Cuando era muy joven comence a masturbarme en forma más o menos consciente.
Me gustaba hacerlo bajo la ducha, sentado, mientras el agua caia sobre mi cuerpo.
No se como, pero en algun momento comence a acariciarme el ano suavemente mientras me pajeaba. De ahí a meterme timidamente un dedito hubo un paso. Descubri que acariciar mi cola,sentir un dedo calido abrirse paso en mis entrañas era muy placentero y exitante. Luego vinieron esas lapiceras de 12 colores que eran gruesas como un pulgar. Me agradaba metermelas hasta el fondo. Las velas fueron tal vez un paso decisivo.Ahí creo que me di cuenta que me encantaba ser penetrado. Mientras me pajeaba,me metia una vela hasta el fondo y me imaginaba que estaba siendo cogido por un macho que me gustaba. Un vecino,un compañero de colegio, un amigo ,etc. Siempre estaba buscando cualquier objeto para penetrarme.
Segui un tiempo más acostumbrando mi ano a toda suerte de penetraciones. Ora una botella de cerveza, ora una botella de sidra. A veces un pepino, una banana. El palo del secador en la ducha.
Una noche descubri en la cocina de casa una zanahoria enorme. Inmediatamente la idea se me cruzo, irresistible. Estaba tan caliente que sali a mirar las estrellas. Recogi la zanahoria (recuerdo que media 4 cm de diametro x 17 de largo) y me fui al oscuro, a salvo de miradas indiscretas. Me saque la ropa y comence a acariciarme el ano con saliba.Chupe la zanahoria que parecia una verdadera verga y me la puse en la entrada de mi cola. Senti una fiebre sinsera. Las piernas se me aflojaban. Mi cola deseaba ser agrandada por algo grosso. Me la meti con urgencia.No senti dolor,solo placer.Placer de puto,de vicioso.Es extraordinario que el deseo me hubiera relajado tanto mi agujerito. Gozar algo prohibido fue trascendente en mi vida. Esa noche supe que el camino que habia iniciado, debia ser coronado tarde o temprano entregando mi cola a un macho real.A un hombre rudo que me hiciera puto. Bien puto.Que me clavara sin compasion.Aprobar esa materia, fue mi meta inmediata.Deseaba fervientemente tener en mi poder el diploma que me identificara en mi fuero intimo como PUTO con mayuscula,asi!
En el taller de mi padre comence a fabricar consoladores de madera. Comence con 3 cm de diametro y cada vez cambiaba la forma y el diametro para lograr un mejor y mayor acostumbramiento. Para cuando mi cola se banco el modelo final de 5 cm por 16 alcance mi madurez anal. Ahí me convenci que estaba maduro para mi primera relacion.
La forma de lubricar mi agujerito fue todo un tema.
Comence con saliva, luego probe alguna crema para manos,hasta que descubri las cualidades del gel intimo que vienen con los preservativos.Realmente ese producto esta pensado para la penetracion anal.Toda vez que me decidia a jugar colocaba una buena porcion de gel en la entrada de mi cola.Acto seguido presionaba con mis dedos y lubricaba el canal de mi recto,de modo que las paredes de mi agujero estuvieran bien lubricadas.Un dia,pensando,se me ocurrio algo.Tome una jeringa de plastico descartable,la llene de gel y me dispuse a introducirmelo en mi culito.Una vez dentro,comence a presionar el embolo y recibi en mi interior el frio y suave gel.Cuando saque la jeringa,parte salio con ella,pero una buena porcion quedo atrapada detrás de mi esfinter.Pensaba que si lograba evitar que el gel saliera,podria disponer de el cuando fuera necesario,sin tener que lubricarme manualmente.Si bien en principio hice esfuerzos para que no saliera,al cabo de unos minutos el lubricante quedo atrapado en mi interior y no salia solo.Me olvide del tema durante un par de horas.luego me decidi a probar mi “invento”.Me desnude y comence a acariciarme para calentarme.Vestido como una mujer,con una tanguita diminuta y zapatos de taco alto,comence a calentarme.Con satisfaccion comprobe que al relajarme,mi cola palpitante de deseos tambien lo hizo,y como consecuencia comenzo a despedir en pequeñas dosis el gel que me lubricaba automaticamente.Meti con desesperacion el consolador de 5 cm hasta el fondo sin ninguna dificultad.
Acostumbrar mi culito en solitario era una necesidad estrategica. No queria que mi primer encuentro con un hombre se viese malogrado por sensaciones de dolor que mitigaran o disimularan el intenso placer.
A partir de ahí comence a buscar un poco inconcientemente mi iniciacion. Otro dia les cuento como fue mi debut.
|