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Mi super domingo   (Gays)
 
AUTOR: intrepido
 

Una vez en San Diego, pensé y ¿ahora como mato el tiempo? era muy temprano, apenas las 8:15, casi todo esta cerrado, mmmmh, así conduciendo por algunas avenidas, mis ojos se encontraron un letrero que anunciaba de forma muy discreta unos baños sauna, ya alguna vez, un amigo me había comentado que por ahí había un sitio como ese y que ahí se podía encontrar algo de diversión, más o menos sabía por donde, pero no los había ubicado hasta ese día.

Pasé por el lugar un par de veces, no me atrevía a entrar, pero aún así estacioné mi auto, la entrada al estacionamiento es por una lateral, o sea es discreta, así estuve unos minutos pensando, ¿entraré o no? En eso estaba cuando se estaciona otro auto en mi lado derecho y baja un tipo muy alto, para mí todos son altos, apenas mido 1.70 y los norteamericanos son más altos, bueno casi todos, el tipo medía 1.90 mts aproximadamente y muy varonil, pero cuando bajó del auto cruzó su mirada con la mía como invitándome, creo que eso acabó con mis dudas, me armé de valor y entré, ahí por una cantidad, te dan toalla, una guía de lo permitido y un par de condones, eso me sorprendió y al mismo tiempo me excitó, tanto que sentí mi verga despertar.

Una vez cubierto el trámite de entrada, pasé a los vestidores, había cuatro hombres, todos anglosajones, yo hablo un poco de inglés, así que saludé un good morning y me preparé para entrar al sauna, para eso mientras me desnudaba sentía sus miradas penetrar mis carnes, eso me producía cierto temor, pero mucha excitación, para esto les cuento que de los cuatro, dos eran gorditos, bastante gorditos, de unos 50 años, mientras los otros, uno joven de 30 aproximadamente y el tipo del estacionamiento, que ese estaba bastante bien, 1.90 ancho de espaldas, muy fino, como un hombre de negocios, creo que todos eran clientes asiduos al sauna, ya que conversaban cordialmente.

Una vez desnudo, enrollé una toalla en mi cintura y entré al área de los baños, era bastante grande el lugar, con mucho vapor en el ambiente y un calor que hacía que inmediatamente sudaras, me senté en un rincón, como queriendo evitar y no, cualquier contacto, pero creo que todos se dieron cuenta que era mi primera vez y uno a uno se acercaron a saludarme, como para que entrara en confianza, además que de alguna forma era carne fresca para ellos y por el solo hecho de estar ahí, era evidente que ya sabía lo que podía pasar, para esto mientras en los vestidores éramos cinco conmigo, dentro del sauna, creo que fácilmente habríamos doce personas.

Creo todos con un solo pensamiento, sexo, por ahí entre la bruma mis ojos distinguieron una pareja que se besaba mientras sus manos recorrían sus cuerpos y otro hombre se acercaba para mamar sus vergas, en eso estaba cuando el tipo del estacionamiento se acercó y hablamos de algunas cosas, como queriendo contacto, se presentó, John su nombre, me puso al tanto de lo que podía pasar ahí, que si nunca yo había estado en el lugar, y observó mi anillo de bodas, ese, el que los casados nunca nos quitamos, el tenía uno parecido, también casado pensé, eso me dio confianza, se ofreció a darme un masaje en la espalda, acepté y nos fuimos para otro rincón.

Me acomodé y retiré la toalla de mi cintura y la coloque en la banca, para acostarme boca-abajo sobre ella, luego, sentí un aceite fresco escurrir por mi espalda, luego sus manos recorrerla, lo hacía bien, de arriba-abajo, de abajo-arriba, solo la espalda, el comentaba que yo estaba bien conservado para mi edad y se le hacía raro que prácticamente no tengo vellos en el cuerpo, solo un poco en mis genitales, nada más y mientras sus manos recorrían mi espalda, yo arqueaba la cintura levantando mis nalgas, invitándolo a ir hacia abajo, en eso escuché varias voces, levanté la cabeza y ya estaban ahí los cuatro tipos de vestidor platicando entre ellos, yo hablo un poco de inglés, no mucho, así que muchas cosas no entendía bien, de pronto John me dice, ¿estás entendiendo? No mucho, le contesto, dicen que estás muy rico, ¿que si quieres algo más?

Para entonces ya John estaba desnudo y pude ver como le había crecido su verga y quedaba justo a la altura de mi cabeza, en eso uno de los gordos, le agarra la verga a John y la empuja hacia mí, ¡abre la boca! ordenó, obedecí y creo que eso era lo que esperaban todos, se acercaron blandiendo sus vergas, unas completamente paradas, otras medio erectas y una por ahí, totalmente dormida, aunque siempre había tenido una fantasía así, no dejaba de ser intimidante, cuatro hombres desnudos, todos diferentes, pero con una sola idea, tener sexo conmigo.

No puedo decir que eran grandes, todas tenia un promedio normal para el tamaño de su dueño, pero todas eran gordas y cabezonas, además todas circuncidadas, tomé la verga de John y comencé a mamarla, pero no bien lo hice, otro me jaló pidiendo ser el primero, yo, ya excitado y complaciente, los formé sentados en la orilla de la banca, comencé con uno de los gordos, él era muy velludo, de unos cincuenta y tantos, unas bolas enormes que colgaban apetecibles a mi vista, una verga gorda y medio parada, que en cuanto sintió mi lengua comenzó a despertar, la lamí con gusto, la chupé metiéndola toda hasta sentir sus pelos en mi nariz, subía y bajaba saboreando ese manjar e imaginando todo lo que me esperaba, después de un rato y cuando ya estaba súper dura, le puse un condón, ya para entonces mi culo estaba totalmente dilatado, pues mientras yo me afanaba con mi boca, otro.

