SEXSHOP FAVORITOS | PÁGINA DE INICIO | RECOMIENDANOS | REGISTRARSE | CONTACTO | FORO
HOME
FORO
BLOG
REGISTRARSE
JUEGOS PORNO
RELATOS
TOP 100
LISTA DE RELATOS
TU RELATO
BUSCAR RELATO
LISTA DE AUTORES
AUTOR ALEATORIO
SEXO GRATIS
ENLACES AMIGOS
Guia de escorts
JUGAR GRATIS LISTA COMPLETA INGRESO WEB
 
 
En www.librored.com recopilamos los mejores relatos eroticos de la red y los que vosotr@s nos enviáis. Si tenéis una historia que dar a conocer, o para cualquier otra cosa, podéis escribir a: relatos@librored.com

librored CATEGORIAS DE RELATOS
Amor Filial Autosatisfacción Bisexuales Confesiones
Dominación Fantasías Eróticas Fetichismo Gays
Hetero General Infidelidad Intercambios Lesbianas
Maduras No Consentido Orgías Primera vez
Sadomasoquismo Sexo Anal Sexo Interracial Sexo Oral
Sexo Virtual Transexuales Trios Voyerismo

Las tardes frias de invierno   (Confesiones)
 
AUTOR: Anónimo
 

Os voy a contar hasta que punto me descoloca la tristeza. Hasta donde soy capaz de dejarme caer cuando estoy a oscuras. Tuve una cita con mi último amante. Aunque ya debería de definirlo como uno más de mis amantes perdidos. Ahora, es sólo uno más entre mis recuerdos. Una de tantas evocaciones en noches frías y solitarias. Soy mujer, y como tal, a veces hago y digo cosas que no tienen ningún sentido.

Nuestra tórrida historia hacía tiempo que había terminado. Pero, uno de mis "malos hábitos" es intentar terminar bien todas mis relaciones. No me importa perder hombres (o mujeres) en mi cama, pero perder amigos es harina de otro costal. Con V. me estaba costando mantener esa costumbre. Quise verle una vez más para... No sé. Lencería color hueso. Pantalón blanco bajo el cual se adivinan mis tersas nalgas. Suéter verde de punto, el cual resbala constantemente por mis hombros. Sandalias de cuero marrón con tacón de aguja. Lágrimas en mis orejas. Mis tatos nuevos en su mejor momento.

Odio el color verde, pero a él es uno de los colores que más le gusta. Me dejo llevar bastantes por mis sensaciones. Y sabía lo que iba a suceder. Antes de llegar a la ciudad, recibí una llamada suya, diciéndome que no podía acudir a nuestra cita. Lo cual, pese a estar segura de que iba a suceder, me sentó como una patada en el estómago. Aún así, logré convencerlo para que nos viésemos en otro lugar y más tarde. Cuando me dirigía hacia allí, metí el pie en un hoyo y se me rompió el tacón del pie derecho. Imaginaos donde quedó ¿mi pose seductora, en que se convirtieron mis andares garbosos...

Todo a mi alrededor me decía "Vete a casa, Esther". Pero, ¿creéis que lo hice? No, que va... Seguí hacia mi condena, pero en vez de ir andando, paré un taxi. Con lo cual llegué demasiado pronto. Y tuve tiempo para pensar... Tenía tantas ganas de verle. Además, en mi fuero interno y aunque me lo negase a mí misma y también a él, esperaba que volviésemos a follar. Como antes... Os cuento todo esto, en un intento de justificar lo que pasó cuando me quedé sola. Ya os he comentado que cuando me siento mal, me dedico a echarme por tierra. A aturdirme, como dice un amigo mío, con sexo.

Hay personas que lo hacen con el juego, con el alcohol, las drogas, el trabajo... Cuando nos vimos, nos dedicamos a echarnos cosas en cara. A mirarnos de una manera horrible. A decir "lo siento" por decir algo... A engañarnos. Alejándonos el uno del otro con palabras que no sentíamos. Rompiéndonos. Ambos supimos que esa vez sería la última.

Me dejó deshecha. Las lágrimas pugnando por llegar a mis ojos. Intentando mantenerme digna durante un poco más de tiempo. Cojeando me marché, sin una mirada suya. Sin un gesto, ni un adiós. Verdad es que yo tampoco quise besarle. Le vi alejarse de mi vida llevándosela consigo. Estaba rabiosa, jodida y muy dolida. No quería ir a mi casa. Me sentía engañada, sucia... Y decidí comportarme como una vulgar mujer.

Hice lo que nunca había hecho por un hombre. Entré en un bar para emborracharme sola. Luego podía llamar a algún buen amigo mío para que viniese a salvarme. Gracias a dios, tengo amigos así. Pedí un chupo de Tequila. Y luego otro. Y todavía otro más... "No gracias, no quiero limón. Ni tampoco sal. Eso es invento de gringos". El camarero me miraba. Entre divertido y asombrado. Y, como no, cachondo. Sentada en la barra del bar. Con el zapato sin tacón en mi mano. Mis ojos rotos en mil pedazos. Mi corazón... No sé dónde estaba en ese momento mi corazón.

