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La fiesta privada   (Transexuales)
 
AUTOR: Closetgd
 

Me ensarté en él a horcajadas, y quedar de frente ante el otro y así chupárselo, la posición requería mi concentración, debía levantarme y moverme mientras chupaba.

Y así me encontraba, recargada frente a la pared con la mini falda levantada, la tanga hecha a un lado fuera de la línea que divide mis nalgas y semioculta mi ano, el cual estaba ocupado por un enfundado miembro en su condón, dilatándolo y sodomizándolo con los embates firmes y fuertes del desconocido que me tenia con las piernas abiertas vestidas con esas medias transparentes y liguero negro, sostenidas por mis sandalias de tacón alto plateadas, provocando que mi culo se levantara y ofreciera al que me estaba sujetando las caderas con sus manos grandes y rasposas, magullando mi piel y dejando sonar su vientre en mis glúteos derivado de propio tamaño de la herramienta que se daba el lujo de salir lo suficiente y rápidamente hurgar en lo más profundo de mi ser empujándome hacia la pared.

Se detuvo por un instante, pensé que llegaba el momento de su fin, pues con un movimiento en círculos repagando totalmente su ingle a mi cuerpo, metió todo lo posible y más su miembro, quedándose quieto; fue cuando te vi recargado en la esquina mirándome, con tu mano sobando tu rico pene con sabor a miel y de tamaño perfecto, lo descubrí aquella noche que nos conocimos por primer vez al dejarlo salir de tu ropa interior, tú sentado en aquel sillón, no se me borra la imagen de como levantaste tus caderas para deslizar la trusa y lo acercaste a mi boca ofreciéndomelo, mientas jalabas el gatillo de la cámara y así congelar el momento de tu miembro entrando en mi boca.

El desconocido cerró mis piernas juntándolas al deslizar sus manos sobre mis caderas y muslos llegando al filo de mis medias, sacando sus piernas de en medio y con sus pies empujo los míos para juntarlos y con mis piernas empalmadas me sujetó para hacer un reacomodo en el cual nos separamos un poco de la pared e incliné un poco las piernas sacando así más mis nalgas, curvando la cintura para de esta forma apretarlo más con mi orificio y gracias a su altura de un metro ochenta y cinco centímetros, no sentí cansancio en las piernas con esta posición, lo rasposo de sus vellos en las piernas abrazando las mías generó un sensación en mi de escalofrió que recorrió mi cuerpo.

Inició nuevamente con un mete y saca más suave jalando y soltando cada una de las ligas que sujetaban mis medias, quería ver tu cara para saber por medio de tu mirada que pensabas al ser poseída de esa forma por otro, pero un tipo que se acercaba interrumpió la vista cruzándose en medio de nosotros, él traía su pene de fuera y erecto, delgado, cabezón y ya cristalino por el líquido que salía de el, se acercó preguntando que si quería chupárselo y si no molestaba, el que me penetraba detuvo su movimiento esperando mi respuesta, yo solo separé mis manos de la pared para que se recargara el nuevo visitante inclinándome un poco más para alcanzar su miembro con mi boca, el que estaba atrás de mi me dio una nalgada y metió su pene a la vez comentando en voz alta ¡esta si que es una real puta!, situación que generó que mis movimientos de cadera fueran en circulo premiando su comentario y tomara el fierro frente a mi para meterlo hasta lo más profundo de mi garganta, tomando el dueño de este mi cabeza suavemente para controlar los movimientos, entonces saqué su pene para lamer el tronco y así poder mirarte, tú ya lo tenias de fuera, una sonrisa en tu cara se dibujo al ver la escena en la que yo me encontraba de pie entre esos dos desconocidos.

Te guardaste tu pene para desaparecer en las escaleras del pasillo, al momento que salía de recamara donde se encontraba la cama una pareja que la ocupaba, así mis dos nuevos amigos se separaron para que pasáramos a la recamara, al que se la mamaba se apresuró a entrar y así acostarse abriendo las piernas para ofrecerme su dulce, el otro venia tras de mi manoseando mis nalgas, quise probar el otro miembro y así mamar al que ni siquiera la cara le había visto, y mientras me masturbaba de pie, sintiendo las manos de mi amigo, le pedí que se pusiera el condón al que estaba acostado para subirme a la cama, y dándole la espalda me ensarté en él a horcajadas, para quedar de frente ante el otro y así chupárselo, la posición requería mucha de mi concentración, ya que debía levantarme y moverme mientras chupaba, así que de un movimiento rápido los tres quedamos bien organizados yo como perrito al filo de la cama saboreando ese rico pene que me había abierto esa noche mi orifico por primer ves mientras el otro se deleitaba metiendo y sacando su caramelo de mi culo muy cadenciosamente, me preguntó al que se la lamía si me gustaba el sexo fuerte o tranquilo como me lo estaban haciendo, le dije que me encantaba ser objeto del deseo de cómo lo sentirá cada quien.

Fue cuando entraste nuevamente junto con dos acompañantes que al ver la escena se sacaron su miembro para iniciar a levantarlo, tú solo te sentaste en la silla que estaba en una esquina de la habitación restregando tu mano en la entrepierna, así cada uno de los nuevos invitados se acercaron para ver si les daría tratamiento con mi boca, tu bien sabrías que no podría dejar a esos dos acariciarse solos, así que me puse de pie para que él que estaba tras de mi se sentara en la cama y poderme clavar nuevamente, liberando mis manos para tomar esos penes y chupar el que estaba frente a mi, con movimientos circulares de mi culo metía y sacaba al de mi trono y en secuencias metía las pollas en mi boca para que no perdieran humedad, sincronizando cada mamada, ayudándome él que me penetraba, con sus manos en mis nalgas, me levantaba lo suficiente para dejarme caer, pero él quería terminar, así que forzó el ponerme de pie sin sacarla y de tres arremetidas fuertes me sujetó de la cadera para terminar.

