Mi nombre es Ariana soy una chica de 21 años, soy morena clara con grandes curvas y me han dicho que tengo unos pechos muy lindos y grandes, creo que es lo que más sobresale además de mi trasero, y el relato que les contaré sucedió un verano en el que vino de visita mi padrino con su mujer. Hacía mucho que no lo veía; él se llama Jacinto es alto, moreno y muy atractivo y a pesar de que tiene 44 años no aparenta su edad.
Todo sucedió el día que llegó cargado de regalos para su querida ahijada, el venía con su esposa a la cual yo no conocía sin embargo mi mamá parecía tenerle mucho afecto, me quedé impactada con la atención con la que se dirigía hacia mi, le decía a mi mamá que estaba yo muy guapa y desarrollada, que él hacía mucho que no me veía, en fin platicamos principalmente de frivolidades esa noche, así es que nos fuimos a dormir para que al siguiente día pudiéramos disfrutar más de la visita de mi querido padrino y su esposa.
Cual fue mi sorpresa que a media noche empecé a escuchar ruidos muy extraños que provenían de la recámara de mi mamá y al abrir un poco la puerta vi como mi padrino, mi mamá y su mujer hacían el amor, era como una película porno, mientras a mi madre la penetraba mi padrino, su mujer le lamía su culito era todo tan excitante, nunca había visto una verga tan grande y dura como la que tenía mi padrino, sus quejidos eran de placer absoluto y parecía que ambas mujeres se peleaban por mamársela, después Mariela le lamía la rajita a mi madre mientras ella era penetrada por atrás, los tres se movían al compás saciándose de placer, yo sin embargo estaba muy excitada al ver tal escena así que decidí regresar a mi cuarto por el miedo a que me fueran a descubrir y me masturbé pensando en lo que había visto.
Al siguiente día todos amanecieron muy contentos y mi mamá y Mariela (así se llamaba la mujer de mi padrino)salieron a comprar qué desayunar por lo que aproveché y me metí a bañar para estar lista, y al salir de la ducha en mi cama había un hermoso collar y más fue mi sorpresa que al parecer mi padrino entró a mi cuarto y como acostumbro a bañarme con la puerta abierta del baño me vio totalmente desnuda, por lo que me sentí excitada y nerviosa tan solo en pensar que mi padrino me había visto, total, me puse una faldita blanca muy linda que realza mi trasero y una blusa de tirantes sin sostén que dejaba a la vista mis buenas tetas y salí decidida a tener a mi querido padrino entre mis piernas al fin y al cabo teníamos mucho tiempo libre ya que estábamos totalmente solos.
Lo encontré en la sala con una sonrisa en su boca por lo que le pregunté que cual era la r collar a lo que yo accedí, y ahí fue cuando de repente me dijo al oído que me había visto ayer observándolos como hacían el amor y que le había gustado que yo lo viera excitado, me pregunto que si me había gustado su verga, y que si podría metérmela toda, yo estaba loca de pasión ya que nunca me habían hablado así.
Él ya estaba con una mano en mis tetas y las masajeaba lentamente apretándome los pezones que estaban a punto de estallar, y de repente bajó su mano hacia mi raja y me metió la mano acariciando mi clítoris, pellizcándolo, y me preguntaba que por qué estaba tan mojada, que si me gustaba que me agarraran la conchita, también me preguntó que si me gustaba que me hicieran sexo oral por lo que asentí, y me tiró al sofá y con sus manos me quitó mi tanga y puso su lengua en mi rajita comiéndosela toda al mismo tiempo que metía sus dedos por mi hoyito y los sacaba muy mojados y los lamía con ricura, fue así como tuve mi primer orgasmo, de repente se despojó de la ropa y pude ver como sacaba su gran verga toda tiesa así que no desaproveché la oportunidad y me la llevé a la boca dándole grandes mamadas para que se pusiera más dura.
Me quitó la ropa y me abrió totalmente las piernas y de un solo golpe me la metió toda, yo gritaba de placer por que al mismo tiempo en que me embestía pellizcaba mis tetas y se las llevaba a su boca mordiéndome el pezón y lamiéndome toda, después me puso de cuatro patas, y me pasaba su mano por mi raja que estaba muy mojada y abierta, y de nuevo me penetraba dándome grandes cogidas, de repente sentí como sus dedos recorrían mi culito no me había dado cuenta que me estaba metiendo los dedos mientras me cogía, era una sensación fascinante y como ya estaba bastante excitada me metió su verga por mi culito primero poco a poco por que aún así se sentía dolor, pero ya después de un jalón metió toda su carne dándome muy duro, me llevó al clímax, me decía que era su putita y que me iba a coger, que nadie más me haría sentir igual, fue riquísimo, así fue hasta que sacó su gran verga e hizo que me tragara parte de sus jugos, me dijo que era una mujer maravillosa, que ni con su mujer ni con mi madre cogía tan rico.
Así duramos cogiendo por varias semanas sin que su mujer y mi mamá se enteraran, yo para ellas era solamente la ahijada de mi padrino.
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