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Mi experiencia con cielo   (Primera vez)
 
AUTOR: Carlos
 

Hola me llamo Carlos y esto que les voy a platicar es pura fantasía pero basado en personas reales y en mis fantasías.

Para empezar me llamo Carlos y vivo en Monterrey México y tengo 20 años, estoy en una universidad muy conocida en México, estoy llevando una materia que se me dificulta demasiado y que ya había reprobado y que en esta segunda oportunidad deseo pasar a como de lugar, entonces en ese salón como yo he reprobado el curso estoy con pura gente menor que yo y al entrar en clase lo primero que me fijo es en ella, esa chica, morena, pelo largo, de cola de caballo, ojos preciosos, con un cuello hermoso, con un par de senos increíbles, grandes, y firmes.

Ella tiene 18 años recién cumplidos, y con un trasero muy rico, usaba una blusa de botones muy sexy, me quede perdido en esa belleza tan grande que solo pude no dejar de respirar, en ese momento pensé de todo tipo de cosas, bueno así me tuvo durante 2 semanas en las que no me animé a hablarle, hasta que me decidí le pregunté que de donde era y demás cosas que se te ocurren cuando estás con una belleza como esa, puras estupideces, bueno.

Ya después de dar el primer paso, seguí llevando conversación con ella, hasta que la invité a salir, para todo esto se llama Cielo, ella aceptó a salir conmigo y quedamos de ir a una fiesta, llegué a su casa como a las 10 de la noche y salió su compañera de cuarto a abrir y estuve platicando con ella y me dijo que esperara un poco que ya bajaba Cielo en un momento, después de unos 10 minutos, ella sale de esa puerta, wow!! no podía creer lo que veía era un ángel, un ángel incitante y erótico, ya se la imaginaron? carita inocente piel perfecta, morenita, con unos pechos desproporcionados encerrados en una blusita blanca, muy pegada al cuerpo, con una falda larga de tela de jeans, igual de ceñida a su traserito.

Me quedé desconectado a la realidad, solo viéndola, después de no se cuanto tiempo, desperté y la invité a irnos, la subí al carro, llegamos a la fiesta, saludamos a mis amigos, la presenté y fuimos por algo de beber, obviamente solamente había vodka, tequila y cerveza, empezamos a platicar y beber, perdí la noción de la cantidad igual que ella, cada vez nos fuimos acercando más, hasta llegar al momento más deseado, al momento del beso, nos dimos un beso tierno primero en los puros labios, empezando a acariciar sus labios con la lengua para empezar a jugar con las lenguas en un movimiento cada vez más rápido y desenfrenado, cada vez más acompañado de caricias en la espalda en la nuca, la excitación era cada vez más y más hasta hacerse incontenible, le besé su cuello con esas caricias que te hacen enchinarte la piel, la nuca, sin dejar un poco de sus alrededores sin besar, ella ya estaba más que caliente, me dejó hacer, llegó el momento en que me di cuenta de la firmeza de sus pechos, duros, pesados, deliciosos, con olor a perfume afrutado, dulce, típico de las chavitas lindas, las apretujaba, los amasaba, fue ahí cuando me di cuenta de sus pezones duros.

Eran enormes, me moría por morderlos, se apreciaban por la blusa, esas torrecillas que tanta excitación le provocaban ante cada caricia, llegamos a un momento en que decidimos escaparnos a una habitación de la casa de la anfitriona por que el espectáculo era demasiado, y nos metimos al cuarto de ella, sin dejar de besarnos de la forma más caliente posible, tocándole sus senos, tan duros, ricos nos sentamos en la cama y cuando le comenzaba a sacar la blusa me detiene y me confiesa que es virgen y que tiene miedo, en ese momento recordé que no traía condones, y se lo dije, me respondió que sin condón no quería por el riesgo, no hice caso a lo que decía, la oía pero no le entendía, estaba más ocupado viendo su cuerpecito tan firme, tan delicioso que te obligaba a lamerlo todo.