Entró un hombre, alto, con canas en su melena, casado (se nota), traje chaqueta oscuro. Y unos ojos de canalla, que me hicieron olvidarme de todo y de todos allí mismo. El me miro y yo le correspondí. ¿Os suena? Los hombres así son mi debilidad. Como ese hombre que no hacía ni cinco minutos, me había convertido en una sombra. Se sentó a mi lado en la barra y sus ojos me recorrieron apreciativamente de arriba a abajo. Estaba claro que intentaba entablar conversación conmigo... Al igual que todos los tipos que habían en el bar. ¿Me imagináis confraternizando con borrachos de media tarde?

Hizo una mención a mi zapato destaconado, a mis ojos azules y llorosos. Le miré y calibré. No pude evitar reír. Me toqué el cabello corto. Comenzamos a hablar. Cuando me quise dar cuenta ya estaba coqueteando con él. Me invitó a otra copa. Yo iba bastante cargada, pero accedí. Después de conversar estúpidamente un rato, me dijo que estaba de paso, que ni siquiera conocía mi bonita ciudad mediterránea. Y tampoco a sus lindas mujeres, terminó. Me invitó a ser su "guía". Uno de sus ojos oscuros se cerró en un guiño lascivo. Estaba claro que quería ligar conmigo. Jejejejejejee. ¿Cómo es la vida de puta, verdad?

Estaba a puntito de decirle que no... Pero, una idea estúpida empezó a rondarme por la cabeza. Qué más daba. Me sentía mal. Quizás sentirme peor me hiciese sentir mejor (no sé si me explico). "Ok, forastero", le dije riendo y haciéndole una caída de ojos de lo más sexy y atrevida. "Pero hemos de ir primero a mi casa. ¿Ya sabes? Se me rompió el zapato, corazón". Riendo y enganchados de la cintura salimos del bar. El alcohol hacía efecto. Los dos sabíamos que íbamos a terminar en mi cama. No suelo llevar a nadie a mi casa (si he de ser sincera, desde que me he separado sólo han estado dos hombres en mi cama.). Prefiero los hoteles. Son más impersonales.

Pero esa noche, me daba todo igual. Quería sentirme igual de mal por dentro que por fuera. Y por dios que lo estaba consiguiendo. Se dejó caer en el sofá verde. Sus ojos me seguían. Un poco más de alcohol no iba a hacernos daño. Tequila para mí. Whisky para él. Solo, sin hielo. Bebimos y nos miramos a los ojos. Esta vez fui yo la que cerró su ojo en un guiño prometedor. Me senté a su lado. Sin más preámbulos, ni más palabras abrió sus brazos para acoger mi cuerpecillo. Empezamos a besarnos. Despacio al principio, más rápido después. Me gustaron sus besos. Su lengua sabía a whisky, a ansia de mujer...

Con una de sus manos abarcó mi pecho. Su otra mano alojada en mi nuca. Empujándome hacia él. Su entrepierna crecía. Yo me había descalzado al llegar a casa. Monté a horcajadas sobre él y empecé a frotarme. Me gustaba como me miraba. Como se enganchaba a mis caderas. Bufffffff, me estaba dando mucho gusto. Yo estaba muy desinhibida por culpa del alcohol.

Me desprendí del suéter y del pantalón. Quedé en ropa interior frente a él. Recién depilada, suave, blanca... Sus ojos se abrieron al contemplar mi cuerpo. Me besé el estómago. Enterró su cara en la tela de mi tanga. Se levantó del sofá. Sonrió y me besó de nuevo. Me levantó en brazos y sin preguntar nos dirigimos hacia mi cama.

Me tumbó de espaldas y empezó a acariciarme. Con la punta de los dedos me desabrochó el sujetador. Se entretuvo con mis pezones. Los estiró, los mordió. Les sopló y les besó. Me apretó los pechos. Tengo unas tetas muy cachondas, y me encanta cuando un hombre me las toca con sabiduría y paciencia.

Con los dientes me arrancó el tanga. Quedé desnuda. Comenzó a besarme el pubis. A acercarse a mi feminidad. Mientras sus dedos seguían retorciendo mis pezones. Fue bajando desde mi ombligo hasta mi monte de venus. Sus manos bajaron a ayudar a su boca. Abrió mi coñito para sí. Yo estaba completamente abandonada a él.

Dispuesta a dejarme usar. No me importaba. Y él lo notó. Sin preguntarme nada, continuó descubriendo mi cuerpo. Su lengua encontró mi clítoris. Lo lamió tres o cuatro veces. De una manera concisa y completamente impersonal. Pero yo, sentí como una descarga eléctrica. Se me erizaron los pelillos de la nuca. Él continuó chupando y absorbiendo. Besando. Mordiendo. Metiendo un par de dedos dentro de mi coñito y otro dedo, con movimiento rotatorio en mi culo. Me dejó al borde, porque quiso. Con un hacer que delataba su trayectoria sexual se separó de mi justo en el momento que yo me iba. Eso aumentó mi ansia.

