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La maestra y su amante   (Dominación)
 
AUTOR: lonebear
 

He encontrado una nota en mi tarjeta de checar....solo dice Urgente...pasa a la oficina del director en cuanto llegues!....la tomo y enseguida me dirijo a la oficina...Me he humedecido solo de pensar que seguramente necesita de mi atención.. Llego y encuentro la puerta abierta veo que estás sentado frente a la computadora, y al verme me dices que pase.
- Hola Connie, te he estado esperando, fíjate que te tengo una gran noticia y maravillosa oferta.
Hola.... ¿pues que será que tiene tanta urgencia en decirme?- - Pues es que tengo que enviar a alguien de la escuela a un diplomado, en intercambio a Inglaterra, obvio es que con gastos pagados, goce de sueldo y aparte una compensación bastante atractiva, así que inmediatamente he pensado en ti.

- Que maravillosa oportunidad,.....claro que me encantaría ir - lo sabía, pero tú sabes que todo tiene un precio, pero se que estarás completamente dispuesta a pagarlo o no? - Pues yo creo que...

- No, no necesito que me digas que crees, sabes que quiero una respuesta inmediata y sin poner ninguna oposición......debes de ser completamente sumisa a mis órdenes.....ya lo sabes! De lo contrario buscaré a quien si esté dispuesta a dar un si sin preguntas.

- Perdón, señor......estoy dispuesta a pagar el precio que usted me indique - eso esta mejor, pero sabes que no hay vuelta ¿verdad? - si lo sé y estoy de acuerdo Me daban tantas emociones al mismo tiempo, pues estaba abandonándome a la voluntad de mi jefe, y sabía que era capaz de mucho, pero eso mismo me hacia querer entregarme a él.

- Bueno, pues esto es inmediato, así que saldrás el miércoles en la noche hacia Inglaterra, pero desde este momento serás completamente mía y a mi disposición, así que solo serán tres días completos de estar conmigo y de seguir al pie de la letra todo lo que yo te mande, sabes bien que cualquier desobediencia anularía este pacto, verdad? - Si, lo sé y estoy completamente de acuerdo.

- Bueno, pues yo sabía que te encantaría esta propuesta y sé que la vas a disfrutar muchísimo y me alegra que hallas aceptado, pues tú sabes que eres mi preferida.
Así que no perdamos tiempo.....todo aquí en la escuela está arreglado, tienes hasta las tres de la tarde para preparar tus cosas.....y te doy esta tarjeta que tiene la dirección donde te tienes que presentar...

La tarjeta tiene una dirección en una colonia muy bonita de la ciudad, la tomo y la guardo en mi bolsa.

Te voy a dar las siguientes instrucciones: vas a llevar tu maleta la cual vas a entregar en la entrada, vas a ir sin ropa interior y con un vestido muy corto y muy revelador, vaya que se note la clase de mujer que eres, perfectamente depilada, no quiero encontrarme con un solo vello en ti, el cabello recogido y las zapatillas más altas que puedas encontrar.

Al entrar harás exactamente lo que te pidan sin ninguna reserva.....tú sabes que este viaje que te vas a dar vale cada segundo que me vas a regalar. Así es que no quiero quejidos ni lloriqueos.

Al oír esas palabras un escalofrío recorrió mi espalda.....pues las palabras que acababa de oír implicaban dolor.....pero tenía razón.... ¡pasar medio año en el extranjero valía la pena! - Cierra la puerta con seguro.....híncate y chúpamela porque el solo hecho de tenerte enfrente me ha dado una erección que necesito aplacar.

Inmediatamente lo hice, desabroché el pantalón y metiéndome toda su verga la chupé con tanta devoción, y con tantas ganas que no me fue muy difícil sacarle toda la leche que tenía almacenada.

Una vez terminada me hizo voltearme y recargarme un poco en su escritorio, para darme unas diez nalgadas, con tanta fuerza que estaba segura tenía marcados los dedos sobre mí.

- ok putita, eso es todo por este momento así es que te puedes ir y nos vemos a las tres en punto.

Hice exactamente lo que me había indicado, preparé mis cosas y dediqué un buen tiempo a la depilación total de mi pubis, generalmente lo tengo solo rasurado, dejando un pequeño triángulo al frente, pero nunca lo traía completamente depilado....fue un tanto doloroso, pero el dolor que sentía se volvía excitación y al terminar estaba completamente escurrida entre mis piernas.