Al ver esto el primer desconocido se enfiló a mi trasero y sacando una, entró otra polla en mi interior, más dura, más larga y más gruesa, pero mi ano ya la había probado, se organizaron rápidamente y uno se recostó para que hiciéramos un sesenta y nueve, el otro se hincó frente a mi sobre la cama y así mamar a los dos, apenas subí una rodilla a la cama, sentí la daga en mi culo que de un empujón metiéndola hasta el fondo hizo que subiera la otra rodilla a la cama quedando con las piernas abiertas, unas manos en mis muslos me jalaban para alcanzar mi sexo el cual recibía unas chupadas espectaculares, yo no podía sincronizar el chupar mis dos paletas húmedas y babeantes por las arremetidas fuertes del dueño de mi ano que me empujaba lo suficiente para movernos a todos en la cama.

Un segundo bastó en su reacomodo para apretar lo suficiente mi ano y así mover mi cadera en círculos y de ves en cuando de arriba hacia abajo restregando sus vellos púbicos en la piel de mi trasero y sintiendo como su falo se movía dentro de mi, ese tratamiento genero una fuerte eyaculación de su parte que hasta un grito le saco, desfundando así su miembro y dándome una nalgada expreso "que rica puta les dejo", me giré para recostarme boca arriba sobre la cama, seguimos en el sesenta y nueve sumando puntos, mientras el otro puso una almohada en mis caderas y abriendo mis piernas sujetadas desde mis tobillos guió su pene a mi orificio para penetrarme suavemente, ya dentro puso mis piernas en sus hombros para iniciar un mete y saca que me tenía en el éxtasis, el otro se puso de pie e hicieron algo que no esperaba, sujetando cada quien un de mis piernas, sacaban y metían uno a la ves su miembro, ese placer de la entrada y el cerrar de la salida de cada miembro me hizo poner los ojos en blanco curvando mi cuerpo, te miré y tú solo te masturbabas ya con el pene de fuera.

Uno de ellos quiso terminar y metiéndose con ritmo rápido como pistón termino quedando temblando de pie frente a mí que tenía las piernas abiertas y sujetadas por él, la sacó de mi interior, te miro dándote las gracias y me mandó un beso, el otro este último con el que había hecho el sesenta y nueve, antes de seguir me quitó la tanga para dártela, me giró de un costado para que te mirara y levantando una de mis piernas para tener acceso fácil y así penetrarme, quitó una de mis sandalias desenrollando las tiras de esta que se encontraban como pulseras en mi tobillo, sus arremetidas eran suaves como los movimientos de sus manos en mi pie desnudándolo, tomó mi otro tobillo y juntándolos me giró para poner uno de estos en su hombro y así quitar la otra zapatilla, sin dejar de mover dentro de mi su cadera, eran empujones suaves, pero firmes, profundos y fuertes al llegar al fondo, una vez que mis pies quedaron solo en medias los juntó y colocó en su pecho lamiendo mis dedos y mordisqueándolos además de masajearlos, sentí como se hinchó y puso más duro su pene.

Los movimientos se aceleraron poco a poco, sus arremetidas eran más fuertes y cada vez más, su cara se transformó en deseo y lujuria a la vez, abrió mis piernas y dio tres estocadas profundas y fuertes haciendo sonar la piel, cerró mis piernas girándome de costado y dio otras más con la misma intensidad, hábilmente y con fuerza me sujetó de la cadera para de un tirón levantarme y así quedar a su merced en cuatro puntos, y sujetándome de las caderas, hacer de mi culo y nalgas su juguete de placer, moviéndome con sus manos como si se masturbara con mi cuerpo, yo sentía la fuerza con que me trataba, y escuchamos tu voz, eso frenó su loco frenesí, tú estabas como rey en su trono, moviendo tu pulsante pene ya cristalino, entendimos que es lo que querías, así que me puse de pie y cuando pretendía darte la espalda para ensartarme moviste la cabeza y con tu mirada indicaste mi deber, así que tomé ese preciado premio entre mis manos y lo metí en mi boca, tú solo dijiste a nuestro invitado, métesela y termina rápido que esta puta se va a tragar mi leche

Las arremetidas eran fuertes y temblando acabo, eso dio oportunidad a que me hincara, él se despedía y tú le dijiste que se quitara el condón y se acercara, lo dejé que se acercara lo suficiente ya que sabia que te gustaba mirar como limpiaría su pene con mi boca, tú sujetaste mi barbilla y pasabas tus dedos por la comisura de mis labios para sentir la realidad de esa mamada, de un jalón me guiaste a tu pene para derramarte dentro de mi boca yo seguí chupando y limpiando cada gota de semen hasta que tu falo quedó flácido, nos pusimos de pie para arreglar nuestras ropas y tú me ayudaste con las medias como esa primer vez, saqué de tu bolsa el labial para retocarme, salimos de la habitación y nos dirigimos con los anfitriones para dar las gracias, pero el ambiente abajo estaba en su punto y mis ya conocidos amigos habían corrido la voz de la puta travestí que traías, así que no me quedó otra que quitarme la tanga, siguiendo lo que el brillo de tus ojos ordenaba.


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