Entonces le tome una mano y la llevé hasta mi pene que ya estaba durísimo para ese momento, estaba sudando por lo que pasaba, ella se dejó hacer y lo comenzaba a acariciar sobre la ropa, le gustaba, le llamaba la atención, tan caliente que estaba ella me la sacó de mi pantalón, y yo sabiendo en que no me iba a dejar que lo hiciéramos, pensé en que por el momento una mamada no me molestaba, y menos de esa carita tan linda, con esa boquita tan chiquita, y es que tiene una carita de inocente que con solo imaginártela se te pone dura, ella me tenía agarrado el pene, moviéndolo para todos lados sin tener ritmo pero era increíblemente bueno.

Cuando hacía eso con un dedo de mi mano le acariciaba sus labios que chupara mi dedo mientras con la otra mano le acariciaba el estómago, pasando al vientre y luego a su vagina, al comenzar ella tenía las piernas cerradas pero al sentir las caricias las abrió de par en par involuntariamente, yo seguía por debajo de la falda tocando su panty, estaba muy caliente y mojada su calzoncito, capté el momento en que pasé mi mano por el punto donde se estremeció insistía en sobarle ese punto, mientras con la otra mano, le tomé su cabeza y la empujé hacia abajo en dirección a mi pene, ella estaba ida, ausente, disfrutaba lo que yo le hacía y se dejó llevar hasta que encerró en sus labios mi pene tan duro como estaba sin ningún pero, le empujaba la cabeza y ella la regresaba a su posición para que yo después la empujara otra ves, me estaba dando una chupada increíble.

Yo no iba a arriesgar más a hacer algo que no le gustara para poder luego en otra oportunidad seguir donde nos quedamos luego de unos minutos ya sentía que me corría sobre todo después de que me mordió mi pene en el momento de su orgasmo, babeaba y escurría su saliva sobre mi pene, tenía la boca abierta para después seguir con su ritmo sobre mi pene, hasta que le avisé que me venía y ella no me hizo caso y siguió chupando hasta que me corrí todo mi semen en su boca, ella se lo tragó, se lo bebió todo, se le escurrió un poco pero fue todo, en eso le dije que era mejor que nos fuéramos, por 2 cosas, para dejarla en ritmo después de lo bien que nos lo habíamos pasado y segundo por que ya nos teníamos que ir ya no había nadie en la fiesta y yo ya había visto como la dueña de la casa se asomaba y se quedaba viendo y luego se iba, así ella pasó al baño se limpio, se medio peino y la fui a dejar a su casa, nos despedimos con un beso en la boca y se metió a su casa.

En los días siguientes yo pensaba en como le haría para poder convencerla y así hasta el siguiente fin de semana, cuando la invité al cine pero, después de que le pedí a un amigo su departamento y él aceptó, compré condones ahora si, y fuimos al cine, nos besamos, nos acariciamos, tanto que hasta hubo gente que se salió de la sala por el espectáculo que estábamos dando, después del cine tan calientes como estábamos llegamos al departamento, tomábamos vodka y repetimos lo del fin de semana pasado, ella chupando y yo la hacía llegar al orgasmo, pero esta vez cuando ella pensaba que ya se acababa, le saqué la blusa de forma muy rápida para que no pusiera resistencia, y así se quedó sin nada de ropa de la cadera para arriba, increíble, eran enormes, hermosas, y sus pezones, duros.

No pude evitar morderlos, esto la encendió más, si se podía, continué chupando, amasando, pellizcando, ella gemía del placer, en eso ella ya no se daba cuenta de lo que hacíamos, estábamos en el sillón y me la llevé a la cama de mi amigo, la acosté y ya así le quité la falda, sus pantys, con figuritas y con una mancha de humedad la olía, su aroma llenaba el cuarto, era un olor atrayente, diferente se veía que usaba de ese tipo de shampoo intimo, olía riquísimo y así la dejé en pantys pero solo por un momento, por que luego se las arrebaté, su pelambre era mucho, se veía que era alguien con mucho pelo, no me importó yo me fui directo a su vagina, con mi lengua lamía todo, la penetraba, me llenaba la boca con lo mojada que estaba, gemía con su voz dulce, ahora ya no le importaba nada.