No quise tocarme y terminar con mi excitación, más bien quería llegar a mi cita completamente dispuesta a lo que iba a ser sometida, así que me puse un vestido que tenía, era de fondo negro con flores de colores, lo que hacía verse muy alegre, tenía tirantes delgadísimos que se anudaban en la parte de atrás del cuello, así que los solté un poco hasta que prácticamente se veían los pezones, me pareció que se veía bien....tuve que recortarlo, pues me daba ligeramente arriba de la rodilla y pues eso era demasiado largo para lo que necesitaba, así que sin más miramientos tomé las tijeras y lo recorté, cuando me lo probé me di cuenta que tal vez me había pasado, pues apenas y cubría mis nalgas, más bien se veía el pliegue donde iniciaban, pero creo que de esa manera quedaba con la apariencia que me había pedido, recogí mi cabello en una coleta muy alta y solo enrosqué algunos mechones para dejar unos chinos sueltos....me maquillé un poco exagerado, y los labios los pinté con un rojo muy fuerte, que me daban el toque final para verme como una ramera cualquiera.

Me perfumé completamente y me puse encima una camisa larga para poder salir de mi casa, sin verme tan puta....lo cual era muy difícil de disimular, pues por todos lados sentía que emanaba de mí, como si trajera un letrero puesto de cójanme.....soy una puta que esta calientísima.

Tomé un taxi, y le di la tarjeta con la dirección, al llegar a la puerta de esa casa, me bajé e inmediatamente me quité la camisa que traía puesta y se la regalé al chofer, el cual al verme abrió unos ojos que pensé se le iban a salir.
No puse más atención y avanzando hacia la puerta vi mi reloj y estaba en punto. Eran las tres de la tarde, Toqué un interfón, e inmediatamente se oyó un sonido, así que empujé la puerta y pasé. Era un jardín enorme, con una piscina y varios camastros a su alrededor, había un camino con losetas, que se dirigían a la casa...no había nadie así que empecé a caminar hacia la casa.

En la puerta me encontré con un señor que estaba con uniforme y que mirándome de arriba a abajo me dio las buenas tardes y recogió mi maleta. Avancé en el recibidor y un hombre salió a mi encuentro, traía una correa, como de perro en las manos y sin dirigirme la palabra, lo colocó en mi cuello, muy justo, que no se movía en absoluto. Eso me sorprendió pues nunca había tenido algo así puesto, pero no dije nada.

Con un movimiento jaló de la correa y me llevó hacia una sala enorme....ahí había gran cantidad de espejos y arnés pegados a la pared.....al techo......y una mesa de vidrio que también tenía arnés en las esquinas, todo esto me dejó atónita, no tenía idea de que lugar era este....Miré más detenidamente y también me di cuenta que había sillones y sillas y en una pared había gran cantidad de látigos y correas y lazos, mascadas, después de ajustar mi vista a una mesa vi que había gran cantidad de artículos fálicos, desde vibradores hasta cosas en forma de bolas, y aparatos que tenían cables también.....eso nunca lo había visto en mi vida.

Me dejó parada ahí en medio de ese lugar y se retiró, me quedé completamente quieta, pues no sabía que hacer.
De momento llegó un hombre diferente, el cual tomó de la correa y jalándome hacia la pared, tomó mis muñecas y les colocó una especie de muñequeras de piel, que también tenía una argolla puesta, las ajustó perfectamente y luego agachándose, puso otras en mis tobillos de la misma manera.
Volvió a retirarse y quedé otra vez sola.

- Muy bien Connie....haz echo todo al pie de la letra. ¡No te muevas! Quiero verte.....Muy bien, si eres una gran puta.....pensé que sería más difícil convencerte de venir, pero no, haz sido completamente fácil. Y tendrás lo que buscas Connie, de eso me encargaré yo personalmente.
Yo no quería decir ni una sola palabra, estaba impresionada, más que nada de mí, pero también de la situación en la que me encontraba.
Te acercaste a mí y jalándome de la cadena, me dijiste: - Ven, te voy a dar las indicaciones de tu nueva vida...

A todos los que te conocen les haz dicho que te ibas a Inglaterra por seis meses verdad? Pues esos seis meses serán los que pases aquí conmigo completamente a mi servicio....eres mía Connie, completamente mía, nadie te buscará, nadie te extrañará, nadie se preguntará por ti.....serán seis meses de disfrutarte como la perra que eres, seis meses de disfrutar de tu culo, y de ganar un buen dinero contigo. Eres de mi propiedad, y a partir de este momento solo harás lo que yo te mande, no necesitas pensar, pues yo pensaré por ti, solo me debes obediencia, para hacerte tu estancia aquí más placida.....y de una vez te lo digo, no tendré ninguna contemplación contigo, serás castigada severamente por cada vez que intentes desobedecerme.

Sentí un frío recorrer todo mi cuerpo.....qué era eso???. Era acaso parte del juego?, No sabía ni que pensar?, pero me sentía completamente indefensa en ese momento, no podía hacer absolutamente nada, y de momento sentí un jalón de la correa....

