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Noche de bodas   (Gays)
 
AUTOR: Relatór
 

Era el día de mi boda, toda la familia se encontraba feliz, porque me había casado con una mujer hermosa y de no mala familia, la fiesta transcurrió entre brindis y felicitaciones con los novios, todos mis amigos habían asistido a verse casar al incorregible trotamundos.

La recepción había sido en el salón de eventos de un hotel, de tal manera que los recién casados íbamos a pasar la noche en ese mismo hotel, pues muy de mañana tomábamos un vuelo con rumbo a las paradisíacas playas de Ixtapa a pasar la luna de miel, mis invitados también se quedaron en el mismo hotel, varios de ellos eran de fuera, compañeros de universidad y Carlos, un amigo de la infancia con el cual había ido a la escuela y en el mismo salón de clases.

Por fin la recepción terminó, y todos nos retiramos a descansar, mi flamante esposa y yo nos fuimos a nuestras habitaciones, yo con la maléfica idea de que no llegara completa a Ixtapa, pues deseaba poseerla esa noche, al llegar a nuestra habitación y tras el último brindis, empezamos a acariciarnos y comencé a desnudarla, por lo que la tendí en la cama para quitarle sus ropas interiores, más cuando me di cuenta mi mujercita estaba dormida, se había emborrachado y le había ganado el cansancio de todos los ajetreos de la boda.

De muy mala gana y de pésimo humor la acomodé en la cama y bajé al lobby del hotel, donde todavía comentando el suceso estaban mi amigo Carlos y otro amigo mío de la universidad llamado David, obviamente que al verme bajar empezaron las bromas pesadas, con respecto a que en la primera noche ya me habían corrido de la cama, aguanté las burlas y chascarrillos y me dispuse a tomar una copa junto con ellos, le pedí al mesero, justo en el momento en que mi amigo David manifestaba que se retiraba a dormir pues tenía que devolverse hasta Houston, Texas, donde hacía un postgrado. - Ni hablar- le dije a Carlos tendré que brindar yo solo- No te preocupes-contestó- yo te acompañaré, faltaba más.

Al terminarnos la copa Carlos con un dejo de burla preguntó ¿Qué pasó allá arriba?- Se durmió la palomita- contesté- riéndonos los dos. A Carlos tenía aproximadamente 10 años sin mirarlo, y fue invitado, porque casualmente lo encontré en un centro comercial. Empezamos a platicar sobre viejos tiempos escolares en la primaria, y sobre todas las travesuras que hacíamos, la plática se puso amena, hasta que el mesero nos avisó que el servicio del bar cerraba en 15 minutos -¿Quieres seguir platicando?-Me preguntó- Si claro, ya no voy a dormir, no tengo sueño y el avión lo vamos a tomar a las 5:30 de la mañana- contesté.
Botella en mano subimos a su cuarto, nos sentamos al borde de la cama, nos servimos una copa, y me dijo: -Que seas muy feliz en tu matrimonio- Gracias, lo seré, amo mucho a mi esposa- Casi esposa bromeó, aún no la haces tuya - Si es verdad - Sabes Miguel, me dijo- esta será la última vez que nos veamos en ésta vida- quedé anonadado- No digas eso, le repuse enseguida, la vida sigue y nos volveremos a encontrar, ya tengo tu dirección y tú sabes en donde viviré yo- Dio un sorbo a su vaso y me dijo: - Si, pero me detectaron leucemia, y me queda cuando mucho 3 meses de vida- No puede ser- le dije- Sí, lamentablemente así es- Oh Carlos cuanto lo siento en verdad, me has quitado la alegría de éste día con esa noticia- No te preocupes Miguel, ya lo acepté y dispuse ya lo relativo a mi sepelio y testamento, ahora quiero pedirte un favor. El que tú quieras -me apuré a contestar.
Bueno, mira Miguel, por si tú no lo sabes, soy gay y desde nuestra infancia estoy enamorado de ti, y quiero conocer el sabor de tu verga- Me quedé de una pieza, eran muchas emociones para un dibujar una sonrisa de oreja a oreja- Ven esposa mía- me dijo- Ven a los brazos de tu legítimo marido.- Si mi amor, esta noche seré tuya por primera vez- y me sorprendí a mi mismo besando su boca. Carlos me acariciaba las nalgas, y masajeaba mi verga, me volteó de espaldas, y pude sentir la rigidez de su verga, moví mis nalgas tallándolas sobre su pantalón, Carlos besaba mi nuca poniéndome a mil- ah soy tuya- repetía sin parar- Carlos se despojó del pantalón, ven amor me dijo, es hora de que le mames la verga a tu marido, agarrándome de los hombros me hincó frente a su duro miembro, empecé a lamerlo, Carlos pellizcaba mis pezones, con una mano y con la otra sobaba mi espalda.

