Hola, me llamo Alejandro y soy de Caracas, el relato que voy a escribir no se trata precisamente de una aventura, esas las contaré más adelante, por ahora me limitaré a contarles sobre mi debilidad, la cosa que más me gusta hacer en esta vida, mamar huevo, chupar pollas, en fin hacerle sexo oral a hombres.
No se como comencé con esto, todo empezó cuando tenia como 18 años, en aquel tiempo tenia un vecino de unos 19 con el que siempre veíamos pornos. Un día mientras veíamos una de las películas y nos masturbábamos le pregunté si me dejaba tocarlo y me dijo que si, luego de masturbarlo acerqué mi cabeza para mirarle el pene de cerca y no pude aguantarme, me lo metí en la boca y comencé a subir y a bajar con cuidado.
Después de un tiempo él acabó en mi boca, y lo escupí todo sobre su abdomen, corrí al baño a lavarme la boca y me fui a mi casa. Esa vez estaba muy confundido y no supe que hacer, pero me había gustado.
Después de unos días, mi vecino habló conmigo, me dijo que él no era gay, que no le gustaban los hombres pero que si quería podía chupársela cuando quisiera y así lo hice, cada dos o tres días nos metíamos a su cuarto y yo se la chupaba, era su pequeño esclavo. Con el tiempo empecé a probar su semen, a tragarlo hasta que él cumplió los 19 y se fue de novio con una amiga.
Ahí me quedé yo con apenas 19 años, acostumbrado a chupar sin tener con quien. Todo aquello quedó en el olvido y yo también me busqué una novia. Y así pasaron los años hasta que cumplí 23.
En ese momento conocí a un amigo de mi novia que siempre estaba hablando de ver pornos, de Internet, etc. entonces le dije que me invitara para ver su colección y así lo hizo. Entre sus videos conseguí algunos videos de shemales y le pregunté si también le gustaba eso y me dijo que si.
Seguimos hablando y le dije que si alguna vez se lo habían mamado y me dijo que por supuesto, que sus novias siempre lo hacían. Y ¿alguna vez te lo ha mamado un hombre? (le pregunté) y me dijo no, ¿por qué? ¿Quieres?...
Me reí y le dije que si claro, por supuesto, en ese momento él se paró y se bajó el cierre y dejó salir su guevo, no lo tenía parado así que comencé a pajearlo para que se le parara, pero como estaba a punto de comenzar su video favorito, su guevo se levantó inmediatamente y me dediqué a mamarlo.
Me encantaba sentirlo entrar y salir de mi boca y saborear sus gotas que salían poco a poco, un rato después acabó, no en mi boca, en el piso. Se subió el pantalón y nos fuimos.
Recuerdo un día cuando cumplía mis 24 años, él se presentó en mi casa con un CD y me dijo que tenía un regalo para mí.
Eran unos videos para la computadora, cuando fuimos a mi cuarto a verlos, eran videos de unas mujeres bellas mamando y chupando a las cuales varios tipos les acababan en la cara, eso me excitó demasiado y le dije que me dejara mamarlo por favor y me dijo que para eso era el video, que él sabia que me iba a desesperar, cerré la puerta con llave y me metí su guevo en mi boca.
Su guevo entraba y salía de mi boca, lo saboreaba, le pasaba la lengua, lo recorría, hasta que hizo señas de que iba a acabar, así que me lo metí completo en la boca para no dejar escapar ni una gota de su leche, cuando acabó, lo probé todo y me lo tragué.
Salí a la sala de mi casa donde estaban todos los demás listos para cantar cumpleaños.
Desde entonces mis dos amigos, aunque no se conocen entre si, de vez en cuando me llamaban para que se los mamara y yo iba corriendo hasta sus casas.
Claro, ahora que somos más grandes (ahora tengo polla) ya casi no nos vemos.
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