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La Esposa de mi mejor Amigo   (Infidelidad)
 
AUTOR: tigre
 

El fin de semana pasado fuimos a la playa con mi mejor amigo y su esposa. Yo iba sólo pues mi esposa andaba de viaje.

Mi amigo y yo somos cuarentones, pero Jenny, su esposa es como 15 años menor que nosotros. Es muy bonita y espectacularmente sexy, aunque es muy menuda. A mí en lo personal me gustan más las mujeres pequeñas que grandes.

Al llegar, nos encontramos con la agradable sorpresa de que la playa estaba solitaria. Los paisajes de esta playa son particularmente bellos y no hay mucha infraestructura moderna. Todo es bastante rústico y el servicio de comida escasea  durante la mayor parte del año. Está alejado de la ciudad por lo cuál los veraneantes suelen llegar únicamente en temporada alta. Pero a nosotros nos encantaba visitarla especialmente cuando nadie llega, para evitar los tumultos.

Como es rutina para nosotros, preparamos una hielera pequeña con una botella de champagne que ya traíamos enfriando, y nos dispusimos a caminar en la arena con una copita en mano y disfrutando de los bellos celajes del atardecer.  Al cabo de una media hora, después de terminar la botella, nos zambullimos  en el mar, cuya temperatura estaba deliciosa.  Las aguas estaban calmadas e invitaban al relajamiento total. En la euforia de tan agradable momento, mi amigo se quitó la calzoneta y nos la mostró en su mano. Como estaba sumergido en el agua, lógicamente no se observaban sus partes nobles.  Pues para mi sorpresa, Jenny hizo lo mismo con su bikini: se quitó ambas partes, pero por supuesto permaneció sumergida en el agua ocultando su bella desnudez. Para no sentirme fuera de contexto, yo hice lo mismo.  Y así transcurriendo los minutos en un alegre departir, aparentando no tener ninguna morbosidad por la oculta desnudez de todos nosotros. Por momentos lograba verle los pezones a Jenny, pues el vaivén del agua nos hacía emerger a la superficie. Más de una vez nuestras miradas se encontraron en el momento que yo atisbaba sus pequeñas pero bonitas tetas.

Para no aburrirlos les contaré como llegamos a uno de los momentos más gratos de mi vida. Después de salir del agua, por supuesto que colocándonos nuevamente las ropas de baño para no  mostrar nuestra desnudez, nos dirigimos a la terraza de nuestra habitación, la cuál tenía una espléndida vista al mar. La noche ya había caido y el cielo estaba bellamente estrellado. Seguimos bebiendo vino toda la noche, mientras charlábamos de diversos temas. El tema del sexo no se nos escapó y eso calentó la noche. Algo inesperado sucedió y es que mi amigo, después de que habíamos consumido 8 botellas de vino blanco,  se comenzó a quedar dormido en la silla. Jenny y yo le ayudamos a levantarse y lo llevamos a la cama. Inmediatamente quedó dormido, pero Jenny no lo quería dejar con la calzoneta puesta pues estaba húmeda y le incomodaría para dormir, así que me pidió que le ayudara a quitársela.

No – Le dije – Ni loco. Luego que se despierta y se enoja conmigo.

No es primera vez  que se me queda dormido completamente borracho y te aseguro que no se despierta. Cuando está en estas condiciones, duerme como una piedra. – Me espetó Jenny.

Bueno, saca la pijama que le pondrás en lo que yo le quito la calzoneta.

Y así lo hicimos. Antes de ponerle de regreso la pijama, Jenny se le quedó viendo a sus genitales. Y comenzó a acariciárselos en mi presencia. Hay que tomar en consideración que ambos ya estabamos también borrachos.

Mientras acariciaba sus genitales, se me quedó viendo y me dijo: ¿Te gusta? Siempre me he preguntado si dormidos los hombres pueden alcanzar una erección. ¿Le provocaré algún sueño erótico a mi marido con mi masajito?

No creo – le dije – creo que está demasiado borracho.

Y en efecto, por más que Jenny intentó estimular sus genitales, no logró que se le parara el pene. Lo que sí logró, fue una enorme erección en mí, lo cuál fue rápidamente notado por Jenny.

Vaya!!! – dijo Jenny – Toco a mi marido y a ti se te para la verga. De verdad que son muy buenos amigos, pues están sincronizados.

Dicho esto y con su mano alcanzó mi pene. Después de acariciarlo sobre la calzoneta por unos pocos minutos, me bajó la prenda, saltando mi verga como un resorte. Los ojos de Jenny destilaron lujuria.

Vámonos al otro cuarto – me dijo quedamente, como temerosa de que mi amigo se despertara y nos sorprendiera en tan pecaminoso acto.

Nos fuimos al cuarto y nos tendimos en la cama besándonos apasionadamente. Yo ya estaba totalmente desnudo y élla todavía conservaba el bikini húmedo de la tarde. Se lo quité y quedamos completamente desnudos, como Adán y Eva durante la creación. Rápidamente Jenny se lanzó sobre mi pene a mamarlo con ansia y se fue acomodando de tal manera que yo la mamaba a élla. Fue un perfecto 69, el mejor de mi vida.  El ruido que hacíamos y sus gemidos eran bastante fuertes, pero en ningún momento nos importó.  La hice llegar a un delicioso orgasmo con mi boca, la cual jugueteaba con su clítoris y en ocasiones se me escaba la lengua hasta llegar al agujerito del culo. Yo por mi parte, no suelo llegar al orgasmo oralmente, por lo que, después de sus gritos orgásmicos, le dí media vuelta frenéticamente y la penetré con todas mi ganas.

Hijueputa – gritó – qué rica tenés esa vergota, Papasito. Cojeme rico, maldito cabrón. Zampámela por el culo hijo de perra.

Si algo me excita a mí es que me hablen cochinadas durante el coito.

¿De verás querés que te rompa el culo con esta vergota, Mamasita rica? – le dije en lo mejor de estarla serruchando.

Ay, sí, hijueputa. Pero quiero que te corras adentro de mi culo. Esa vergota que tenés es más rica que la de mi marido.

Acatando sus órdenes, saque mi pene de su vagina y le subí las dos piernas. La comencé a penetrar por el culo. Y aunque costó un poquito al principio, los dos estabamos tan borrachos que no nos importó el dolor. Mi pene ingresó en toda su envergadura y élla comenzó a moverse como loca, gozando de un último orgasmo espectacular. Yo también llegué a mi climáx, depositando toda mi lechita en su culo.

Luego de descansar unos minutos, cada quién buscó su cama. Al día siguiente no hablamos del tema y estoy esperando fervientemente el día en que podamos repetir tan excitante experiencia.


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