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Chiquita introvertida   (Primera vez)
 
AUTOR: Anónimo
 

Tenía una compañerita muy extrovertida, de unos 24 años, rubia, chiquitita, con un muy buen par de tetas. Con solo conocerla la vista se te iba a esa parte del cuerpo. Ella muy conversadora y amigable, siempre me pedía ayuda en el trabajo y yo siempre se la brindaba como hago con todos. Uno en la oficina debe ser amable y ayudar al prójimo. Luego de unos meses trabajando con ella, almorzábamos en el restaurante del edificio ya que este estaba apartado de cualquier negocio de comidas. Ella era del interior y a medida que charlábamos me contaba que siempre los chicos la miraban y le decían cosas pero ella no se animaba a salir con ninguno ya que tenía temor. Me confesó que aún era virgen. Para una chica de 24 o 25 años ser virgen es algo raro en esta época.

En su ciudad natal ella tenía amigos pero los conocía de la infancia y nunca pasaron de ser amigos. Y cuando vino para Buenos Aires desconfiaba de los chicos de acá y siempre rechazó cualquier oferta sexual. Me confesó que ni siquiera había visto nunca a un hombre desnudo. La primera vez que me lo contó no hice ningún comentario pero el tema siempre volvía a nuestras charlas. Me decía que le encantaría sentirse segura y tenía miedo de no saber que hacer en el momento preciso. Me decía que necesitaba que alguien de su confianza le enseñara. Alguien que tuviese experiencia.

Te puedes imaginar como se me ponía el bulto después de que dijera esto. Yo no me atrevía a ofrecerme. Y así pasaron los días y los almuerzos hasta que un día me dice de frente. Necesito que me enseñes a hacer el amor. Me quedo atónito. Le dije que no podía, que ella sabia que era casado. No me importa - dijo. Sé que vos me poder enseñar a no tenerle miedo a los hombres. Le pedí que me lo dejara pensar. Al otro día le dije que si, pero que solo le iba a enseñar lo básico, que no le iba a hacer el amor, que solo jugaríamos un rato. Aceptó y quedamos para otro día ir a su departamento.

Ella vivía sola y después del trabajo nos fuimos juntos. Al ingresar en su departamento notaba como se sentía nerviosa y muy insegura. Yo sentía los nervios normales ya que hacia rato que no andaba con otra mujer, me ofreció un jugo para tomar y acepté. Luego de tomarlo y charlar un rato le pedí que antes de hacer nada quería que se tranquilizara y se sintiera cómoda y si no lo estaba que se olvidara de todo. Estas palabras le dieron seguridad y me dio las gracias. Se acercó y me dio un beso en la boca. Un beso inocente de agradecimiento. Me incorporé y me puse parado frente a ella que seguía sentada en el sillón, y le dije: - bueno desabróchame el pantalón, pero hacerlo despacio, lentamente.

Sus manos inexpertas comenzaron a moverse. Torpemente me aflojó el cinturón, me desabrochó el botón y me bajó el cierre. Se reía de los nervios la pobre. Al bajar el cierre mi pantalón se deslizó hasta el piso. Se levantó, me desabrochó los botones de la camisa y me la sacó y se sentó de nuevo. No me imaginé que estuvieras tan bueno. - me decía. Que buenas piernas. Me saqué los zapatos y el pantalón lo tiré a un lado. No podía disimular el bulto que se me formaba dentro del slip. Y ella no dejaba de mirarme. Bueno le dije, ahora te voy a mostrar algo que te va a cambiar la perspectiva del mundo. Me bajé lentamente el slip dándome la vuelta y mostrándole mi culo y me lo saqué por completo. Después me di la vuelta tapándome con las dos manos el miembro y de repente las levanté.

Como un resorte mi miembro apuntó al techo. Me quedé en silencio y sin hacer nada. Ella lo miraba y me decía.

- Es hermoso, mmmmhhh que bien que estás. ¿Puedo tocarlo?

