No aparentaba mas de una treintena, la mezcla de una anatomía perfecta y su jovial carácter, la hacen una chica impresionantemente irresistible. Lo mejor sin duda, su culo, siempre resaltado por unos pantalones ceñidos o una faldita estrecha. Su camisa dejaba ver sus exuberantes pechos, que parecían pedir a gritos que los liberasen alguien de la estrechez y eso precisamente es lo que yo me propuse.
Un jueves en clase me dejo muy excitado con el movimiento que hacia al escribir en la pizarra y al finalizarla con un movimiento rápido le deje sobre la mesa una nota que decía:
“¿Te gustan los juegos ely?
Te enseñare el mío,
La primera regla; no llevar ropa interior
La segunda; el coñito bien depilado
Todo lo demás te lo enseñare en persona.
El sábado a las 10 en mi casa”
Lo prepare todo para el día, compre juguetitos para que no le faltara de nada a mi hermosa perra.
Llego la noche, y como yo le indique a las 10 sonó el timbre, abrí la puerta y le pedí que dejara toda su ropa en una cesta, y que entrara desnuda, su cara palideció, pero le ganó la curiosidad de saber que le tenia preparado, se despojo de su ropa con rapidez observando que la primera regla la había cumplido, solo traía puesto unos téjanos y una camiseta. Entro en la casa, le explique la tercera regla del juego; estaría a mi disposición esa noche entera. Lo pensó y tras un titubeo, bajo la cabeza en señal de sumisión. No pude aguantar la excitación y nerviosismo al tener a mi profesora bajo mis ordenes. Mis manos no tardaron en examinar su cuerpo desnudo, la obligue a inclinarse para dejar su redondo culito a la vista para recrearme con el. mi polla crecía por momentos, en la posición que la tenia solo tuve que ponérsela en la boca, me miro como pidiéndome permiso para comérmela y yo sin esperar le agarre la cabeza para introducir mi rabo, sus labios estaban completamente estirados, le estuve follando la boca 10 minutos al menos sin cesar pero ella parecía no estar saciada, cuando estaba llegando al clímax le dije que iba a beber la leche mas sabrosa de su vida, así que no se debía dejar nada afuera, mi corrida fue monumental todo le cayo en la boca y unas gotas en la cara que ella rebaño, dejo mi polla brillante.
Me di cuenta que por las ingles de Ely chorreaba flujo, su excitación era máxima, metí mis dedos en su coño y los saque todo mojado, pero todavía no era su momento para disfrutar. Puse la televisión, me senté y la deje en el suelo a mi lado, toda excitada, con los pezones erectos y el coño mojado suplicando mi polla. De vez en cuando le acariciaba la cabeza.
Después de pasar una media hora, mi aparato estaba listo para funcionar, me la lleve a la cama y la coloque a cuatro patas, su coño seguía mojadito así que sin ningún calentamiento le envestí con mi polla por detrás, ella soltó un grito de placer, mi cuerpo le daba golpetazos en su culo que enrojeció, sus tetas colgaban y se movían violentamente, de vez en cuando se las estrujaba. Los gemidos de Ely se mezclaban con mis palabras ordenándole que no se corriera hasta que yo se lo dijese, eso parecía ponerle mas y mas gritaba. Cuando por fin la deje sus flujos llenaron
mi polla en un orgasmo fortísimo. Luego cayo sobre la cama destrozada, no la deje respirar cuando un segundo orgasmo le solté sobre sus tetas y cara, este mas potente que el anterior, hice que me la limpiara bien y concluí la sesión con un beso en la mejilla y diciéndole lo bien que se había portado.
Esa noche dormimos los dos en la cama completamente desnudos, a la mañana siguiente mi perra Ely se había despertado y esperaba nuevas ordenes. Nos duchamos y fuimos a clase juntos.
Al día siguiente mande a hacer un collar para ella, donde ponía su nombre y por detrás” propiedad de Marcos”.
|