No se cual, abrió mis nalgas y lamió mi culo, el cual a las primeras caricias dilaté, invitándolo a meter su lengua, la que entraba y salía de mi culo en una esgrima que me tenía al borde de la gloria, de pronto y aún con la verga del gordo en mi boca, sentí como me metían algo que se deslizó con facilidad, ya que con el mismo aceite con el que me masajeaban me estaban lubricando mi esfínter.

Sentía como entraba y salía primero un dedo y luego dos, así estuve un rato, recibiendo dedos y una que otra nalgada, esto último me prendía más ya que uno de mis sueños ocultos, era sentirme sometido, aunque con esa mano entrando y saliendo de mi hoyo ya estaba más que dispuesto, así que me senté en la verga del gordo, de espaldas a él, me tomó de mi cintura y me clavó de una estocada que me dolió un poco, pero él no dejó se mover su verga, entró y salió de mi culo las veces que quiso, mientras el otro que me había preparado el culo ya me metía su verga totalmente parada en la boca.

Esta era más grande que la del gordo, así que necesitaba mayor atención de mi parte, así que me dispuse a devolver el favor, lamí y mamé como poseído, me esforcé para meterla completa hasta sentir como reventaba mi garganta, con esa cabezota suave y dura a la vez, probé su rico precum, que mezclado con mi saliva y sudor sabía a gloria, de pronto y sin previo aviso, comenzó a escupir chorros de leche, mismos que bañaron mi boca y cara, para escurrir por mi cara y pecho, mientras el gordo que me tenía clavado, aceleró sus movimientos sin dejar de jalarme por mi cintura y sentí como su verga se ponía más gorda dentro de mi culo y se estremecía llenando el condón de su leche.

Ya cuando pasaron sus espasmos, sacó se verga y retiró el condón, para bañarme el pecho de su leche, mientras con su mano la untaba por todo mi cuerpo, mezclando la con la del otro que ya tenía en mi cuerpo.

Mientras esto sucedía, John y los otros dos se habían estado fajando y mamando para no perder el tiempo, así que cuando terminaron sus compañeros, se acercaron a mí, para que comenzara a mamar sus vergas que al sentir mis labios y estando ya a punto, comenzaron a escupir su rica leche, la cual también se mezcló con la de los otros, escurriendo por todo mi cuerpo, luego otro, no se cual ya con la verga parada, se colocó a mis espaldas me abrió mis nalgas y me metió su verga, así me subió a la banca, en cuatro patas y con el culo al aire, dispuesto a que me lo partieran todos.

Así en una ruleta se fueron turnando, yo era el centro de todos, entraron y salieron las veces que quisieron, mientras uno me cogía, el otro la metía en mi boca y los otros solo acariciaban mi espalda mientras se masturbaban, luego cambiaban de lugar, rotando posición, para ese entonces ya mi culo era de ellos, de todos, ya estaba totalmente a la merced para que hicieran con él, todo lo que desearan, después uno propuso que yo lo cabalgara, así que se sentó en la banca mientras yo me coloqué encima de él y metió su verga hasta el fondo, mientras los otros parados a su lado esperaban que mi boca los hiciera gozar, yo subiendo y bajando por toda su verga mientras me sostenía con mis manos agarrado de las vergas de los otros.

El que estaba desocupado, ya se había levantado para tomar el aceite lubricante, con él, baño mi espalda para que escurriera solo hasta mi culo ya ocupado, así se colocó un condón y puso su cabeza en la orilla de mi culo, mientras acariciaba mis hombros y espalda, el otro, el que ya me tenía ensartado se quedó quieto, con la verga en el fondo de mi culo, sentí como empujó su cabeza por la orilla de lo que quedaba de esfínter, luego un dolor terrible, sentí como me reventaba el culo con su cabezota, pero comenzó a moverla despacito, la sacaba y la empujaba, mientras el otro permaneció quieto, ya después de unos instantes, estaba toda adentro, las dos se acomodaron en mi recto, el cual ya no ofrecía ninguna resistencia, así estuvieron un buen rato los dos, entrando y saliendo de mi culo, que de repente se secaba y les indicaba que me pusieran más aceite.

Era fantástico sentir dos vergas desbocadas entrar y salir de mí, cada uno a su ritmo, cada uno luchando por su orgasmo, mientras uno me fondeaba el otro me rozaba mi esfínter, de repente el que estaba abajo me indicó que estaba por acabar y me los quería echar en mi espalda, el otro también se separó y me recosté sobre mi pecho, los cuatro se colocaron encima y terminaron masturbándose y llenando mi espalda y nalgas de su rica y espesa leche, que luego ellos mismos mezclaron con sus manos embarrándolas por toda mi espalda y nalgas.

Cuando todo pasó ellos muy amablemente me llevaron a las regaderas y me bañaron entre todos, unos lavaron mi espalda mientras otros lo hacían con mi pecho, su semen estaba pegado en mi así que me lavaron hasta limpiarme totalmente, luego me agradecieron me dieron algunos teléfonos y salí del sauna, apenas llegaría a tiempo para mi cita del súper domingo.


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