Hola lectores. Cómo se deja una a veces llevar por las cuestiones morales. Me llamo Verónica y el siguiente relato es para contarles como me quité las ganas de cogerme a mi ex-novio. Tengo 26 años, mido 1.62m, tengo unas tetitas pequeñas pero por eso duritas y lo que más me gusta de mi es mi culito.
Resulta que nunca había sido muy noviera, aunque si muy calenturienta, me gustaba mucho tocarme viendo el medio porno que pasaban por televisión abierta, pero nada más que eso. A los 19 años tuve mi primer novio formal, Pedro, en la universidad. Él también era virgen, pero empezamos a explorarnos y tocarnos.
Poco a poco fuimos bajando y bajando, jejeje, pero a pesar de lo caliente que me ponía, me ganaba más la moralidad y no quise consumar el acto, y él muy caballeroso, nunca se sobrepasó de los límites que le había puesto. Si llegamos a desnudarnos, y al ver ese pene delicioso, bien parado en sus al menos 20 cm, me lo metía en la boca y lo mamaba con las mayores ganas. Pero nunca llegamos al acto (tengo que aceptar que también me asustaba un poco ese pedazo de carne ¿Cómo me iba a caber en mi conejito?)
La cuestión es que por esas cosas de la vida terminamos al poco tiempo de finalizar la universidad, un poco en malos términos, y no lo volví a ver, pues me fui a trabajar lejos de la ciudad. Como estaba medio golpeada por el fin de la relación, y lejos de mis amigos y familia, un día salí a un bar con algunos compañeros del nuevo trabajo para tratar de hacer nuevas amistades, y se me pasaron un poco las copas. Mario, quien en la oficina no me quitaba los ojos de encima, se aprovechó de la situación y esa noche perdí mi virginidad (¿con que lo único que ocupaba era alcohol?). Ahí empezamos a salir y Mario me introdujo en las delicias del sexo, y dejó salir toda mi calentura.
Sin embargo nunca me pude quitar de la mente a Pedro, pues con esa verga gruesa, venosa y grande soñaba todas las noches. Y a pesar de no tener penetración, con él tuve orgasmos que nunca Mario pudo igualar (una vez mojé las sábanas de la cama como si acabaran de salir de la lavadora, con solo sexo oral).
La situación se me empezó a hacer tan grande que empecé a maquinar como hacer, pues quiero a Mario, pero deseaba ser poseída por Pedro aunque fuera solo una vez. ¡Oh hombres tan calenturientos!, un día hablando con Mario sobre una porno que habíamos visto, saltó el tema del threesome (trio), y ahí vi mi oportunidad. Quedamos en hacer uno un día para mí (otro hombre, él y yo) y en otra ocasión para él (otra mujer, él y yo).
Un día me animé y llamé a Pedro, le dije que lo había extrañado mucho como amigo, y que sentía mucho que habíamos terminado en tan malos términos, que viniera a visitarme un día (pues trabajaba en un lugar muy cerca de la playa) y se quedaba conmigo y mi novio. No me acuerdo que cuentos le eché, pero lo logré convencer. Ese día llegó como a las 4 pm, charlamos un buen rato para ponernos al corriente (era cierto que lo había extrañado como amigo) y comencé a darle disimuladamente alcohol (ajá, ya aprendí), y a ponerme cariñosa, Mario se empezó a poner celoso, pero nada más le recordé nuestro trato al oído y se calmó. Decidí echarme al agua, la verdad es que por indecisa no había disfrutado de esa verga.
Comencé a acordarme de las cositas que lo ponían duro, y entonces entre broma y broma le di unos besitos detrás de la oreja, y él se empezó a poner "incómodo". Luego descaradamente le comencé a mordisquear la oreja y a subir la mano por la pierna hasta estar bien cerca de su paquetón, que ya se empezaba a notar. Vi a Mario, que solo se había echado hacia atrás en el sillón a disfrutar de la escena. Pedro poco a poco se fue soltando y al ver que Mario no decía nada me empezó a meter mano. Ay, que se tiene unos dedos que saben lo que hacen, si solo le pudiera dar unas clasecitas a mi Marito.