Él también se había desnudado. Su polla era grande y gorda. Brillaba. Mis ojos se abrieron con codicia al verla. Deseé tenerle dentro. Apenas hablábamos. La verdad es que, si no recuerdo mal, todo ocurrió en el más absoluto y placentero silencio. Nunca supimos nuestros nombres. Tampoco nos interesaban. De repente, se dejó caer sobre mí. Su cara a escasos centímetros de la mía. Y sus manos en mi cintura. Me alzó un poco y penetró en mí. Así... Sin más. Sus ojos medio cerrados. Sin importarle en lo más mínimo a quien tenía debajo. Os puedo asegurar que a mí tampoco me importaba quien me estaba follando. Éramos lo que queríamos ser. Dos desconocidos intercambiando fluidos.

La punta de su lengua asomando entre sus labios. Sus empujones me resultaban muy placenteros. Era bueno sentir una polla dentro de mí. Mi orgasmo estaba próximo por varias razones. Por sentirme como una puta. Por ser utilizada. Por las lágrimas. Por el despecho. Me pellizqué los pezones y abrí los ojos. El no dejaba de mirarme. Deseándome con los ojos, comiéndome... Me volteó y me puso a cuatro patas. Y entró de nuevo en mí. Comenzó a palmearme las nalgas. A apretarme los pechos. Gemíamos y sudábamos. Su polla se hinchaba y yo suspiraba. El ritmo era muy placentero.

Sentí como me venía un orgasmo. Pero no un orgasmo como los que estaba acostumbrada con quien hacía pocas horas me había apartado para siempre de su lado. Fue un orgasmo silencioso. Con una dosis de tristeza. Tuve que morderme los labios para que un nombre que dolía no saliese de mi boca.

Noté su semen en mi interior. Espeso, caliente. Pero desconocido y no deseado. Sus ojos estaban cerrados. Sus manos en mis caderas. Quedé rota debajo de él. Se sentó en la cama y me atrajo hacia él. Me besó el cabello, los ojos. Me acarició la espalda y la boca. Seguíamos sin hablar. No hacía falta. Así estaba bien. Su polla se empezaba a poner dura, de nuevo. Me insultaba con esa insolencia. Me apetecía meterme aquel trozo de carne en la boca. Y lo hice Todavía sabía a semen, a soledad, a mi...

Mientras yo me metía su rabo en la boca, el comenzó a tocarme el coño. Lo hacía muy bien. Con movimientos seguros y circulares. Sus dedos índices y corazón me transportaban a paraísos perdidos. Yo estaba muy mojada. Recién y bien follada. Corrida. Mi lengua recorrió su polla. De arriba hacia abajo. Despacito. Dulcemente. Él me miraba desde su altura. Echaba la cabeza hacia atrás. Suspiraba y sonreía.

Me encanta hacer sexo oral. Me encanta hacer gozar así a un hombre. Sentir su poder en mi boca. Su semen se deslizó por mi garganta en el mismo instante que yo volvía a tensarme gracias a sus dedos. Poco más quedaba por hacer o decir. Lo que ambos esperábamos ya había sucedido. El resto sobraba Se recostó junto a mí. Con una sonrisa de satisfacción en los labios. Al poco tiempo, me besó larga y profundamente. Mientras sus ojos me interrogaban.

"No hables, le contestaron los míos. No digas nada. Es mejor así. No me preguntes ni cuentes nada. No me des nada, puesto que nada te pido, ni nada quiero. El silencio es seguro." Él pareció entender.

Me acurruqué en mi cama. Mis gestos hablaban de despedidas. Él aguantó mi mirada durante un tiempo. Buceó en el mar de mis ojos. Atisbó mi dolor. Salió de mi casa y de mi vida como había entrado. Bajó los efluvios del alcohol. Sin ruido, sin continuidad... Sin intercambiar teléfonos, nombres o deseos. Mejor así.


9.0000 PUNTOS  |  ENVIAR A UN AMIGO  |  COMENTAR  |  VOTAR | Atras

ENVIAR COMENTARIO
 
NOMBRE:
 
MENSAJE:

ENLACES TOP RECOMENDADOS
Relatos Eróticos
Relatos Eróticos



www.librored.com no se responsabiliza de los comentarios o expresiones que puedan incluirse en los relatos, así como de los nombres o identidades indicados, llegado el caso. Si desea que, por motivos personales o de otra índole algún relato sea eliminado de nuestra página, puede remitirnos un mensaje a la dirección arriba indicada, haciendo constar los motivos.
De la misma forma, si Ud. es webmaster de alguna web de relatos y alguno de los que incluimos tiene derechos reservados, no tendremos el menor inconveniente de retirarlo.
Nuestro objetivo no es otro que entretener a través de lecturas eróticas. Agradecemos vuestra colaboración.
librored

USUARIO:
CONTRASEÑA:

 

 
LIBRORED.com© Spacio Global Media S.L. , todos los derechos reservados / Aviso Legal y Condiciones / Home