Hola amigos, les quiero contar lo que viví hace dos noches con una bella travesti en Buenos Aires, Argentina.
Vivo en el conurbano sur y como estamos en febrero y hace calor - época de pleno carnaval - opté por dar una vuelta por el Cruce Varela, en el conurbano sur bonaerense, para ver si había alguna joven y nueva travesti a quien conocer.
Claro, yo no me había dado cuenta de la hora, eran como las 2 de la madrugada y no había nadie por la ruta, así que me volví a mi casa, decepcionado pues había fantaseado que esa noche podía comerme una buena polla, y al final nada. Pero al tomar el camino de regreso vi frente a una estación de servicios de autos abandonada, una "chica" voluptuosa, con un vestido súper ajustado color rosa con brillo, de digamos 1,80m, rubia, 120cm de busto y un culo de 110cm. mas o menos, con buena cintura, nariz de quirófano y boca supersensual, ¡bien culona y tetona! Le hice luces, me acerqué y noté que no era joven, mas bien lo contrario, tenia mas de 40, pero la verdad verla tan linda con ese vestido rosa tan ajustado me calentaba muchísimo.
Además, era tan alta que me imaginé que tendría linda polla, así que la subí al auto y yo ya estaba excitadísimo.
Hola, amor, ¿hacemos algo?- dijo ella.
Hola, sí, quiero chupártela, tengo 15 pesos, ¿está bien? Veinte la chupada y 30 el completo- dijo ella.
Ok, subí- yo estaba re nervioso, subir a una traviesa al auto siempre me pone así.
¿Cómo te llamas, linda?- quise tranquilizarme y dejar de pensar en la polla.
Lucía, ¿vos? Yo le dije mi nombre, aunque para Uds., soy "colita suave".
Últimamente he tenido relaciones con hombres mayores a mí, (yo tengo 32 años, 1,70 m., 75kg., trigueño, de excelente cola), que me han demostrado que la edad importa poco a la hora de saber gozar o en todo caso los maduritos cogen mejor, así que esta traviesa me calentó muchísimo.
Mientras buscábamos un lugar sin luces sobre una calle sin transitar él me tocaba el bulto y yo le acariciaba su morruda pierna izquierda.
Estira el asiento para atrás, amor- ordena ella.
No, estíralo vos, porque el que la va a chupar soy yo- retruqué.
Bueno, dale, cómele la polla a mami- y ella tiró su asiento para atrás, se subió el vestido rosa hasta la cintura y vi su tanga negra con un pequeño bultito escondido.
Despiértala, porque la tengo dormida- dijo Lucía.
Yo me encargo, dije yo.
Lucía era de piel muy blanca pues su polla no era tan oscura como me la imaginaba, tenía olor a limpia su polla, era suave como de terciopelo, parecía pequeña, pero gruesa hasta que mi boca se la fue parando con mis besos, chupadas y lamidas y para sorpresa mía era como de veinte centímetros, su polla se transformó en un tronco rosado en la cabeza, bien erecto y de rico sabor.
Mi lengua degustadora lamía desde piernas a huevos, la base del tronco, me encantó respirar su olor a polla pegado a mi cara; mientras yo se la comía a Lucía ella me acariciaba la cabeza y decía toda clase de cosas como "chupe, chupe la polla de mami, que mami así está feliz", "toda, toda, métetela toda adentro", "me gusta el ruido de chupada que haces", "tócame las tetas mientras la mamás, papi" (y yo obedecía gustoso, sus tetas eran siliconadas, muy perfectas, duras y grandes). En cierto momento su suavidad mutó pues ella me empezó a bombear su polla en mi boca como si fuera un culo a penetrar y literalmente me cogió por la boca, me tomó fuerte de la cabeza y me hacía ir hasta su polla tocando su miembro mi campanilla, lo que me daba nauseas, pero ella no dejaba de sacudirme de esa manera. "Chúpala, puto, chúpala así, ...así, así,...te voy a dar polla hasta que te canses"; mi boca la fui controlando y esos empellones ya no me molestaban tanto, y entonces ella me enseñó algo que yo no sabía, me tapó los orificios de la nariz para que no me dieran arcadas cuando ella me la metía hasta la garganta, yo entonces con gusto "me tragué la polla gorda de Lucía", no podía creer que me comía semejante pedazo de un saque, era hermoso tomar descanso, tomar aire y volverla a tragar toda literalmente. Lucía tampoco se quedó muy quieta, pues me desajustó el jeans que tenía puesto, se escupió en su mano y me empezó a escarbar el culo con dos de sus dedos, haciéndome doler al comienzo, pero estaba yo tan caliente que lo dejé que me penetrara con sus dedos, que nuevamente se volvió a escupir para lubricarlos bien y me cogiera digitalmente.
Y justo cuando mi mandíbula pedía descanso después de mamar un buen rato mientras mi culo disfrutaba como loco, ella aceleró sus movimientos de cintura sin importarle cómo me dejaba la boca y me la baño de leche y parte de mi cara; y ella se reía diciendo "¡Ah, que acabada en la cara!, me hiciste calentar mucho con tu mamada, estuvo lindo, me gustó" y me pasó la polla rosada por la cara, desparramando su semen agrio, caliente y de gusto duradero hasta mi frente pasando por mi nariz y ojo. Cuando me quise dar cuenta, yo también había acabado, estaba todo sucio, pues me había excitado muchísimo chupándosela a Lucía tan a fondo y con sus dedos en mi ano. Me sentí un bisex pasivo feliz y bien puto cometravas. Fue esa la primera vez en mi vida que acabé con el simple hecho de mamársela a una "traviesa", como le decimos en Buenos Aires a las travestis.
Bueno, papi, me bajo acá - dijo ella mientras se subió el escote del vestido y se acomodaba las falta del vestido rosa y luego me dio un beso de lengua -, cuando quieras que te rompa el culo y te cojan bien, venme a buscar que quiero romperte ese culo que tienes, que ya me di cuenta que está bueno y sos lampiño-me piropeó ella. ¡Y cómo acabaste!, no es normal que uno acabe con solo mamarla...mmm... ¡qué putito que sos! Pronto nos veremos, gracias, chau. Me despedí amistosamente.
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