SEXSHOP FAVORITOS | PÁGINA DE INICIO | RECOMIENDANOS | REGISTRARSE | CONTACTO | FORO
HOME
FORO
BLOG
REGISTRARSE
JUEGOS PORNO
RELATOS
TOP 100
LISTA DE RELATOS
TU RELATO
BUSCAR RELATO
LISTA DE AUTORES
AUTOR ALEATORIO
SEXO GRATIS
ENLACES AMIGOS
Guia de escorts
JUGAR GRATIS LISTA COMPLETA INGRESO WEB
 
 
En www.librored.com recopilamos los mejores relatos eroticos de la red y los que vosotr@s nos enviáis. Si tenéis una historia que dar a conocer, o para cualquier otra cosa, podéis escribir a: relatos@librored.com

librored CATEGORIAS DE RELATOS
Amor Filial Autosatisfacción Bisexuales Confesiones
Dominación Fantasías Eróticas Fetichismo Gays
Hetero General Infidelidad Intercambios Lesbianas
Maduras No Consentido Orgías Primera vez
Sadomasoquismo Sexo Anal Sexo Interracial Sexo Oral
Sexo Virtual Transexuales Trios Voyerismo

Hoy tengo ganas de tí   (Sexo Oral)
 
AUTOR: Prime
 

El día ha sido duro. A la mañana he ido al gimnasio de la universidad a hacer ejercicio. Luego he estado estudiando para los exámenes en la biblioteca, y entre una cosa y otra, he llegado a casa reventado. Después de comer no he echado la siesta por aprovechar al máximo el tiempo, y por la tarde me he pegado otra sesión de repaso. Son las 8 y dentro de una hora vienes para cenar en mi casa, aprovechando que no están mis padres y que podemos hacernos dueños del piso por una noche.

No es un día cualquiera. Normalmente habríamos cenado fuera y luego hubiéramos pasado la noche tú con tus amigas y yo con los míos, y si nos hubiéramos visto, hubiéramos bailado un rato, dándonos el lote y luego cada uno a lo suyo. Sin embargo, esta noche hemos preferido estar en mi casa, para tener un poco más de intimidad y dedicarnos a nosotros. Reconozco que hoy estoy bastante cansado, pero estar contigo me enciende, me hace estar vivo. Olvido mis quehaceres diarios y, aquí, en la cocina, mientras cenamos, me centro en repasar tu silueta con mis ojos, en sentir tus caricias o tus labios humedecidos pegados a los míos. Tus ojazos me embelesan y tus curvas ceñidas a ese chándal que has decidido ponerte hoy, me sacan de la rutina a la que estoy acostumbrado: nada de vestimentas elegantes, ni maquillajes guarros. Sólo naturalidad; que es, por cierto, cuando más me gustas.

Me hablas de no sé qué problemas con tus amigas, pero yo paso de eso y no puedo evitar que se me escapen las palabras.

Eres preciosa, nena. - te susurro comiéndote con la mirada.

Te callas y me miras perpleja.

¿Me has escuchado lo que te estaba diciendo?

¿Sinceramente? No. Me importa un bledo lo que te haya pasado con tus amigas. Hoy he tenido un día complicado y no quiero comerme la cabeza con más problemas.

Joé, es que nunca me escuch…

SSSsshhh. Calla. - te interrumpo mientras te doy un beso y te cojo de la mano. - Ven, vamos al sofá, que hoy tengo ganas de ti.

Es verdad. De repente, estando aquí contigo me he transformado, y vernos en una situación poco usual, me ha animado para hacerte disfrutar como nunca. Me miras extrañada, como pensando que se me ha ido la olla por completo. Y es cierto, pero es por una buena causa: disfrutar de ti y de tu placer. Si me lo devuelves, o no, eso ya es cosa tuya.

Saco de mi cuarto un CD de música relajante y lo pongo en el equipo. Tras ello nos sentamos cara a cara en el sofá, con nuestras piernas entrelazadas. Tu sonrisa te delata. Piensas que estoy loco, pero te gusta la idea de que prepare algo fuera de lo común cada vez que estás conmigo, así que te dejas llevar.

Pongo luz tenue en el cuarto de estar y comienzo a acariciar y besar tu cara suavemente, apartando esos mechones de pelo que me impiden ver hasta dónde abre tu escote la camiseta de tirantes que llevas puesta.

