Llevábamos varios días juntos. El amo estaba muy contento, a pesar de haber sido muy indulgente esa semana. Me había atado las manos, las tetas, los pies. Me había empinzado las tetas y el coño. Me había azotado. Y me había follado de mil formas distintas y con distintos accesorios. Cada día me sorprendía con algo, y yo le obedecía como siempre. Fueron unos días maravillosos. El amo usó a su esklava.
Aquel era el último día que estaríamos juntos. Hoy me llevaría a un sitio muy especial. Me encantaba que me sorprendiera. Cenábamos en sitios muy elegantes y paseábamos mucho, siempre con alguna prueba incluida. A veces sin ropa interior, marcando los pezones para que los camareros los miraran, enseñando mucho escote, y algunas más.
Todo el día estuve nerviosa. Y para acrecentar mi estado no paró de provocarme y de estimularme pero ni tan siquiera me permitió que lo tocara. No me había corrido desde el día anterior y estaba a punto de estallar.
Por la tarde me mandó a la ducha, llenó la bañera y me hizo meterme. Él desde fuera me recorrió todo el cuerpo con una esponja. Olía muy bien. Buscaba su mano cuando pasaba por mi entrepierna para poder calmar mi calentura, pero en seguida la retiraba y se dedicaba a otra zona. Mis pezones estaban hinchados, a punto de reventar, pero ni los rozaba. Deseaba que acabara de una vez, por que sabía que no me haría nada.
Salí de la bañera y me secó cuidadosamente, yo seguía buscando sus manos para que rozara mi coño o las tetas, algo que me calmara, pero seguía sin hacerlo. Cuando mi cuerpo quedo sin gota de agua sacó un bote de crema y la puso por mi cuerpo, masajeándolo bien, los brazos, las tetas, el culo y las piernas.
"No te muevas". Salió del baño y volvió con un pantalón negro. "Ponlo". Quedaba muy ceñido, me gustaba. "ahora esto". Era una camisa blanca, de una tela muy liviana. La puse, se trasparentaban mis aureolas. No dejó que abrochara los tres últimos botones. Para mis pies unas botas altísimas, a las que no estaba acostumbrada y que me hacían sentirme insegura.
Me maquillé y estuve lista para que me pasara revista. Me hizo dar un par de vueltas por la habitación mientras me observaba desde la cama, con su polla en la mano y moviéndola despacio. Mi coño chorreaba solo de verla, tan durita y con el capullo fuera. Intenté acercarme pero solo dijo "No". Se me hacia la boca agua.
Salimos del hotel y fuimos a cenar. La cena fue estupenda, el amo lo pasó bomba. Nos atendió un camarero jovencito que no quitaba los ojos de mis tetas. Yo me inclinaba hacia delante cada vez que se acercaba para que la camisa se abriera más y pudiera ver todo lo que deseaba. Su delantal delataba el estado de su miembro, un bulto iba creciendo debajo de aquella telita roja.
Yo seguía esperando a mi sorpresa, aquel restaurante era elegante pero no para que fuese ese sitio especial. "Tomaremos una copa" Fuimos a un local muy chic, repleto de gente, una especie de pub. Pedimos una copa y el amo hablo con el camarero un rato. Yo me movía al compás de la música, muy sensualmente, quería provocar al amo, que me usara de una vez.
"Vamos" Me cogió de la mano y nos dirigimos al fondo del local, había un pasillo. Recorrimos aquel sitio oscuro hasta el final y toco a una puerta. Me encontraba algo mareada por el vino de la cena y la copa que habíamos tomado.
Entramos en una habitación grande con muy poca luz, había varias personas que hablaban entre ellas, y una serie de puerta en las paredes. "espera" si amo, como desees. Se acercó a ellas y después me hizo una señal con la mano. Fui hacia la puerta que me indicó y entré. Estaba asustada, no sabía que iba a pasar, aunque si el amo lo quería seria bueno para mí. La habitación estaba algo oscura, había una cama grande, muy grande, una mesa también enorme y con muchos objetos encima, varios sillones y sillas.
El amo entró, "ponte esto", era un antifaz de esos de piel,"hoy será tu primera vez", si amo. Seguía muy caliente y aunque no sabia que iba a suceder estaba excitadísima.
"Túmbate en la cama", si amo. Cerré los ojos mientras esperaba algún movimiento. Se abrió la puerta y entró alguien. No hablaban. Me incorporé un poco pero unas manos me empujaron de nuevo para la cama. "zorrita no te muevas". No era mi amo. Donde estaba? No podía verlo. "esklava obedece", si amo. Sus manos recorrían mi cuerpo, pronto fueron cuatro manos, unas se colaban por la camisa y sobaban mis pechos. Otras me acariciaban el coño, delicadamente.
Estaba muy caliente y seguí el compás de los movimientos que hacían. Mi coño chorreaba y mojaba el pantalón y mis pezones estaban durísimos. Notaba palpitar mi clítoris al contacto de la tela.
Me pusieron en pie. El otro hombre me desnudó despacio mientras el amo me besaba y lamía la cara "se muy obediente esklava", si amo. Cuando arrancó mi pantalón el hombre comenzó a chupar mis tetas como un loco, las chupaba y mamaba de ellas mientras metía un dedo en el coño. Estaba mareada. El amo observaba sentado en una silla, con su polla otra vez en la mano, masajeándola. Yo solo me contorsionaba con los movimientos de aquel dedo que hurgaba en mi agujerito.
