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La maestra y su amante II   (Dominación)
 
AUTOR: lonebear
 

Después de haberme iniciado de la manera que ya les he contado, pasé un día con un dolor horrible en todo el cuerpo, pues lo que tenía metido en mi, me hacia sentir mucho dolor, aparte de la posición en la que me dejó todo lo que quedó de la noche, pues hizo que mis brazos estuvieran completamente entumidos, hasta dejar de sentirlos.

Al otro día, cuando me desperté, estaba completamente colgada, y los brazos ni siquiera los sentía, pasó un momento, cuando el hombre que me había recibido cuando llegué, se me acercó, y con mucha delicadeza, me soltó, me cargó como un trapo, y me llevó a una habitación, me colocó sobre la cama, y me dejó ahí.

Inmediatamente, me quedé dormida otra vez, pues el solo sentir la suavidad de la cama, me hizo dejarme caer, y pude descansar un buen rato. No supe exactamente cuanto tiempo pasó, pero ya era de noche cuando desperté. Mi amo estaba sentado a un lado de mí, y acariciaba mis cabellos.

Cuando se dio cuenta que había despertado me dijo solamente: ¡empínate!. Yo no quise ni siquiera hablar, como una autómata lo obedecí, me puse boca abajo, y apoyé mis rodillas sobre la cama. Él soltó los amarres de los consoladores y los fue sacando suavemente.

Báñate, estas hecha una porquería, cuando termines, bajas, te estaré esperando para darte de comer. Y salió. Ya descansada, me di cuenta de lo que realmente me estaba pasando, y pues mi primer impulsó fue salir de ahí, ¡escapar!. pero estaba yo completamente desnuda, sucia de sudor y de mis propios jugos, y adolorida, más de mi culo que de otra parte, pues el haber tenido semejante aparato dentro de mí, me había abierto más de lo que pude imaginar que se podía.

Así que decidí bañarme primero. Entré al baño y me di un baño delicioso, por lo menos así me pareció a mí. Cuando salí, me froté vigorosamente con la toalla, y fue cuando me dí cuenta que tenía muchísima hambre, así que iba a buscar comida, tenía que bajar, pero...... él me había dicho ya como era que tenía que vestirme, y pues no había nada ahí, así que abrí un closet, y revisé que había por ahí.

Para mi sorpresa, había una colección de ropa minúscula, y bastante ropa interior, medias y zapatillas con tacones altísimos. Ese era mi vestuario. Me puse unas medias negras con encaje, unas zapatillas negras de charol, con plataforma, que me hacían crecer unos quince centímetros, yo no soy bajita, así que me sentía altísima con esos zapatos, me puse una tanga negra que apenas y me cubría , y que solo se detenía por varios lacitos que se amarraban a los lados. Cepillé mis cabellos y los dejé sueltos.

Había varias botellas con perfume, tomé una y me puse en el cuello, en las muñecas, un poco en las piernas, y salí. No había nadie, solo se oía música, era una ópera, que generalmente, ponía en la escuela, mientras estaba en la oficina.....siempre la ponía cuando estaba solo trabajando.

Me fui acercando a la escalera, y no estaba segura de bajar, me sentía desnuda, y cohibida, pero su voz me sacó de mis pensamientos. ¡Baja! te estoy esperando. Bajé la escalera y lo encontré de pié enfrente del comedor, era una mesa de cristal, muy grande, creo que podrían caber unas veinte personas. Encima había un plato con pasta y un platón con fruta. Me acerqué inmediatamente, pues, sentía metiendo sus dedos en mi vagina, primero uno, luego dos y tres, los giraba, cada vez más fuerte, y los metía tan de golpe y tan profundo, haciendo movimientos bruscos dentro de mí, que me quise zafar, pero enseguida me puso quieta con una tremenda nalgada, que hasta él le debió de haber dolido, pues a mi me hizo llorar, pero no me atrevía hacer ningún ruido, por temor a que me diera una mas. Colgó el teléfono y jaló la correa, para que me levantara.

Esta vez estaba yo de pié. Eres toda una hembra...escurres, apenas te toco...eso me gusta...me servirás muy bien!. Sin decir mas me llevó otra vez al comedor, y acercándome a la mesa, me preguntó si quería comer, yo le dije que si, ¡ Y que has hecho para merecerte esta comida? ¿Acaso crees que nada más así te voy a alimentar? -No- Cada vez que quieras comer, tienes que gánatelo. Así que ven. Agáchate y chúpame hasta que me venga en tu boca, no podrás soltar una sola gota, quiero que te comas toda mi leche, y luego podrás comer. Me incliné sobre él, desabotoné su pantalón y lo bajé un poco. Saqué su verga, que estaba creciendo apenas, y la metí en mi boca. Era tantas mis ganas de comer, que lo chupé con tantas ansias, y con tanta pasión, dándole lengüeteadas por todos lados, succionándolo, desde los testículos hasta la punta, me lo metí todo en la boca, hasta casi atragantarme, que sentí de pronto como iba a estallar, me preparé para tragar, lo mas rápido posible, pues era esta la primera vez que fuera yo a probar el semen. Cuando lo sentí, me dio una arcada, pero la contuve, concentrándome en tragarlo rápidamente, cosa que me era un tanto difícil pues la correa que tenía en el cuello estaba muy justa y él me seguía jalando por la correa. Como pude, lo tragué todo.

El sacó su verga de mi boca y yo le ayudé a > acomodarse la ropa otra vez. Me jaló con la correa y me hizo hincarme. Muy bien gata, ahora, como gata comerás. Tomó el plato de pasta y lo colocó en el piso, así como el plato de fruta, lo colocó en el piso también. -¡¡Come!!- Esta fue mi primera y segunda lección dentro de esta casa. La primera: arrastrarme por el piso, la segunda, como debía yo de ganarme mi comida. Así pasó con mi alimentación casi todos los días que llevo de estar con mi amo. Solo una vez al día me da de comer, y solo esto, pasta y fruta.


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