No se que tengo con los ascensores que me vuelven loca. Subir a un ascensor con mi pareja es casi una petición de guerra con todas las de la ley... o sin leyes, que es más divertido. Por desgracia vivimos en un bloque de vecinos que tiene pocas plantas. Será por eso que ir de visita a casa de mi tío es bastante prometedor. Vive en una décima planta, pero lo mejor de todo es que el ascensor es lento, tortuosamente lento.
¿Que qué se puede hacer en un trayecto de ascensor?. Lean la descripción de un minuto de placer...
Planta baja
En cuanto se cierra la puerta, le miro con algo de violencia, le arrincono en una esquina, y como buena chica mala, coloco un dedo en su cuello. "¿Preparado?". Traga saliva.
Primera planta
Mi rodilla en su entrepierna moviéndose de arriba a abajo, en círculos, masajeando una pieza que se pone dura al instante mientras le beso el cuello y le muerdo las orejas amasando con mis manos sus bíceps perfectos.
Segunda planta
Mi mano toma el puesto de la rodilla y busca el tacto de esa zona perineal tan exquisitamente sensible, mientras amaso los huevos por encima del pantalón y le escucho emitir ruidos de placer. Le lamo el cuello. Le empujo con fuerza contra la pared del ascensor, que tiembla con esta acción.
Tercera planta
Meto la mano dentro del pantalón y exprimo con fuerza su pene mientras mi rodilla comienza a golpear suavemente en su entrepierna, muy, muy junta. "¿Y si se para en esta planta y alguien nos ve en semejante posición?".
Cuarta planta
Lamo mi mano con un lenguetazo húmedo lleno de saliva y la sumerjo mojada dentro de sus pantalones para comenzar a masturbarle impunemente. Mientras tanto le susurro al oído "estamos llegando". Se pone nervioso, le empujo con violencia para calmarle y el ascensor tiembla de nuevo.
Quinta planta
Le exprimo el pene con toda mi fuerza, se lo muevo de arriba a abajo muy rápidamente. Acciono el control del anillo vibrador que le hice ponerse hoy día. "Un día te voy a hacer subir a este ascensor con una bala vibradora en el culo". Le anuncio para turbarle más de lo que está.
Sexta planta
Abro su camisa un poco y le chupo el cuello hasta hacerle una bonita marca. Mi mano sigue haciendo su trabajo muy bien y mi rodilla continúa atormentándolo con un tacto apasionado. La vibración le está enloqueciendo, se lo aprieto para que los huevos sientan más aún el efecto del pequeño artilugio.
Séptima planta
Se inquieta, ha mirado de reojo el número. Ahora si falta poco. Me agacho y con la boca comienzo a lamérselo tan ávidamente que casi puedo escuchar como laten las enormes venas de su pene tan sabroso y ancho.
Octava planta
Muevo la boca con fuerza y rapidez, chupándole casi haciendo vacío. Gime como loco. Mis manos le pajean con la derecha y le estimulan el perineo con la izquierda. Ajusto el mando de la vibración en su anillo para ponerlo al máximo de potencia. Gime y comienza a decir palabras incomprensibles.
Novena planta
Le lleno de saliva todo su miembro hinchado, le mojo completo, subo sus slips y cierro su bragueta. Me mira desesperado por acabar. Sonrió arreglándome un poco y saco del bolso un frasquito de perfume. Señalo el número de la puerta. Se arregla para que no se note.
Décima planta
Nos rocío con aroma de musgos y de bosque encantado. El ascensor se para.
Mi tío abre la puerta, nos recibe con un abrazo a mi, y estrechando la mano a mi chico. Pasamos dentro y le susurro al oído. "Siempre se puede averiar con nosotros dentro. ¿Verdad?"
Luego recuerdo algo travieso... con las prisas me olvidé de apagar el aparatito que vibraba en su anillo. Palpo el mando a distancia en mi bolsillo. Me mira como queriéndome decir algo importante. Sonrío. Va a ser una velada encantadora...
¿Qué? ¿Les gustó este minuto de placer? Los ascensores dan para mucho.
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