- De ahora en adelante te llamaré gata, y como gata tendrás que caminar, tienes prohibido caminar a menos que yo te lo indique, quiero verte arrastrar, caminar en cuatro patas y con tu cola bien levantada. Cada vez que no estés en esa posición serás azotada cinco veces en las nalgas.
Solo usarás una tanga y medias con liguero, zapatillas altas, el cabello bien recogido y si te lo indico algún aditamento más, si no pues solo de esta manera andarás.

Entonces, creo que te sobra algo....y haciendo un movimiento brusco arrancaste el vestidito que tenía puesto y quedé desnuda.
Jalaste la correa y me llevaste a la mesa de vidrio que estaba casi al centro de aquel salón, me dijiste que me subiera y me senté en la orilla, me indicaste que me pusiera más en el centro y me recostara, jalaste mis brazos y piernas hacia las esquinas y las ataste a los arneses que había ahí en las esquinas, quedé completamente abierta y expuesta -Así, perfectamente abierta....así me gusta, que no me estorbe nada.

Te acercaste y caminando alrededor de mí me mirabas deteniéndote en cada parte de mi cuerpo que me hacías sentir eso que me habías dicho, que era tuya, que era tu propiedad. Te subiste a la mesa y metiste tu cabeza entre mis piernas, me lamiste sin parar el clítoris, lo mordisqueabas, y lo succionabas, que me sentía desfallecer del placer que sentía.....pero ingenua de mí, solo era el principio, querías que estuviera excitada para lo que venía. De momento te levantaste y acercando una mesita con ruedas cogiste algo de ahí, no alcanzaba a ver que era pero te pusiste entre mis piernas y jalando fuertemente mis labios, sentí un dolor que era provocado por algo que me apretaba, pero no me atreví a hacer un solo ruido, me aguanté, enseguida sentí como jalabas el otro labio y ocurrió lo mismo....en total pusiste dos de cada lado, yo sentía dolor, pero era aguantable, sentía como estaba abierta mi vagina y como escurría, entre mis piernas y hacia mis nalgas el jugo que salía de ella.

- Muy bien gata, eres una gata bien puta, ¿te encanta verdad?, Pues ahora verás.
Tomaste algo de la mesita y en un movimiento rápido, me metiste algo en la vagina, era algo duro y grueso, largo, que me tocaba hasta adentro de mí, lo metiste en un solo golpe, que me dolió mucho en el momento que llegó hasta adentro de mí, pero como estaba tan mojada, pues no tuviste problema para meterlo, tenia unas correas, o algo así, con las que lo ataste a mis muslos para que no se saliera. Te levantaste y saliste del salón.

Paso creo yo como una hora, yo sentía que lo que me habías metido me provocaba dolor, y no podía hacer nada por quitármelo. Más bien me daba miedo hacer cualquier cosa, que te pudiera molestar. En eso entraste otra vez...

-¿Como está mi gata, disfrutando? -Sí señor. Fue lo que se me ocurrió decir.
Que bien, porque ahora seguiré disfrutándote.
Me soltó de esos arneses y jalándome de la correa me bajó de esa mesa, yo sentía que no podía ni caminar con eso metido entre las piernas, pero a ti no te importaba. Me llevaste a una mesa mas corta y más baja, me pediste que me hincara ahí. Yo lo hice inmediatamente.
En esa mesa ataste mis tobillos a la orilla y las pantorrillas igualmente con unas correas que estaban ya puestas en la mesita, estaban separadas mis piernas como setenta centímetros, pues me costaba trabajo estar así, en esa posición.

- Ahora apoya tus antebrazos en la mesa.
Así lo hice y también los ataste a las correas que estaban dispuestas ahí.
Esa era una mesa para coger por el culo! Mis nalgas quedaban a la altura de tu verga, exactamente, lo mismo que mi cara, no podía ver hacia atrás, pero oí como jalabas la mesita de ruedas. Pasó un momento y sentí que cogías algo de la mesa y te parabas atrás de mí, solo escuché un zumbido y luego un dolor en mis nalgas indescriptible, estabas usando el látigo, sin querer un quejido salió de mi boca, pues no lo pude contener por el dolor - Ahhh? Conque vas a estar haciendo ruiditos eh??? Yo te tengo la solución, se oyó otro ruido, de la mesa, y pasaste al frente de mí y me pusiste algo así como un bozal, tenia una pelotita que metiste en mi boca y unas correas con las que lo fijaste a mi cabeza.

- Ahora si no podrás interrumpirme en mi diversión.