Si dale sin miedo, familiarizaste, juega con el, conócelo, mímalo. Se acercó y comenzó a pasarle primero una mano y después las dos. Recorría mis huevos, mis pelos púbicos, mis piernas. Empezó a sentirse más a gusto me tocaba por todos lados. Se agachaba y miraba fascinada. Que linda que es, que dura que está. Como es cuando esta chiquitita? - Dentro de un ratito la vas a poder ver en ese estado pero mientras juegues con ella va a permanecer así de dura. Con sus manos deslizaba la piel hacia atrás descubriendo el glande. No la tires más hacia atrás que me va a doler, - le decía. Te voy a enseñar a chupar una polla. ¿Quieres? - Si, y una sonrisa picara se asomó en su cara.

Quiero que lo hagas instintivamente, no te voy a guiar y después te voy a indicar. Ella empezó a lamerme la punta. Con su lengua recorría mi tronco. (Como si estuviese comiendo un helado). Después se la metió en la boca pero no se movía. Solo se la metía y después le pasaba la lengua. A pesar de su inexperiencia la situación era excitante.

Le dije: - mira te explico, métetela en la boca, tienes que lograr que mi miembro suba y baje de esta forma me vas a dar placer. Siéntate y mírame. Le dije.

Y comencé a masturbarme delante de ella y le mostraba como subía y bajaba. ¿Ves? esto es lo que tienes que lograr con tu boca. Se la metió de nuevo y fue aprendiendo rápidamente. Ya sus movimientos eran más hábiles. Más seguros. Le pedí que me chupara los huevos, y en eso no tuvo problemas. Lo hacia muy bien. Me estaba gustando y ella estaba recontenta. Le pedí que parara ya que estaba sintiendo que si seguía iba a llegar al orgasmo. Sácate la blusa le pedí.

Cuando lo hizo. Vi como sus tetas estaban apresadas en su corpiño. ¡Que vista! Cuando se sacó el corpiño quedaron frente a mí ese par de tetas impresionantemente grandes. Tenía unas aureolas grandísimas de casi 5cm de diámetro y sus pezones estaban erectos. Me acerqué a ella y jugué con sus pezones retorciéndoselos de un lado a otro y presionándoselos para excitarla. Su cara no disimulaba su excitación. Mmmmhhh que rico. ¿Como haces eso? me preguntaba. Le mordí los pezones y se los lamí en círculos y se pusieron extremadamente duros. Le apreté bien las enormes tetas y gemía de placer.

Ella acostada en el sillón. Me puse arriba de ella cabalgándola y metí mi miembro entre sus tetas. Ella con sus manos las sujetaba aprisionando mi miembro.

Le pregunté si quería que me corra en las tetas y asintió con su cabeza. Cuando sentí que estaba a punto la saqué de sus tetas y me masturbé frenéticamente y chorros de esperma cayeron entre sus tetas y su pancita. Era la primera vez que ella veía a un hombre correrse y era la primera vez que veía leche. La tocó con sus manos y se la pasó por los pezones. Me fui a limpiar al baño igual que ella y cuando volvimos al sofá charlamos otro rato.

Me contaba como y cuando se masturbaba y le pedí que se saque la pollera. La ayudé con la tanguita y frente a mi se quedó ella también completamente desnuda. Me dijo: - puedo chupártela de nuevo? - si le dije pero primero me toca a mi. Le separé las piernas y con mi lengua le hice masajes en su entrepierna y me dediqué a lamerle el clítoris. Sus gritos no paraban.

Me decía siii, así, me gusta. Mmmmmmmmm que rico, y mientras se chupaba sus tetas, ya que como son grandes llegaba a meterse los pezones en su boca. Con mi boca y mis dedos le froté el clítoris con movimientos circulares y su botoncito se puso durito y con mi pulgar le daba leves golpecitos y ella respondía con gemidos. Mi lengua se movía con precisión y maestría lamiendo sus zonas más sensibles hasta que no aguantó más y llenó toda mi boca de sus jugos. Se convulsionó de forma tal que quedó exhausta en el sillón. Me agradecía a más no poder. Nunca nadie me hizo sentir estas sensaciones.

Gracias. No me lo voy a olvidar nunca.

Ella quería chupármela otra vez, pero le dije que la primera lección había terminado, que se preparara para la segunda.


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