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Día de carrete   (Hetero General)
 
AUTOR: milu
 

A pesar de que me estoy duchando, todavía siento el cosquilleo en mi sexo, fruto de cómo me dejó este cabrón de Mauro, que me dio hace unos minutos un sexo virtual tan fabuloso, que me hizo acabar dos veces, mientras me decía las cosas que me estaría haciendo, y como él me lo pidiera, ahora me estoy tocando mi coño suavemente en su honor y siento ese cosquilleo que me pide otra vez, meto mis dedos dentro del mismo, y me comienzo a masturbar, pensando en lo que va a ser, cuando lo vea al viajar a Valparaíso, para conocerlo personalmente.

Una vez duchada y preparada para salir, por ser hoy viernes día de carrete, (Así se denomina en Chile, la salida a beber y bailar y si se da, a todo lo demás), me fui en búsqueda de una buena mi amiga a la que fui a buscar al lugar donde trabaja para irnos de copas por Santiago.

Debo reconocer que estaba vestida con ropas que marcaban bien los atributos que la naturaleza me diera, ya que tengo unas tetas que son mi orgullo por lo abundantes, una cola bien proporcionada y abundante y una figura que hace a los hombres darse vuelta por la calle y a algunos proponerme alguna indecencia. Noche de chicas, pensé yo, pero no fue así, ya que Joaquin que para entonces gustaba algo de mi amiga quedó de reunirse con nosotras. Nos reunimos entonces, en un bar mi amiga, yo, él y un amigo, de nombre Jorge, el que a mí no me llamó mayormente la atención este, que si bien no era mal parecido, no estaba yo en plan de conquista, la verdad.

Ahora que lo pienso, no me fijé, pero Joaquin resultó tener todos los atributos que a mí me gustan: alto, del tipo más bien mediterráneo, con cabellos claros y ojos oscuros y no muy delgado aunque tampoco gordo. Luego de un par de copas la conversación se tornó un poco aburrida, y me llamaron en ese momento a mi celular, mis amigos de la facultad para invitarme al apartamento de uno de ellos para salir de carrete. Viendo que mi amiga estaba en unos arreglos con el amigo de Joaquin y ante el llamado recibido de mis amigos, decidí retirarme para ver si con ellos podría tener algo de diversión.

Me despedí de todos en el bar, y en ese momento Joaquin me pregunta si lo podía alcanzar, si iba por su camino (que no eran más de pocas manzanas), a lo que respondí que sí que suba al coche, y nos fuimos los dos. Sorprendentemente, en el trayecto en auto, tuvimos una buena conversación, la verdad le encontré encantador a su manera, algo callado y pasivo, como si esperara que alguien lo cuidase. Todavía no sé muy bien como, pero le pregunté si quería acompañarme para ir de carrete con mis compañeros, a lo que respondió de inmediato que sí. Llegamos al apartamento, nos sirvieron algo de comer y beber, luego de interrogarme acerca "del nuevo" como le bautizaron enseguida.

Debo decir que quedamos solos en ella. No hubo tiempo ni de pensarlo, cuando él me da uno de los mejores besos que he recibido en mi vida, decidido, pero a la vez suave. Los suyos eran besos que transmitían ganas de tener sexo, además de sus manos que recorrían todos los lugares mejor preparados para eso. A la vez, toma mi mano y me la pone en su polla, que ya estaba a mil, y me dice: "mira como me tienes". "¿Te quieres ir a otro lugar?". Yo, sin pensarlo mucho, olvidada ya la idea inicial de salir de marcha por Santiago, y con la cabeza puesta en que si, y viendo como me habían gustado sus besos, y que probablemente lo que venía sería aún mejor me despedí de todos y nos fuimos de ahí. Ya había dicho que el alcohol me hizo efecto, y como soy responsable, si bebo no conduzco, pasé las llaves del coche a él.

Un par de minutos más adelante comencé a sobarle la polla por encima del pantalón, mientras conducía, a la par que le susurraba, ¿Te gusta como te acaricio la polla Joaquin?, y otro par de minutos más adelante, desabrochando su bragueta, saqué del encierro su pene, el que estaba gordo y jugoso, diciéndole mientras lo hacía: te voy a dar una mamada que te va a dejar loquito vida, y comencé a darle una mamada de aquellas que mientras viva no podrá olvidar, con lo que lo desconcentré absolutamente de la labor de conducirme sana y salva a algún lugar seguro, ya que entre jadeos y suspiros me dijo: Marina, pero que bien que me la chupas, me estás volviendo loco, sigue así, amor, que me gusta mucho, pero por precaución, suspendí mi mamada al ver que casi pierde el control del vehículo de tanto placer que estaba sintiendo, por lo que en la primera calle lo bastante en penumbras aparcó, inclinó el asiento y se abrió su pantalón para dejar ante mí su linda polla absolutamente erecta y sus huevos a la vista.

Comenzamos a besarnos, con lo que el calor me subió aún más, y me pidió que volviera a comerle la polla, a lo que accedí con todo gusto comenzando por pasarla por los labios sólo tocándolos con ellos, siguiendo con una mamada más bien pausada, durante la cual intenté "ordeñar" la punta y su glande, y luego pasando la lengua a lo largo de toda ella. Después hice un esfuerzo por meter toda esa polla a mi boca, tarea que no pude llevar a cabo y que procedí a completar poniendo una de mis manos en la base.