Y te volviste a colocar atrás de mí. Escuché otra vez el zumbido y otra vez el dolor en mis nalgas, en total conté diez golpes, pero mis lágrimas parecían decir que habían sido cien.
Sentía un ardor en las nalgas, que no estaba segura si también tuviera sangre.
Sentí como pusiste tu mano en mi vagina y con tus dedos empujabas el consolador que tenía sumergido en mi, y al mismo tiempo masajeabas mi clítoris, otra vez empezaba a gustarme tus caricias, y volvía a tener humedad en mí, tu jalabas con tus dedos mis jugos y los untabas en mis nalgas, frotabas más y me untabas también mi culo, lo tocabas con tus dedos y te detenías un poco en la entrada, lo untabas más, y lo sobabas con tus dedos, estaba completamente expuesto.

- Muy bien gatita, así me gustas, ahora vas a sentir algo delicioso, mientras decías esto tomabas algo de la mesa, y te pusiste enfrente de mí, y me lo enseñaste.

- ¿¿crees que te quepa??? Era un vibrador, de un tamaño exagerado, en ancho y en largo, tenía puestas unas correas igual que el otro que ya tenia puesto, me lo pasaste por la cara y volviste a colocarte atrás de mí.

Yo estaba otra vez muy excitada, que realmente deseaba que lo metieras, Lo pusiste en la entrada de mi culo y empujando firmemente lo fuiste sumergiendo en mi, cada centímetro que me entraba era un dolor insoportable, aunque yo quería estar flojita para hacer más fácil su entrada, no era suficiente para aquel tamaño.

Cuando lo tuve todo metido, lo ataste a mis muslos y quedó adentro de mí. Yo sentía que se me iba a reventar el culo, o la vagina, pues los dos hacían presión dentro de mí.
Aunque estaba llorando ya completamente, solo se oían los gemidos que me salían por la nariz pues el bozal me impedía hacer cualquier ruido por la boca.
Volviste a salir del salón y me dejaste en esa posición creo que todo lo que quedaba de la tarde, pues se oscureció completamente. Estaba yo tan cansada y adolorida de estar en esa posición que más bien ya me había acostumbrado a mi incomodidad. Las pinzas que tenía en los labios ya ni siquiera las sentía. De repente se prendieron las luces, y se oía ruido de personas.
Oí como se acercaban por detrás de mí, y empezaron a rodearme, hicieron un círculo alrededor de mí y caminaban dándome la vuelta, por lo que pude contar que eran cinco hombres contándote a ti.
Yo estaba inmóvil, me sentía ultrajada, y completamente indefensa, aparte de humillada, de estar así como me tenías y a la vista de esa gente.

- ¿Cómo la ven? Es mi nueva adquisición. ¿Esta riquísima verdad?, Y lo más bueno de este asunto, es que ella vino ¡¡¡sola!!! Por su propia cuenta, y tengo uso de ella por seis meses.
Es mía completita.
Hoy es su iniciación y por eso los he invitado, para que vean lo caliente que es, ven como está ahora, así tiene ya unas buenas horas, y verán como se corre a pesar de todo.

Dicho esto te pusiste enfrente de mí y pasando tu mano derecha por mi cintura, hasta llegar a mi clítoris empezaste a sóbramelo, mientras con la otra mano tomabas el pezón del otro lado y lo jalabas, hasta estirarlo, y soltarlo, aquello me provocaba dolor, pero el masaje que me estabas dando en el clítoris hacia que mis pezones se pusieran duros y los jalones que me dabas me excitaban más. Así seguiste haciéndolo hasta que me tenías a punto de venirme. En ese momento sentí como otras manos me empezaban a tocar y me desabrochaban las correas de los muslos, y me quitaban el bozal, lo único que no me quitaron fueron las pinzas, y sentí como sus dedos reemplazaban lo que me habían quitado, los metían tan profundo, y no uno, sino tres o cuatro, realmente no sé ni siquiera cuantos dedos me metían incluso sentí como en el culo trataban de meterme todo el puño.

Me jaloneaban los pezones hasta que ya no se podía estirar más mi piel, lengüeteaban las nalgas, la vagina, y de momento sentí como metiste tu verga en mi boca, mientras ellos seguían tomándome y nalgueándome por el culo, pero solo con sus manos, la única verga que tenia en mi era la tuya, sentía como frotaban también mi clítoris, lo que hacía que lamiera con mas ganas tu verga, no se exactamente cuanto tiempo pasó, pero de momento sentí como te veniste en mi boca.

Cuando terminaste tú de sacar todo tu semen y yo de tragármelo, no sé cuantas veces me había venido yo, pero habían sido varias, salieron inmediatamente todos del salón, y pasándote atrás de mí, volviste a meterme en la vagina y en el culo los consoladores que ya antes me habías puesto, y soltándome de los arneses, me jalaste de la correa, y me llevaste hacia la pared, donde había varias argollas incrustadas, levantaste mis brazos y buscando la que quedara un poco más alta que la altura de mis muñecas, me las ataste ahí. Te diste la vuelta, apagaste la luz, y me dejaste ahí toda la noche.


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