No me gusta ese escote que llevas hoy…

Me miras pícaramente y sin que yo te lo pida, tú misma te quitas la camiseta y el sujetador dejándome ver tus dos maravillas. Tan firmes, apuntándome de forma desafiante. Con dos areolas grandísimas rodeando esos pezoncillos, en los que tanto te gusta que te haga cositas malas… Pero como digo, hoy tengo ganas de ti, así que ya que te has puesto manos a la obra, te tumbo en el sofá y comienzo a besarte la frente, los ojos y las mejillas. Te saludo como los esquimales, cruzando nuestras naricítas.

¿Preparada para algo realmente bueno?

Asientes con la cabeza y me besas comiéndote casi literalmente mi boca. Nos succionamos y mordisqueamos los labios, entrelazando nuestras lenguas. Voy preparando el terreno y te quito los pantalones para dejarte en tanga, y así poder notar el efecto que, espero, produzcan mis movimientos en ti. Acaricio tus piernas, tu cintura. Subo mis manos por tu tripita y las paro cuando rozo tus tetas, moldeándolas a su alrededor y acariciando tus pezones con mis pulgares. Ello desencadena varios escalofríos por tu cuerpo, puesto que tu piel se eriza por todos lados. Tomas con tus manos mi cabeza y la colocas en tu canalillo, indicándome que empiece cuando quiera…

Lamo, relamo, succiono y mamo tus pezones. Juego con tus tetas con mi cabeza en medio. Las muerdo y las vuelvo a lamer. Primero una. Luego la otra. Subo a por tu boca mientras estrujo suavemente tus pechos y los llevo conmigo hasta donde me dejan. Me quitas la camiseta e intentas hacer lo mismo conmigo, pero va a ser que hoy no te toca, así que vuelvo a tumbarte en el sofá y me sigo deleitando con tus tetas.

Están deliciosas. ¡Cómo se nota que tienen la dueña que tienen!

Sigue, sigue… ¡No pares!

¿A caso quieres que te coma enterita?

Hazme lo que quieras…

Bajo mi atención a tu plano vientre, y noto cómo tu tanga se va humedeciendo poco a poco. No espero más. Bajo a por él y te lo quito de un tirón, dejando a la vista tu monte de Venus. Tupido bosque de vello púbico que pretendo atravesar hasta saciarme bebiendo de los labios exteriores de tu coñito que, a primera vista, están medio enrojecidos del gusto.

No sabes las ganas que te tengo, nena…

Pues venga, ánimo. Es todo tuyo. -dices mientras te acaricias la entrada a tu vagina.

Empiezo mi labor de "come - coños". Suavemente aparto los labios exteriores y tomo los interiores entre los de mi boca, chupándolos levemente para que te acostumbres a las sensaciones. Muerdes tus labios, cosa que interpreto como buena, así que sigo. Separo las partes superiores de tu sexo hasta que encuentro mi perla preferida. Allí me está esperando, escondido en una fina capa de piel que pasaré a retirar más tarde…

De momento me dirijo a la parte interna de tus muslos. Los succiono y beso. Hago dibujos con la punta de mi lengua, acercándome peligrosamente a tu coño y, en ocasiones, obligándote a que te anticipes a ello. Aprietas mi cabeza con tus piernas para guiarme hasta tu centro de placer, pero es que eso hoy es cosa mía, por lo que te hago sufrir un poco más.

Acto seguido, chupo el pliegue entre tus piernas y tu coño. Lamiéndolo y describiendo su superficie con mi lengua. Acaricio mi cara con tu bosque, húmedo de los fluidos que ya comienzan a brotar de tu interior. Siento cosquillas, pero me las callo porque esto es muy importante para ti y no lo quiero estropear. Tus gemidos son cada vez más sonoros. Tus fluidos, más intensos en aroma y en cantidad.

No pienso dejar que se me escape ni una gota.

Mmmhmh… Sí… No lo desaproveches…

Ahora cepillo mis labios sobre tu rajita, para conseguir una mayor apertura de tus piernas, cosa que haces como si hubiera mencionado las palabras secretas de apertura a una cueva: la de tu placer y mi disfrute. A estas alturas te retuerces como una culebra sobre los cojines del sofá y tratas de forzar para que me acerque más. Poso mis labios en la superficie de tu rajilla y la beso suavemente para luego aumentar la presión. Uso mi lengua para separar tus labios y cuando se abren, la hago correr arriba y abajo entre las capas de carne de tu intimidad. Separo tus piernas y consigo divisar la entrada ansiada. ¡Por fin!