Mientras esto hacía, Joaquin jadeando me decía: Que bien que chupas el pico Marina, me haces gozar como nunca, eres una artista en esto, sigue chupando que me dan escalofríos de placer, aassííí..., sigue amor, no pares, sigueeeee..., Cogéme bien con tu boquita, reina. Al cabo de un rato, me avisó que se venía, así que yo disminuí un poco la intensidad de la mamada, hasta detenerla completamente. Comenzamos luego a besarnos nuevamente, y a investigar todo lo que habíamos sentido antes en el apartamento, pero ahora solos, no menos expectantes (recordad que habíamos aparcado en la calle), y ya sin pudor, nos quitamos la ropa.

Como mis tetas son más bien grandes, al verlas exclamó: que hermosas tetas tienes amor, te las quiero comer todas, me quiero meter cada una en mi boca no sabes lo que me gustan las tetas como las tuyas, y parecía volverlo loco de placer, entonces comenzó a masajeármelas, medianamente suave al principio, y luego fuertísimo, lo que aumentó aún más mi creciente estado de excitación, las comenzó a chupetear y relamer y después definitivamente me comió las tetas, por la calentura que le provocaban, era tan bonito la forma en que me las comía, que teníamos pudo introducir su polla en mi coño y mantenerla en él.

Así que la solución más obvia fue que yo me pusiera sobre él, a la vez que me decía: te vas a comer todo mi pico Marina, te voy a penetrar hasta mis huevos, y te acabaré una catarata de leche, por como me has dejado de caliente con tu mamada, preciosa..., a lo que le respondí frenética por sentir bien adentro ese tremendo garrote que tenía: Métemela bien adentro que la quiero sentir hasta el fondo de mi cuerpo, Joaquin, tienes una verga que me enloquece, cógeme con esa polla bien mi coño.

Así que la solución más obvia fue que yo me pusiera sobre él, mirándole a la cara me senté sobre su polla hinchada y erecta como estaba que lo único que quería era encontrar un lugar cálido para acomodarse, ¿y qué mejor lugar que mi coñito húmedo y tibio?, ahí estuvo mucho rato, ya ni siquiera me acuerdo cuanto tiempo habrá sido, jugando a entrar y salir hasta que de repente Joaquin me avisa que ya no puede más y que está a punto de correrse, sólo pensar en eso me puso más cachonda aún, y aunque yo ya había tenido un orgasmo cuando sentí su esperma entrando en mi tuve un segundo orgasmo exquisito coronado con caricias y expresiones lindas dichas por él en mi oído.

Después de eso, ambos fumamos del mismo cigarrillo, mientras él se vestía rapidísimo; yo, la verdad debo tener algo de exhibicionista, porque por mucho que él insistía en que me vistiera, permanecí desnuda por un buen rato más, el sólo hecho de pensar en que alguien se pudiese acercar al coche hacía que me dieran aún menos ganas de vestirme... Estuvimos un rato conversando, haciendo arrumacos (no mucho, porque yo no soy de ese tipo de persona), besándonos y tocándonos por todos lados, hasta que la polla de mi amigo despertó nuevamente, y él me pidió que otra vez se la comiera, a lo que yo accedí encantada (¿os he dicho que ese es mi deporte favorito?).

Estaba él follándome por la boca espectacularmente, yo me metía todo lo que me cabía de su polla en mi boca, lamiendo esos ricos juguitos previos que brotan de ella cuando de repente por los espejos laterales se divisa el reflejo de unos focos, con lo cual la adrenalina se me subió a mil: "quédate muy quieta, para que las personas que vienen en el otro coche no nos vean", me dijo él, y yo que soy muy obediente, le hice caso, y ahí me quedé hasta que pasó el otro coche.

Luego de eso, dado el contratiempo que sufrimos la vez anterior, él trató de innovar en la estrategia de la posición, acomodándose sentado en el asiento del co-piloto con la verga dura de tantas emociones intenta sentarme a mi encima de ella, pero esta vez hacia el otro lado, como tantas veces había visto supongo en alguna película o algo así; pero como la vida no es como en las películas, obviamente no resultó, y ahí optamos por la mejor solución: pasarnos al asiento trasero del coche. Ahora si que había una maraña de piernas y brazos y cuerpos, pero bastante más cómodo que las dos posiciones anteriores, y comenzamos a follar con toda la pasión que fuimos capaces; al principio muy lento y suave y después fuertemente ya ni siquiera nos acordábamos donde estábamos, ni tampoco nos importaba si alguien pudiera vernos.

Tuve dos orgasmos más, el primero cuando con suavidad, poco después de empezar a follar él sacaba su polla de mí y me la introducía con delicadeza, pero con fuerza hasta los huevos, y el segundo más brutal, cuando l sólo un par de minutos, porque era tal el grado de excitación que el tenía que al cabo de muy poco tiempo sentí el culo lleno de su leche, pero esto me calentó sobremanera, así que le pedí que no sacara su polla de ahí y que siguiera moviéndose tal como lo estaba haciendo, continuó sólo con el movimiento de la polla en mi culo, sin el mete y saca y así fue como alcancé el último orgasmo de la noche y el mejor de todos.

Espero volver a repetir la experiencia que tuve con Joaquin, pero esta vez en algún lugar menos incómodo, aunque...a veces son esas pequeñas cosas lo que permite que las historias sean todas distintas... quien sabe si la próxima vez es en un lugar aún más incómodo y eso mismo sea lo que lo haga aún más excitante…


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