Hola me llamo Ana, es la primera vez que escribo un relato, pero la verdad, después de leer alguno que otro en esta página me he animado a contaros la experiencia sexual más bestial de mi vida. Bueno vayamos al grano, hace dos veranos decidí irme de vacaciones sola. Todas mis amigas tenían pareja y se disponían a pasar el verano con sus respectivos. Yo acababa de cortar con Oscar y la verdad es que no me apetecía nada quedarme en casa sola todo el verano. Así que me apunté a uno de esos viajes organizados a las Islas Griegas.
Allí nos conocimos Pedro, Christian y yo. Tanto Pedro como Christian también viajaban solos y en seguida hicimos buena amistad. Una noche durante el viaje y después de beber más de una copa nos dio por confesar nuestras fantasías sexuales. Yo le conté que nunca lo había hecho con dos tíos a la vez y la verdad que nada más pensarlo me excitaba un montón.
También les dije que fantaseaba con comer pollas. Grandes, pequeñas, gordas, blanquitas, morenas...me volvían loca. La verdad es que muchas noches me duermo masturbándome, imaginándome rodeada de pollas y comiéndomelas todas, desde la puntita hasta los huevos, todas dentro de mi boca poniéndose duras (creedme solo escribiendo esto ya estoy mojando mis braguitas).
Mientras les contaba todas mis fantasías noté como el paquete de Pedro se ponía duro y la verdad es que me hizo poner cachonda, en aquel momento solo quería bajarle la bragueta y empezar a saborear su polla.
Aquella noche después de despedirnos nos dirigimos cada uno a su habitación. Yo llegué a la mía y empecé a desnudarme para irme a la cama. Soy morena y con melena lisa, mis pechos no son muy grandes, pero mis pezones son muy pronunciados (y aún más cuando estoy caliente), mis piernas son firmes y suaves y siempre me ha gustado llevar mi coñito bien rasurado. Justo cuando iba a apagar la luz picaron a la puerta de la habitación. Me puse una bata y fui a abrir la puerta.
Era Pedro y a juzgar por el estado de su paquete aún no se le había bajado el calentón. "Ana después de lo que nos has contado esta noche, no puedo dormir", me dijo. "La verdad es que viéndote así (me refería a su paquete), yo creo que ahora tampoco podría dormir, pasa". Nada más cerrar la puerta Pedro empezó a besarme apasionadamente, metiendo su lengua hasta lo más profundo de mi garganta, mientras que sus manos no paraban de apretar mi culo.
Me aprisionaba tan fuerte contra él que era inevitable no sentir su polla dura rozando contra mi coño. Así que lo siguiente que hice fue sentarlo en el sillón de la habitación y bajarle los pantalones. Que pollón, estaba duro y realmente apetecible. "¿Te gusta verdad? Comételo puta, que se que lo estás deseando", me dijo Pedro entre jadeos. "Pienso comérmela toda ya verás". Empecé por jugar con su polla rozando mis labios y lamiendo suavemente su puntita, Pedro se desesperaba. "Vamos cométela, métetela en la boca, toda, toda". Me la metí toda en la boca y noté como aún se ponía más dura. Arriba, abajo, arriba, abajo no paraba de recorrer su polla desde la punta hasta sus huevos.
Me estaba poniendo cachonda y él lo notó. "Ven aquí y abre las piernas que te voy a lubricar ese coñito". Pedro empezó a comerme el coño, no paraba de acariciar mi clítoris con su lengua a la vez que me follaba con sus dedos. Era tanta la excitación que me corrí en su cara, pero aún quería más: "Tengo el coño en llamas y necesito tu manguera, méteme tu polla hasta dentro". El cabrón sabía cómo ponerme aún más a tono, primero empezó rozando su polla con mi clítoris, estaba tan mojada que le fue fácil después, meterme su polla de una vez en el coño. ¡Qué gusto!
Notaba como salía y entraba de mi coño. Nos corrimos los dos a la vez, notaba como su leche caliente salía después de mi coño y aunque parecía que ya todo había acabado, no había hecho más que comenzar. Pedro se quedó dormido poco después, pero yo aún necesitaba más acción. Lo sé, soy una perrita muy caliente y no me conformo con sólo un polvo.