Estaba excitadísima, ella me ahogaba con sus manos en su sexo, no podía respirar pero me encantaba y a ella también, en ese tiempo yo me quité toda mi ropa para quedar desnudo, y así mi plan daba resultados, ella ya no podía mas, estaba disfrutándolo y estaba como poseída, después de nuestra faena como que entró en un momento de letargo, se veía rendida, mientras ella descansaba abrí la cajita de condones y me puse uno y ella al darse cuenta me decía, que no que no lo hiciera, que era virgen y le daba miedo, pero a mi ya no me importaba me había aguantado mucho como para seguir así, y me puse sobre ella, coloqué mi pene en su entrada y fui empujando poco a poco, ella se quejaba quedito, cada vez más, hasta convertirse en grititos y yo ya con mi pene todo dentro de ella, gozando, era lo más rico, verla a ella toda dulce, despeinada y gimiendo, yo gozando dentro de ese agujerito tan caliente y mojado.

Se la metía y sacaba mientras le chupaba sus pechos era increíble, fue tomando ritmo, sus grititos eran cada vez más fuertes, le dolía pero también se veía que estaba descubriendo su placer, yo estaba desenfrenado, solo podía ver su cuerpo moverse a mi ritmo, sus pechos moviéndose de lado a lado, sus pezones durísimos, morenos, gruesos, después de unos minutos de puro placer, me vine dentro de ella, yo en ese momento no me podía detener, mi excitación era total, ella sudada, cansada y yo ahora volteándola, con mucho esfuerzo pero poniéndola en 4, ya no sentía lastima, yo era en ese momento un desenfrenado.

Le acerqué mi pene que duro, todavía al ver semejante mujer en esa posición, tan indefensa, tan vulnerable oliendo a mujer, y dejándome ver su ano con unos pocos pelos, cerradito, oscuro y sus labios vaginales, rojos por la excitación, podía ver como brillaban por su humedad y el sudor, viendo todo eso, para nada bajo la firmeza de mi pene que no es grande es de 16cm, ya sin condón y con la pura lubricación de su vagina que la tomaba metiéndole mis dedos en su mojadísima vagina, se la embarraba en su anito mientras se lo masajeaba, metiéndole un dedo primero para que se dilatara.

Cuando se lo metí ella gritó, le dolía, pero en este momento ya dejaba hacer todo, después de meterle 3 dedos acerqué mi pene, haciendo presión comenzó a entrar mi pene en su ano, ella gritó de una forma que me asusté pero al ver que seguía bien seguí ahora con ritmo, estaba muy apretadito, yo lo gozaba como nunca lo había gozado, nunca había estado en un lugar tan cerradito, yo estaba loco se la metía con mucha fuerza viendo su hermoso trasero, grande pero durito, morenito, tan rico que no podía bajar la erección, veía su espalda, lisita perfecta marcadita por el ejercicio.

Me acosté sobre su espalda, pero no paraba de metérsela y sacársela de su irritado ano, se ve que le seguía doliendo pero para que fuera más placer le agarré sus pechos que se movían, se los apreté le pellizqué sus duros pezones ya sentía que me iba a venir y lo hice fue delicioso su anitos seguía apretadito, y solté lo que me quedaba de semen ahí, para después caer rendido en la cama con ella a un lado, después de un rato comenzó a llorar, y la consolé diciéndole que era normal que se sintiera un poco culpable, la ayudé a vestirse sus calzones primero, después su falda y su blusa se me paró otra vez al ver ese cuerpo perfecto con esas tetas tan grandes, firmes y sus pezones duros todavía, su carita dulce con lagrimas en sus ojos, tan tierna pero ya se me hacía mucho para ella.

Me fui al baño y me masturbé por última vez y la subí al carro y a su casa, a partir de ese momento me tomó muchísima confianza, me cuenta todo y me complace en todo, después de este tiempo, no pierdo la excitación al ver semejante combinación entre su carita dulce, inocente, tierna, tan bella y su cuerpo tan incitador tan sexual, tan deseable, tan maravilloso.


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