa" que se estaba formando en mis pantalones.
Un tiempo después me anunció que ya había terminado con mi muela y la había tapado pero que iba a tener que regresar otro día para arreglar la otra muela que tenia caries antes de que comenzara a molestar, pero que por ahora todo estaba bien o casi todo, dijo porque creo que tienes una molestia "allá abajo" señalando con su dedo pulgar mi obvia erección, ¿que te pasa primito?
¿Acaso tu primita hizo algo para que el "señor" de allá abajo se molestara y se quiera salir? Dijo con un gesto queriendo parecer inocente pero que era más que cachondo, a lo que yo respondí, ay, primita que pena, pero es que la verdad es que me estabas dando unos repasones con tus chichis (así les decimos a las tetas de cariño en México) y pues eso pasó, ah, ¿entonces yo tengo la culpa primito? me dijo ella, yo todavía no sabia que pensar como les dije la educación en la familia pone el incesto como tabú.
Pero ella al parecer había cambiado de idea con respecto a ese tabú porque me dijo, ay primito, pero como estás aquí para que te cure de tus dolores, no puedo dejarte ir con algo que te moleste ¿verdad? y sin dejarme ni pensar metió su mano por debajo de mis pantalones y agarrando mi verga comenzó a masturbarme, yo no salía de mi sorpresa y solo atiné a decir, Martha, primita que haces? Y ella sin responderme bajó mis pantalones y se metió mi verga en la boca comenzando una mamada deliciosa, subía y bajaba la cabeza.
Ella sonriendo se separó de mi y me dijo, ay primito, todavía tienes un poco de anestesia en la boca porque el labio se te va de lado, pero yo tengo el remedio perfecto para eso: unos masajes en el labio, y diciendo esto se desabrochó su filipina dejando ver esas hermosas tetas con los pezones completamente parados, queriendo salirse de esa prisión que era su sostén, después se bajó la falda mostrándome su chocho completamente rasurado, solo con una línea de vellos vertical, al ver mi cara de asombro me dijo, no uso calzones cuando traigo falda porque me encanta que el viento me roce la vagina y eso me excita, pero ahora tus masajitos primo, para que te sientas mejor.
Y diciendo esto se desabrochó el sostén y acercándose a mi comenzó a restregarme sus tetas en toda la cara yo comencé a lamerlas, a chuparlas, a mordisquearlas, mientras ella con una mano seguí masturbándome y con la otra se metía un dedo en la vagina mientras decía, ay primito, que rico, que rico mamas mis tetas, siempre te me habías antojado pero te veía muy chiquito, así, así, sigue, muérdemelas, chúpamelas, ay que rico, y que rica verga tienes, ay, déjame mamártela un poquito más, y diciendo esto se subió al sillón poniéndome su chochito en mi boca y comenzando a mamarme la verga, yo no me hice de rogar y comencé a lamerle el clítoris y los labios vaginales, para después meterle la lengua y probar sus jugos que comenzaban a salir a chorros, ay primito, ay, si, si méteme la lengua, chúpame, mmmmm así , así que rico, déjame mamarte la verga quiero que me des tu lechita, quiero probar la leche de la familia.
Y continuaba metiéndose mi verga hasta la garganta, pero yo no quería venirme así nada más, como tenia a la mano sus nalgas y su culito comencé a meterle un dedo, primero en la vagina para lubricarlo y enseguida metérselo en el culo, ay, primito, si, si, quiero que me cojas y que después me rompas el culo, ay así si, a ti te lo voy a regalar, nadie me ha cogido por el ano, pero tú eres mi primito consentido, ay si que rico.
La bajé del sillón y poniéndola de espaldas en la alfombra comencé a besarla y a pasar mi lengua desde sus labios siguiendo por sus tetas hasta llegar a su vagina la que estaba completamente mojada y comencé a meterle la lengua y chupársela en círculos, ella gritaba, ayyy, ayyy primito, uuuh, ooohhh, que rico, que riiiiico mamas, en ese momento me incorporé y comencé a meterle mi verga despacio al principio y cuando ya la tenia metida casi hasta los huevos empecé a con el típico mete-saca frenético, yo me sentía en las nubes, me estaba cogiendo a Martha y ella estaba igual ella decía, uyyy uyyy ayyy primito, te amo nunca nadie me había cogido como tú, no sé si es por que seas mi primo, pero me encanta como me la metes, ayyyy, quisiera que nunca la sacaras ayyy me vengo me vengo y así con un grito me llenó la verga de sus jugos y a ella le empezaron a correr por las nalgas.
Yo aproveché y volteándola y poniéndola en cuatro patas y usando su propia venida comencé a lubricarle el ano y metiéndole un dedo y luego dos empecé a dilatárselo, mientras hacia esto ella me pidió que me pusiera delante de ella mientras le metía los dedos en el ano para mamarme la verga, ven primito déjame mamarte esa verga que tan feliz me ha hecho agorita déjame mamártela y saborear mi venida también, y diciendo esto se volvió a meter mi verga en la boca metiéndosela hasta la garganta y haciendo unos ruidos sumamente excitantes como comiendo una paleta.
Cuando yo sentí que su ano estaba listo y mi verga lo suficientemente lubricada, me puse detrás de ella y comen después se la volvió a meter en boca mamando, succionando y lamiendo a los pocos segundos se saca mi verga de la boca y me mira solo para decir:
Quiero que me llenes la boca de tu semen quiero probar tu leche familiar, y comenzando a mamar de nuevo en pocos minutos descargué mi leche en su boca, una parte se la tragó y otra parte hizo que escurriera por su boca hasta sus enormes y preciosas tetas y embarrándosela hasta que le quedaron brillosas de leche.
Quedamos desparramados sobre el piso, abrazándonos y besándonos, primo querido, esta fue la primera de tus citas yo creo que vas a tener que venir por lo menos una vez a la semana, y yo besándola con pasión le dije claro primita todo sea por la salud.
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