Me levantó y me puso en cuatro sobre la orilla de la cama, se hincó detrás de mí, con su mano tomó mi verga que se encontraba durísima, le dio unos masajes y su boca empezó a lamer el ojo de mi culo- Ahhhh... que rico, soy tuya esposo mío, cogéme, hazme tu mujer- le gritaba- Carlos siguió con su lengua dilatando mi culo, y haciéndome una formidable masturbación, dejó lo que estaba haciendo, fue hasta su maleta y trajo un tarro de vaselina y la untó en mi ojo- Vas a ser mía, prepárate- Con cuidado que soy señorita- le dije- se subió sobre la cama y se puso detrás de mí, apuntó su verga gruesa y palpitante la puso sobre el ojo de mi culo, instintivamente lo apreté, el invasor lo amenazaba, sin quitarlo de ahí Carlos con su mano masajeaba mi verga, lo que me producía espasmos.

Sin dejar de masajear empezó unos movimientos apenas perceptibles en mi ano, tal fue la dilatación, que no sentí cuando entró la cabeza, sin esperarlo yo, me dio una nalgada fortísima- ayyy grité- y metió de una estocada la mitad de sus 20 cms., sentí rasgarme-aaahhhh me matas- resiste amor mío, que tu macho te está montando, querías verga ahora la tendrás- Se quedó quieto unos minutos- ahora tú sola hazte hacia atrás-me dijo- administra tu dolor. Empecé a aventarme poco a poco, mientras con su mano no dejaba de jalarme mi verga, poco a poco empezó a entrar su pene hasta que sentí su bajo vientre entre mis nalgas, empezó a bombear despacio, sentía un ardor increíble, siguió haciéndolo, el dolor fue desapareciendo, empecé a sentir un calor, y un placer indescriptible- Ohhh... papi que rico me coges, así hazme tuya, mátame de placer, destrózame, quiero sentirte bien dentro- Ahhh Miguel, que rico aprietas, tienes un culo rico y virgen- es tuyooo- gritaba al borde del paroxismo y sin ningún pudor-

De repente la sacó, iba a protestar, pero me puso boca arriba, acomodó unas almohadas bajo mis nalgas y como si fuera mujer empezó a cogerme, ahora sus movimientos no eran delicados, bombeaba fuerte- ahhhh, oh, sí, sí, así papito, asii, agg, dame más. Carlos continuó bombeándome unos instantes más, inmediatamente después me tomó de las dos manos y sin separarnos él se puso boca arriba y yo encima de él, mi pene estaba durísimo y amenazaba con brotar la leche mía a borbotones, Carlos presionaba con un dedo mi canal seminal desde la base del pene impidiendo la eyaculación, eso me resultaba doloroso, pero al empezar a moverme encima de él, me provoca un dolor placenterísimo, al borde del orgasmo. Puse mis manos a los lados quedando cara a cara y lo besé mientras su verga me martirizaba mi ano, loco de lujuria le dije al oído, soy tu putita, hazme lo que quieras, para eso nos casamos, sentí como empezó a venirse y dio unos jalones a mi verga y aventé chorros de esperma sobre su vientre. Después del desenfreno, me acordé de que mi esposa dormía en nuestra habitación, pegué un brinco y empecé a ponerme los pantalones, Carlos no dijo nada.

PD.- Después me enteré que la enfermedad de Carlos fue solo un cuento para pescarme, un maravilloso cuento que después continuó.

La narración anterior es solo resultado de la calenturienta cabeza del autor, pero si quieres me puedes escribir. Ahhh... Soy bi y vivo en Culiacán.


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