Ahora si me empezó a besar cerca de la comisura de la boca, (y yo ahora a mojarme de sólo acordarme), y a pellizcarme los pezones. No aguanté más y me quité la blusa y él ni lerdo ni perezoso se metió mis pezoncitos en la boca y a succionar. Ahora sus manos se fueron a mi conchita encima de mi short, el cual me desabotoné para dejarlo meter la mano. Ya tenía unos deditos masajeándome el clítoris cuando fui yo la que tomé acción y lo puse de pie. No se cómo pero en décimas de segundo le había sacado su verga y la tenía en la boca. Caray, era todavía más grande que lo que me acordaba. Chupé y chupé, y él lo estaba disfrutando bastante, por la cara que tenía.
¡Mario!, se me había olvidado. Estaba en el sillón, creo que el pobrecito no se lo creía, ver a su hembra desaforada comiendo verga. Cuando se dio cuenta que lo estaba viendo se levantó, se quitó los pantalones y me ofreció su instrumento también. Ahí estaba yo con una verga en cada mano, pero lo que realmente quería era esa gran verga de Pedro en mi conchita. Quien sabe si me leyó la mente, por que en ese mismo momento se sentó en el sillón y me tomó de la cintura.
Ahí pensé que solo había tenido la verga de Mario adentro mío, y que la de Pedro era como el doble de gruesa. Ups. Pero me ganó la calentura, y dirigí mi cosita hacia eso tuco de carne que me esperaba.
Tenía que disfrutarlo, así que a pesar de mi primer impulso de metérmela toda de un solo, me la metí despacio, sintiendo cada centímetro entrar. Ay, que sabroso, y eterno, esa picha no terminaba de entrar. Mmmmmmmmm, vale que estaba tan mojada, por que la verdad no me dolió. Solo placer, sobretodo cuando empecé a moverme.
¡Mario!, otra vez se me olvidó. Tenía su pene frente a mí, así que de una vez me lo metí a la boca y empecé la mamada, pero como en automático, por que no podía concentrarme en eso con la verga que tenía ensartada. Ay, que rico, quería gritar de placer, pero tenía "taponada" la boca.
En ese momento pasó lo que si no tenía calculado. Pedro me levantó y como si estuvieran pensando lo mismo, Mario fue el que se sentó en el sillón y me ensartó, pero yo dándole la cara a él. Mientras me ensartaba me mamaba las tetas, y no podía ver que se había hecho Pedro. Bueno, hasta que empecé a sentir un dedo en mi culito. ¡No!, nunca había tenido sexo anal, me iba a volver a decir que no, pero no me dio tiempo. ¡Me ensartó la verga de un solo saque!.
Eso si me dolió, así le dije hasta de que se iba a morir, la verdad que no me había pasado por la mente una doble penetración cuando ideé todo esto, pero súbitamente mi calentura se multiplicó por mil y me comenzó un orgasmo como nunca siquiera pensé que se pudiera tener. Ahí si que ya no supe ni quien era yo y empecé a insultarlos, y a decir unas cochinadas que ya ni me acuerdo. Que rico, que rico, que rico. Ahí Marito terminó llenándome la vagina de leche.
A pesar de que de verdad disfruté del sexo anal, ya con Mario "knock out", quería tener esa verga de Pedro de nuevo en mi vagina, así que me quité de Mario y me acosté en el sillón boca arriba y con las piernas bien abiertas. Pedro entendió y me la ensartó de nuevo en la conchita, esta vez rápido y hasta el fondo. Y empezó un mete-saca infernal, ¡que aguante!, por que creo que tuve unos tres orgasmos más antes de que me la sacara y me dijera que siempre había soñado con regarse en mi boca, así que si el me había cumplido mi sueño, por que no yo a él.
A pesar que a Mario nunca se lo había aceptado, me metí ese tronco en la boca y empecé a mamar hasta que sentí la lechita caliente en la boca. Ummm, que rica, pensé que sabía fea, pero no, por lo que me la tragué toda y no dejé caer ni una gota, a pesar de que el desgraciado eyaculó como un elefante.
Por fin, me había desquitado conmigo misma el haber sido tan tonta de no disfrutar de eso antes. Lo que no se es que irá a pasar de ahora en adelante. Bueno, ahí veremos.
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