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La madre de mi colega   (Maduras)
 
AUTOR: Anónimo
 

Mi colega Juan, me llamó y me pidió que fuera a su casa, que estaba sólo y que se había echo con una botella de ginebra. Cuando llegué, me invitó a un gin tónic, a las once de la mañana, yo veía como él se los bebía de dos en dos los cubatas. Al final pilló un pedo tremendo, empezó a vomitar, cuando lo echaba en la cama se levantaba una y otra vez, se caía, destrozó todo lo que había a su paso.

Al llegar su madre, yo estaba intentando levantarlo, ella se acercó corriendo, le cogió de un brazo y me preguntó que había pasado. Al explicárselo, e intentar levantar a Juan, la camisa de María Clara, como se llama la madre, se le abrió un par de botones de la camisa, con lo que dejaba al descubierto un muy bonito escote, con unos grandes pechos cubiertos por un sujetador azul clarito, yo no quité ojo a ese escote, pero ella que me caló enseguida, no intentó en ningún momento taparse o girarse para que no se viera bastante pecho, y así llevamos a Juan hasta su cama, lo echamos y lo arropó pidiéndolo que no se levantase, que intentara dormir la mona, luego se levanto de la cama y se acercó a mí, que estaba apoyado en la pared, haciéndome el borracho más de lo que estaba, que poco podía ser púes no terminé el primero, pero si tenía aliento de alcohol.

Me agarró del brazo, se lo echó por el hombro y me dijo que me echase yo en su cama. Nada más cogerme yo aproveché para tocarle los pechos con la inercia del brazo que se llevó al hombro. Seguía sin resistencia por su parte, con lo que introduje mi mano por dentro de la camisa, pude comprobar como tenía unos grandes pechos, la sobé entera, ella como si nada, cuando llegamos a la cama, me incliné sobre ella, la besé en la boca y la eche sobre la cama. Me tumbé a su lado, volví a besarla, a introducir mi mano en la camisa y tocarla de nuevo los pechos.

Luego la desabroche la camisa, y me arrodillé delante de ella, empecé a tocarla las piernas e ir subiendo las manos por las piernas y con ello su falda, le acaricié los muslos, ella abrió sus piernas y quedé delante de su conejito, con esas braguitas azules igual que el sujetador, besé su entrepierna bragas incluidas, acerqué mi mano, acaricié el tacto de las braguitas y retirándolas un poco lamí toda su rajita, la recorrí entera, notaba su humedad, estaba lubricada, me levanté me desabroché el pantalón y me quité la camiseta. Volví a tumbarme a su lado, besando su cuello, su boca, sus orejas, bajé a sus pechos liberándolos del sujetador, empecé a lamer sus pezones, a ella se le notaba como su respiración iba siendo cada vez más agitada, casi de gemidos, yo la masturbaba, ella se dejaba hacer, empezó a gemir con el roce de mis dedos en su vagina, ya que yo tengo por costumbre masturbar a las chicas con dos dedos, dejando en medio el clítoris, con lo que el roce no es directo y disfrutan más.

Ella giró y tumbándose encima mío, me besó y fue bajando lentamente, besándome en la boca, jugando con nuestras lenguas, besó mi cuello, el pecho, lamió y mordisqueó mis pezones, recorrió con su lengua el trayecto desde los pezones hasta mi vientre, bajando a la vez mi slip, e introduciéndose mi miembro en su boca empezó a chupármela, dándome unos lametones de arriba a bajo con su lengua, luego introducía mi glande en su boca y chupaba con un ritmo y con una presión bastante fuerte, marcando sus dientes en mi polla, mientras yo le acariciaba el pelo, la ayudé a subir, la tumbé debajo mió y la penetré de una sola embestida, ella gimió en alto sin miedo a que su hijo nos oyera, seguí empujando arriba y abajo, dentro, fuera, sacándola entera y volviendo a entrar notando todo el interior de su vagina, como ella me abrazaba la polla con sus músculos vaginales, volviéndome loco de placer, solté una buena lechada dentro de ella, en cada chorro ella gemía más fuerte, con lo que yo golpeaba con mi polla más fuerte, y chorreaba más, hasta el éxtasis, dejándome caer encima de ella, besándola en la boca una vez más, me eché a su lado y allí permanecimos más de diez minutos, luego ella se incorporó, se puso su juego de lencería, su falda y su camisa, se acercó a ver a Juan y volvió tumbándose a mi lado.

Juan no se levantó ni para comer, yo después de acompañarla en la mesa, me marché diciéndola que mañana volvía a ver que tal estaba Juan, y con un beso en la boca, grande, largo e intenso me despedí hasta el día siguiente.

Al día siguiente volví, me encontré de frente con Juan y comentándome el pedal que pilló, que su madre la había contado que yo después de comer me fui para dejarle descansar todo el día, y que vendrías hoy, y aquí estoy. Viendo que todo volvía a la normalidad, pasamos un rato escuchando música, su madre cuando entró nos besamos en la mejilla y diciéndonos que no se volviera a repetir la borrachera de ayer dejamos el asunto sin más, cuando tuvimos ocasión me comentó que haber cuando repetíamos, que la había gustado y que había disfrutado como hacia tiempo no disfrutaba, y que aquella noche lo hizo con su marido pensando que era yo quien la penetraba y que había tenido varios orgasmos.

Me volvió a besar en la boca, pasó su mano por encima de mi paquete y se relamió los labios con la lengua, mirándome de una manera muy erótica, con lo que me empalme rápidamente. Disimulando cuando se acercó su hijo. Me llamó por teléfono a los dos días que ya no podía más, con lo que alquilamos una habitación en un hotel, y cada cuatro o cinco días se viene repitiendo desde hace ya más de tres meses.

A pesar de que tanto Juan como yo, nos echamos unas novias, yo sigo teniendo y espero que por mucho tiempo mis salidas sexuales.


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