Repetidamente él se pierde en ella, manos que recorren caminos ocultos, cuerpos que se unen en uno, sudor, movimiento, posesión, dominación.
Con mirada furtiva observan a su alrededor pasa saber si sus movimientos son previstos o descubiertos. El le da la mano a ella que le agarra con fuerza. No hay tiempo y se introducen en el pequeño cubículo, ella le quita la camisa mientras él la besa tierna y apasionadamente. La puerta no tiene cerrojo así que ella se apoya en ella mientras él se apoya en ella.
Con las cosas todavía en la mano ella deposita la mochila en el suelo y cuelga la fusta en la puerta. El le quita la blusa mientras ella le besa el cuello y le araña en la espalda.
Parece mentira que dos personas se puedan mover tanto en un espacio tan reducido. Semi desnudo, amasijo de besos y abrazos, él pierde la vergüenza y los pantalones. Ella sin dejar de besarle, empieza a besarle por el cuello, el pecho, la tripa hasta que alcanza la mochila cogiéndola y saca un par de esposas sigilosamente.
Volviendo a dar los mismos besos hacia arriba, cogiendo las manos de su amante y poniéndole las esposas que después la coloca en los enclaves de la pared, disfruta de su espalda, la besa, araña, redibuja su tatuaje... El lo disfruta sabe lo que va a pasar y lo desea, se coloca provocando con su postura y hablando muy bajo para no ser oído, pero para encenderla a ella.
Alguien empuja la puerta y ella se echa rápidamente sobre ella, evitando que entre, él la mira por encima del hombro, no puede evitar sonreír cuando se ve a salvo. Cariñosamente coge la fusta y la utiliza en él, viendo el gesto de gozo de él y las ganas de besarla. No puede evitar seguir así.
Distraídamente pierde la mano en la mochila y saca la cámara le fotografía, le captura en el momento de placer, le hace girarse y le complace su magnificencia. Sigue disparando fotos sin importarle el destello exterior, en el que dirán, eso no importa. Desata a su amante de la pared, pero él mantiene las esposas. El se arrodilla ante ella y le demuestra su gratitud perdiendo su lengua en cada hendidura, en cada pliegue de piel, asciende y se entretiene en sus comisuras, en su boca en su cuello.
La poca luz desaparece, se oyen golpes, una cámara en el suelo, una fusta .Y sobre todo se les oye a ellos. Repetidamente él se pierde en ella haciéndola doblarse como un arco, de pie no es la mejor forma, pero por lo menos es...
Manos que recorren caminos ocultos, cuerpos que se unen en uno, sudor, movimiento, posesión, dominación. Ella no lo puede evitar y le agarra del cabello para besarle le indica, le enseña y él no lo puede evitar, la besa, sigue sus indicaciones y disfruta, los dos disfrutan en un bautismo de sudor y excitación bañado con un poco de alcohol y extraña música de fondo.
En un arrebato él la gira contra la pared y vuelve a tomarla, con la inercia ella se golpea contra la pared, pero no importa. Las esposas desaparecen y como dos ciegos se recorren todo el cuerpo. Es buen momento para dormir, pero se visten, recoge y se acarician, se besan y guardan un secreto, su secreto.
Con paso tranquilo e inocente vuelven a la pista de baile, él le susurra a ella algo y asiente. El le promete algo y sonríe. La promesa de tiempo y un lugar mejor, siempre hacen sonreír.
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