El otro hombre cogió una cuerda y me ató las manos, cruzadas delante de mi. Eso me excitó aún más. Los labios de mi coño resbalaban al mover las piernas y mi botoncito estaba hinchadísimo. El amo sabe lo mucho que me gusta el que me aten y sabía que ya estaba a punto de explotar sobre todo después de pasar todo el día sin dejar que me corriera.
Se levantó de su asiento y se acercó a nosotros. El otro seguía sobandome mientras me movía a su ritmo. "de rodillas perra", si amo.
Hinqué mis rodillas en el suelo frente al desconocido. "abre la boca; hazle gozar como lo haces conmigo", si amo. Metí aquella polla en mi boca, ya estaba muy dura y era fácil de agarrar con mis labios. Lamí su capullo despacio como le hago a él, luego su contorno, y bajé hasta sus huevos para chuparlos. El extraño cerraba los ojos y jadeaba de placer. Mientras el amo sujetaba mi cabeza y tiraba de mis pezones con dos deditos.
Así colé todo el miembro y lo engullí, estaba todo dentro de mi boca. No era muy largo, pero si bastante gordo. El amo ayudaba a controlar el balanceo de mi cuerpo con aquella polla en la boca, él lo dirigía, más lento, más rápido, lo regía con la presión que hacia sobre mis pezones. Aquel ritmo también hacia mella en mí, la excitación iba subiendo, los sobeteos del amo y sus pellizcos hicieron que me corriera antes de acabar aquella mamada. Pero no podía dejar de chupar, no hasta que el amo me lo ordenara. Así lo mantuvo hasta que el otro estuvo apunto de correrse, pero no lo dejó.
"En pie puta", si amo. Me puse en pie dirigiéndome hacia la cama, necesitaba correrme otra vez, no podía más. Necesitaba que alguno de ellos me comiera o me follara, lo necesitaba.
Me pasaron las manos, aun atadas por encima de la cabeza, y así quede bien expuesta, con las tetas duras de tanta presión, y las piernas mojadas por las muchas babas que salían de mi coño. "¿quieres probar a mi puta?", debió de decir que si porque en seguida noté aquella lengua recorriendo mis muslos, recogiendo todo el liquido que había en ellos. Subió sin dejar ni un centímetro hasta el coño. Lo abrió bien y comenzó a lamerlo. No podía más, iba a estallar. En cuanto noté la punta de su lengua en mi clítoris me corrí de nuevo.
"¿Te volviste a correr zorra?", si amo. Me metió su poya en la boca, mi amo me daba su polla, que rica, tan distinta, estaba babeando. ¡Como me gustan sus babas! Apenas podía moverme, pero me folló muy bien la boca. Yo ya estaba a punto para correrme otra vez, teniendo en cuenta que el desconocido me chupaba y mordía los pezones, no tardaría mucho en hacerlo. Estaba como loca. Pero antes de que sucediera cambió las posiciones.
Él bajo a mis tetas. Mis pezones hinchados clamaban por su boca. Note como me penetraban, era muy gorda aquella polla a pesar de que mi agujerito estaba muy preparado. Me contorsione. No tuvo ningún miramiento, me follo como un loco. Cuando llegué de nuevo al orgasmo el amo mordió mis pezones a la vez, con las tetas unidas y apretándolas. No dejo que el extraño se corriera dentro de mí. Y este la saco y mancho mi barriga con su leche. Estaba exhausta , pero sabia que no había terminado.
"Lo estas haciendo muy bien esklava", gracias amo. "pónsela dura otra vez", si amo.
Aquel miembro volvió a mi boca, aunque no era necesario mucho trabajo por que no disminuyó nada. El extraño estaba muy caliente, casi tanto como yo.
El amo aún no se había corrido, y yo lo necesitaba, era mi recompensa. Miraba como me comía la otra polla mientras acariciaba mi cuerpo muy despacio. Mi calentura volvía a crecer.
De pronto sentí su como me la metía, de un solo golpe, paró, y la sacó. Repitió el movimiento varias veces. Después noté sus dedos jugueteando por mis agujeros, del coño al culo y del culo al coño. Los introducía un poquito y los movía dentro. Primero metió un dedo, luego dos y después tres. Entraban muy bien en todas partes. Entonces supe lo que iba a hacer.
Me movieron en la cama entre los dos, el individuo se tumbó. "clavátela, mi zorra", si amo. Me puse a horcajadas y me la clavé. Me movía muy despacio. Mi culo quedaba ligeramente levantado, y el amo comenzó a acariciarlo, buscando con su mano mi ojete. La polla del amo estaba durísima, la pasaba de un lado a otro para que supiera lo que iba a hacer, pero yo ya lo sabía.
Se acercó más y puso su capullito en el agujero. "¿lo quieres esklava?", si amo lo deseo. Empujó despacio hasta que entró. Paró un poco y luego me la metió hasta el fondo. Fue delicioso. Mi amo marcó el ritmo. Los tres nos movíamos al unísono. Poco a poco, era febril, yo estaba como loca. Me sentía llena, repleta. Me sobaban las tetas, se agarraban de mis pezones y me embestían a la vez.
No se cuanto tiempo estuvimos así, estaba ida. Pero cuando me iba a correr note como pellizcaban mis pezones con fuerza y como el amo agarrándose a mis caderas casi me mete sus huevos en el culo. Así nos corrimos los tres.
"Muy bien putita. ¿Te gustó? ¿Te sentiste llena?", si amo...
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