Decidí aventurarme por los pasillos del hotel en busca de la habitación de Christian. "¿Estabas durmiendo?" le dije al abrirme la puerta. "No, estaba viendo la tele un rato ¿qué te ocurre?"El muy mamón seguro que estaba conectado al canal porno, se notaba a distancia que le había pillado en plena faena, el paquete le iba a reventar de un momento a otro y yo quería estar allí para verlo."¿Te he interrumpido en algo? ¿Puedo pasar?" "Claro pasa". Cerró la puerta y me abalancé sobre él, empecé a tocarle el paquete, a apretar sus huevos en mi mano. Tenía la polla más dura que había tocado en tiempo "¿Por qué no continuas con lo que estabas haciendo?, me gustaría verte en acción".
No le costó nada quitarse los pantalones y enseñarme su polla erecta "¿Es esto lo que querías ver?". "Madre mía que polla más rica tienes, tócala para mí". Yo me acosté en la cama con las piernas abiertas, mientras que Christian se puso delante de mí y empezó a masturbarse. Estaba tan cachonda que yo también empecé a masturbarme, notaba cada vez mi coño más mojado y la polla de Christian más erecta. "Ven aquí perrita, ven y saborea mi nabo". Como me iba a negar, metí su polla en mi boca mientras él me cogía del pelo y me marcaba el ritmo. "Así putita, así que bien que la chupas, no pares, sigue".
Mi coño estaba tan caliente y húmedo que no aguantaba ni un minuto más sin que me lo perforara con su súper pollón. Me puse a cuatro patas sobre la cama y sentí como Christian me penetraba desde atrás. ¡Qué locura! No paraba de empujar y empujar cada vez sentía su polla más adentro y me gustaba.
Me corrí no sé cuántas veces y Christian aún seguía empalmado. "¿Qué debo hacer para que me des a probar tu leche?" le dije. "Abre bien tu boca y haz lo que más te gusta, cómeme la polla hasta dejarla bien sequita". Metí nuevamente su polla en mi boca, esta vez podía además notar el sabor dulce de mi coño en ella. Recorrí su polla de arriba abajo, me concentré más en lamer su capullo que estaba bien rosadito.
Puse su capullo entre mis labios y empecé a succionarlo, Christian se volvía loco. De repente sentí su semen caer por mi boca, me apresuré en recuperarlo con mi lengua para tragármelo todo, mientras Christian no paraba de correrse en mi cara. La verdad es que para ir de viaje sola no me lo pasé nada mal. Un mes más tarde quedamos los tres en mi apartamento para ver las fotos de las vacaciones.
Después de cenar nos sentamos en el sofá y empezamos a charlar. "Pedro y yo queríamos hacerte un regalo especial Ana", dijo Christian mientras acariciaba mis piernas. Mientras Pedro ya había metido su mano por mi escote y no paraba de masajearme las tetas. "¿No adivinas que te vamos dar?", preguntó Pedro. No me dio tiempo a decir ni una palabra Christian había metido su lengua en mi boca y su mano no paraba de avanzar entre mis piernas hasta llegar a mis braguitas. Pedro me desabrochó la blusa, para luego quitarme el sostén. Mis manos se fueron directas a los paquetes de los muchachos que ya empezaban a estar duritos. "¿Con cuál de nosotros quieres empezar?".
Noté que la polla de Christian estaba más dura que la de Pedro, así que decidí empezar por comerme su polla y dejar que Pedro me comiera el coño mientras se acababa de poner a tono. Vaya imagen: Christian sentado en el sofá con su polla erecta, yo a gatas chupándole el nabo y sentada sobre la cara de Pedro mientras él me comía como nunca el coñito. "Vamos Christian, ya la tienes a punto te la he dejado bien lubricada, fóllatela". En ese momento se cambiaron los papeles, empecé a chuparle la polla a Pedro que ya la tenía bastante dura y Christian me follaba como loco.
No me lo podía creer los muchachos estaban haciendo realidad mi fantasía. A la vez que me follaba, Christian metía sus dedos en mi culo para dilatarlo, estaba claro cuál sería el final de su cabalgadura. Mientras yo seguía con la polla de Pedro en mi boca, Christian me enculó dándome un placer que hasta entonces no conocía. "Venga Pedro fóllatela tú por el coño que yo la pienso encular un rato más". Notaba las dos pollas dentro de mí la de Christian en mi culo y la de Pedro en mi coño.
Pensaba que me iba a desmayar de gusto. Estaban sincronizadas las dos empujaban hacia dentro a la vez y yo cada vez más excitada, me corrí y luego se corrió Christian. Pedro aguantó un poco más, justo el tiempo necesario para volverme a correr y sentir como se corría sobre mi coño.
Fueron unas vacaciones que nunca olvidaré, aún hoy de vez en cuando nos llamamos y recordamos nuestro viaje. Imaginaros como acaba siempre el reencuentro.
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