Hola mi nombre es Marcia y vivo en España, en las islas canarias, tengo 25 años y os voy a contar mi primera experiencia con una mujer.
Siempre había fantaseado con hacer el amor con una mujer, aunque no me considero lesbiana, soy bisexual. Siempre había sentido más atracción por el cuerpo de una mujer en las películas porno que por el de los hombres aunque siempre he tenido novios.
Conocía a Marta desde hacia años y bueno yo sabia de su condición sexual, aunque siempre lo había pensado jamás se me pasó por la cabeza comentarle que me gustaría probar con ella. Y eso que siempre me lo ofreció y me dijo que ella tenia que ser la primera, medio en broma medio en serio, al final sucedió.
Tras romper con mi novio, le tiré los tejos de tal manera que quedamos para ir a una fiesta y luego ir a su casa.
Era una fiesta en una casa con amigos y amigas que yo no conocía pero me daba igual, sentí una vergüenza horrible cuando llegué a casa de ella y decidí no hablar del tema.
Nos fuimos y al llegar lo primero que hice fue ponerme una copa bien cargada para desinhibirme, y si que lo logré, estuvimos unas buenas horas allí y mientras tanto yo le enviaba mensajes al móvil muy calientes y ella me respondía con igual calentura. En una ocasión que nos juntamos todos para hacer una foto en el sofá yo aproveché para juntarme más a ella y meterle mano en su culo descaradamente, tanto nos excitó que me mandó un mensaje: ¡niña, como me has puesto!, estoy completamente mojada y tengo unas ganas de follarte locamente que ni te imaginas…
Ese mensaje me puso a mil, y poniendo una excusa nos largamos de allí a su casa. Subiendo las escaleras yo detrás de ella viendo su culo solo pensaba en morderlo y de pasar mi mano entre sus piernas. Pero me contuve. Entramos en casa y yo fui al baño porque hacia tiempo que me estaba aguantando. No le dije nada estaba muy cortada por la situación pero deseosa de follar con ella. Mientras me lavaba las manos ella se acercó a mi por la espalda y me abrazó cogiendo mis pechos entre sus manos, las apretó y me besó el cuello. Bajó sus manos hacia mi sexo y me acarició, jamás había sentido tanta excitación mi piel estaba erizada y mi conchita estaba empapada. La agarré por la mano y me la llevé a la habitación, nos desnudamos mutuamente suavemente y muy sensualmente. A cada resquicio de piel íbamos plantando un beso o un lametón o un mordisco. Ella muy decidida me tiró sobre la cama para quitarme el Jean, me quedé en braguitas y sujetador y se puso sobre mí. Noté todo su calor su peso y su excitación. Yo abrí mis piernas y ella se rozó contra mi sexo como queriendo penetrarme, me puse aún más cachonda si podía ser.
No me lo podía creer, estaba en su cama follando con ella y no sentía vergüenza, solo deseo y pasión. Nos besamos con muchas ansias, yo le acariciaba su espalda y le clavaba mis uñas en su trasero. Bajó hasta mis pechos y me apartó el sujetador para lamerme los pechos, me mordía los pezones y aunque dolía me excitaba muchísimo.
Una de sus manos bajó hasta mis tangas y pasó su dedo por todo el borde del tanga como dibujándolo, bajó más la mano hasta que apartó el tanga y lo metió dentro de mi chochito buscando mi clítoris aunque tanta humedad le hacían resbalar, al final me quitó las tangas y dirigió su boca a mi chocho y me lo comió como nadie en la vida lo había hecho, jugó con mis labios y mi clítoris.
Yo estaba muy caliente tanto que le pedí que metiera uno de sus dedos dentro de mí y así lo hizo, lo metió y empezó a buscar mi punto G y lo encontró, empezó a meterlo y sacarlo con mucha rapidez. Al rato noté como metía más y le pregunte que cuantos había metido y me dijo que uno más y le pregunté porqué no me metía más y así lo hizo, metió los 4, estaba tan lubricada que me hubiese cabido el puño entero, tuve que pararla pues la excitación era tanta que creí que me desmayaba, nos abrazamos un rato y no pudiendo contener la excitación continuamos jugando la una con la otra, esta vez fui yo la que bajó hasta su sexo y por primera vez en mi vida saboreé el sabor de una mujer, delicioso!
Estaba súper lubricada jamás pude imaginar algo así. Metí mi dedo dentro de ella y por primera vez noté la vagina de otra mujer, investigué esa nueva textura tan distinta a la mía y sus recovecos mientras lamía su clítoris con algo de torpeza, pero ella aún así, se estremecía de placer, le pedí que se masturbara para mi y así lo hizo, lo cual me puso más que burra, me puso tremendamente cachonda y empecé a masturbarme llegando al orgasmo como jamás lo había hecho.
Me tumbé a su lado acariciándola y viendo como se masturbaba y como se quedaba exhausta, pasamos una noche de sexo y pasión como no recuerdo. Realmente me gustó y ahora he descubierto que soy bisexual y que espero, aunque tengo novio, poder encontrar alguna vez más esas sensaciones tan distintas que se sienten con mujeres.
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