Introduzco suavemente mi lengua y te follo con ella, cosa que sé que te excita al máximo. Tu clítoris se ha endurecido lo suficiente como para salir de su cubierta, y le doy la bienvenida con mucho cariño, chupándolo. Separo un poquito más tus labios y presiono mi lengua contra tu clítoris rápidamente, provocando un estremecimiento en tus piernas.

Siento que estás alcanzando el orgasmo, así que pongo los labios en forma de O y tomo tu clítoris con la boca. Empiezo a chupar y observo tu reacción.

Te gusta, eh?

Buuuuffff. Ya te digo… ¡JODER, ME VOY A CORRER YA!

Levantas la pelvis en el aire con toda la tensión de tu primer orgasmo viniendo, pero como soy un caballero, espero y mantengo mi ardiente boca pegada a tu clítoris.

¡NO PARES!, ¡¡¡NO PARES NUNCA!!!

Chupo un par de mis dedos y te follo con ellos mientras disfrutas con mis talentos de "lame - chupa clítoris". Los deslizo hacia adentro. Al principio despacio y después más rápido. Follándote con ellos rítmicamente y acelerando cuando me lo indicas a través de tu agitadísima respiración. De vez en cuando subo mis manos para pellizcarte los pezoncillos, mientras abarco con mi boca la entrada a tu mundo de placeres, a lo que respondes cogiéndome de las manos, besándolas y haciéndome masajearte las tetas. Te lo estás pasando en grande.

Llega tu segundo orgasmo, también de una intensidad que ni la escala de Richter puede medir (¡hala, que exageraoooo!). Cuando comienzas a decaer, presiono mi lengua contra la parte inferior de tu botoncito, dejando que mis labios cubran la parte superior. Muevo mi lengua dentro y fuera de tu coño, con mis dedos dentro, moviéndose a un ritmo ya suave.

¿Qué tal está la señorita "Orgasmeier"? je, je. - pregunto desinteresadamente.

¿Cuándo dijimos que era el día de nuestra boda?

Quita, quita. Yo me lo paso mejor así…

Te has pasado 50.000 pueblos, chaval, ya verás ahora. -dices jadeando.

Tú lo que tienes que hacer es recuperarte de todos esos malabarismos que has hecho y luego hablamos.

Me pongo a tu lado en el sofá, y para estar en igualdad de condiciones, me quito también los pantalones y los slips, pegando mi cadera a tu trasero y bajando el ritmo de mis caricias sobre tu chirri. Nos movemos y besamos lentamente al son de la suave música que se escucha en el cuarto de estar.

Si quieres, te hago el amor despacito… - te incito.

Es lo menos que puedo permitirte por haberme dejado casi sin respiración. - me susurras.

Mi instrumental está casi preparado, puesto que la presencia de tu trasero pegado a él ha hecho efecto. Me masturbo poco más, para conseguir una consistencia como para que te entre y comienzo un lento vaivén al que respondes moviendo tus caderas. Te insisto en que es para relajarte, que no pretendo nada más. Pero tus movimientos hacen que se me ponga más dura de lo esperado y acabamos en un delicioso perrito con mutua corrida incluida. Tras ello me regalas una limpieza de sable como premio, prometiéndome que la siguiente vez me toca disfrutar a mí.


7.0000 PUNTOS  |  ENVIAR A UN AMIGO  |  COMENTAR  |  VOTAR | Atras


ENLACES TOP RECOMENDADOS
Relatos Eróticos
Relatos Eróticos



www.librored.com no se responsabiliza de los comentarios o expresiones que puedan incluirse en los relatos, así como de los nombres o identidades indicados, llegado el caso. Si desea que, por motivos personales o de otra índole algún relato sea eliminado de nuestra página, puede remitirnos un mensaje a la dirección arriba indicada, haciendo constar los motivos.
De la misma forma, si Ud. es webmaster de alguna web de relatos y alguno de los que incluimos tiene derechos reservados, no tendremos el menor inconveniente de retirarlo.
Nuestro objetivo no es otro que entretener a través de lecturas eróticas. Agradecemos vuestra colaboración.
librored

USUARIO:
CONTRASEÑA:

 

 
LIBRORED.com© Spacio Global Media S.L. , todos los derechos reservados / Aviso Legal y Condiciones / Home